Quién es Jean-Michel Dubernard, cómo fue la operación y por qué es complicado un trasplante de rostro

06 Diciembre 2005
El doctor Jean-Michel Dubernard (foto) es el mismo cirujano francés que llevó a cabo el primer implante de una mano, en 1998, así como el doble injerto bilateral de las dos manos y los antebrazos, en 2000.

Dubernard, del Hospital Edouard Herriot de Lyon (sureste de Francia), ha conseguido ahora realizar este injerto parcial. Para ello, ha contado con la ayuda del equipo del cirujano Bernard Devauchelle, del Centro Hospitalario Universitario de Amiens (en el norte del país).

La intervención se practicó entre el domingo y el lunes pasado en Lyon. Para ello, se extrajo piel, tejidos subcutáneos, pequeños músculos de la cara y arterias y venas de un donante que estaba en estado de muerte cerebral en Lille, también en el norte. La operación duró al menos cinco horas.

Se trata de una intervención de alto riesgo, tanto desde el punto de vista médico como psicológico, pues puede haber rechazo a corto o largo plazo, así como complicaciones consecutivas a una intervención difícil, y también éticas y psicológicas.

La paciente, si el injerto prospera, deberá enfrentarse a su nueva imagen. Los médicos subrayan que la mujer no se parecerá al donante ni a su rostro antes del ataque, sino que tendrá un rostro híbrido. Además, tendrá que tomar fármacos inmunosupresores de por vida para que su cuerpo no rechace el injerto, al igual que sucede con cualquier trasplante.

Precisamente, el paciente al que se le realizó el primer trasplante de mano no quedó satisfecho con la intervención. Dejó de tomar los inmunosupresores y, en 2001, le fue amputado el implante.

Lo cierto es que durante mucho tiempo, numerosos grupos de cirujanos han estudiado la posibilidad de realizar trasplantes de rostro. Este procedimiento ha generado más trabas éticas, por su impacto psicológico, que por sus dificultades técnicas. (Fuentes consultadas: BBC, Le Point, El Mundo).

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