Agüerodependiente

Análisis. Por Carlos Gustavo Chirino

26 Febrero 2006
Magia y más magia. Sergio Agüero frotó la lámpara e hizo festejar a la mitad de Avellaneda. Le bastaron tres minutos de iluminación para liquidar el partido y demostrar que Independiente depende pura y exclusivamente de su talento.
El “Kun” estuvo ausente en el primer tiempo y su equipo fue superado por un rival con pocas ideas. Pero en el complemento, los cantos hostiles que le tributaron los hinchas de Racing parecen haberlo incentivado; se enchufó y fue imparable. La nueva “joyita” del fútbol argentino terminó con las ilusiones de la “academia” y, con destellos de su talento, le mandó un mensaje para Pekerman.