Crecieron juntos en Los Tarcos y ahora comparten la Primera: la historia de los hermanos Rodríguez

El apertura de 26 años y el fullback de 21 crecieron alrededor del club y desde hace dos temporadas comparten plantel. Entre el recambio generacional, una final que todavía duele y una rutina familiar marcada por el rugby, tienen un objetivo en común: ser campeones con Los Tarcos.

Ignacio Rodríguez y Facundo Rodríguez juegan en la Primera de Los Tarcos.
Ignacio Rodríguez y Facundo Rodríguez juegan en la Primera de Los Tarcos. Osvaldo Ripoll/LA GACETA.
Por Benjamín Papaterra 09 Septiembre 2026

Resumen para apurados

  • Los hermanos Ignacio y Facundo Rodríguez comparten el plantel de Primera de Los Tarcos en Tucumán con el objetivo de consagrarse campeones juntos en el rugby provincial.
  • El apertura de 26 años y el fullback de 21 se formaron desde niños en la institución y juegan juntos hace dos temporadas, en medio de un recambio generacional en el equipo.
  • Tras una dolorosa final perdida, la dupla familiar busca consolidar el juego del club tucumano y coronar el proceso deportivo con un título en el Torneo Regional.
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Los sábados en la casa de los Rodríguez tienen una rutina que casi no cambia. Cada uno desayuna por su lado, después aparecen los fideos, preparan los bolsos y parten hacia Los Tarcos. Ignacio y Facundo Rodríguez salen primero. Sus padres, un rato después para llegar temprano y mirar también a la Intermedia. Desde hace dos años y medio, el ritual tiene una particularidad: los dos hermanos ya no van al club solamente como familia. Juegan juntos en Primera.

Cinco años los separan. Ignacio, de 26, es apertura y uno de los jugadores experimentados del plantel. Facundo, de 21, ocupa el puesto de fullback y es el encargado de los envíos a los palos. Sus caminos, sin embargo, comenzaron prácticamente en el mismo lugar.

“Nacho” llegó al rugby alrededor de los seis años. Su papá había jugado en Los Tarcos y sus primos continuaban ligados al club. Tuvo un pequeño desvío: durante dos años eligió el fútbol, antes de regresar definitivamente al rugby.

Facundo tuvo menos dudas. “Caí en la volteada. Seguí los pasos de Ignacio”, bromeó. Desde que tiene recuerdos, los sábados estuvieron asociados al club y a acompañar la división de su hermano. A los seis años empezó a jugar y nunca probó otro deporte.

El rugby terminó reforzando un vínculo que ya existía puertas adentro. “Siempre quisimos compartir”, reconoció Ignacio. Primero fueron los entrenamientos y después llegaron los partidos. En 2024 incluso tuvieron momentos jugando como medioscrum y apertura. Ahora se encuentran desde el 10 y el 15. “Yo siempre quería llegar a jugar con él”, contó Facundo.

Dos generaciones dentro del mismo equipo

La diferencia de edad entre ambos también representa parte de la realidad que atraviesa Los Tarcos. Ignacio quedó entre los experimentados; Facundo integra una generación que tuvo que acelerar etapas por un recambio mucho más abrupto de lo esperado.

Durante 2024, varios jugadores dejaron de jugar y otros continuaron sus carreras afuera. La camada de Facundo debió asumir responsabilidades casi inmediatamente. “Se tuvieron que curtir”, resumió Ignacio.

El proceso también lo transformó a él. De alternar entre titularidad y suplencia pasó a ocupar un lugar de mayor peso dentro del grupo. Facundo, mientras tanto, observa cómo aquella camada comienza a consolidarse: en 2024 compartía Primera con dos compañeros de su generación; hoy son seis. “Fuimos ganando esa experiencia a los golpes”, explicó el menor.

Hubo derrotas que formaron parte del aprendizaje. Para Ignacio, una permanece especialmente presente: la final del Regional de 2023 contra Old Lions. Los Tarcos comenzó ganando 14-0, pero no pudo sostener la ventaja y terminó perdiendo un partido que había generado una enorme ilusión.

Facundo todavía transitaba su último año de M19 y observó aquella definición desde la tribuna. “Afuera lo vivía distinto, por ahí con más nervios que los de adentro”, recordó. Tres años después, aquello que miraba desde afuera forma parte de su presente.

El rugby también se habla en casa

El padre de ambos jugó hasta aproximadamente los 20 años como tercera línea y medio scrum. Después siguió relacionado con Los Tarcos como entrenador y mánager de las divisiones de sus hijos. El club, entonces, nunca desapareció de las conversaciones familiares.

Entre Ignacio y Facundo también hay correcciones, consejos y alguna discusión después de una jugada. Aunque establecieron una frontera. “No pasamos nada del entrenamiento a la casa”, aseguró Facundo.

Fuera de la cancha, cada uno construye su propio camino. Ignacio estudia Arquitectura, está próximo a recibirse y realiza algunos trabajos relacionados con la profesión. Facundo cursa la Licenciatura en Comercialización.

Dentro del club, en cambio, vuelven a encontrarse. No hablan demasiado de lo que puede ocurrir dentro de varios meses. La experiencia reciente les enseñó a concentrarse en cada fin de semana. “El lunes ya se empieza a trabajar para el otro partido”, explicó Facundo.

Pero existe un objetivo para el que ninguno necesita demasiadas explicaciones.

“Nos criaron en el club. Para nosotros lo máximo es salir campeón. Yo con eso estoy hecho”, aseguró Ignacio.

Facundo lo escuchó y coincidió. Después de tantos sábados siguiendo los pasos de su hermano, ahora puede perseguir ese sueño a su lado.

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