26 Febrero 2006 Seguir en 
Magia y más magia. Sergio Agüero frotó la lámpara e hizo festejar a la mitad de Avellaneda. Le bastaron tres minutos de iluminación para liquidar el partido y demostrar que Independiente depende pura y exclusivamente de su talento.
El “Kun” estuvo ausente en el primer tiempo y su equipo fue superado por un rival con pocas ideas. Pero en el complemento, los cantos hostiles que le tributaron los hinchas de Racing parecen haberlo incentivado; se enchufó y fue imparable. La nueva “joyita” del fútbol argentino terminó con las ilusiones de la “academia” y, con destellos de su talento, le mandó un mensaje para Pekerman.
El “Kun” estuvo ausente en el primer tiempo y su equipo fue superado por un rival con pocas ideas. Pero en el complemento, los cantos hostiles que le tributaron los hinchas de Racing parecen haberlo incentivado; se enchufó y fue imparable. La nueva “joyita” del fútbol argentino terminó con las ilusiones de la “academia” y, con destellos de su talento, le mandó un mensaje para Pekerman.









