No en vano lo llaman la "Europa del sur"

Franceses, italianos, alemanes y árabes llegaron para trabajar las fecundas tierras. El cementerio es una prueba de ello.

ACTUALIZADOS. Los alumnos de la única escuela de nivel medio gozan de la ayuda que les brinda internet. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
ACTUALIZADOS. Los alumnos de la única escuela de nivel medio gozan de la ayuda que les brinda internet. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
02 Abril 2006
No en vano muchos lo llaman “la Europa del sur” y el cementerio da prueba de ello. Si algo representa a Los Sarmiento es su diversidad cultural, producto de la inmigración de fin de 1880. Franceses, italianos, alemanes y árabes llegaron para trabajar las fecundas tierras.
Situado a 86 km al sur de Tucumán, este pueblo recibió el nombre Los Sarmiento porque las primeras familias que se asentaron a orillas de los ríos de la zona se apellidaban Sarmiento.
Hoy abundan descendientes y no tienen vínculo sanguíneo con el prócer. En 1887 fue fundada la comisaría y en 1906, la Comisión de Fomento y de Higiene, es decir, la primera comuna. Estos datos forman parte de una investigación histórica realizada por Silvia Magdalena García y Sandra Alé de Ysmail.  
Una de sus tantas leyendas circula aún por las calles polvorientas y descansa en la única cruz negra que hay en el cementerio. Es de mármol de Carrara y su leyenda data de 1944; la rodean pesadas cadenas que a nadie pasan inadvertida.
“Es la historia de Rodolfo Frank, el único hombre que murió aquí por amor”, cuenta Matías García, de 63 años. “Frank llegó de Alemania e instaló molinos arroceros. Su esposa era una mujer muy bella y un día se marchó con un sobrino de él y, según dicen, no soportó la pena y se ahorcó”, relata el jubilado.