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Los grises legales siempre terminan beneficiando a quienes buscan desarrollar alguna actividad ilícita. En Argentina, producir marihuana no es delito, siempre y cuando se cumplan las normas que se establecieron cuando se creó el Registro del Programa de Cannabis (Reprocann), hace más de cinco años. La decisión se tomó meses después de que la Comisión de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas retirara al cannabis de la lista de sustancias que debían ser perseguidas en todo el mundo, pero mantiene el estatus de control.
Era, de alguna manera, una forma de poner orden a lo que estaba ocurriendo. Pero nada de eso sucedió. Las flores de cannabis se transformaron en una nueva posibilidad para el negocio narco. El cultivo y la comercialización se fueron incrementando año tras año. En este semestre, por ejemplo, los secuestros de esta sustancia aumentaron un 144% con respecto al mismo período del año pasado.
A saber, según la norma, pueden inscribirse en ese registro personas que utilizan cannabis con fines medicinales, terapéuticos o paliativos del dolor. Los autorizados por el Estado pueden producir las plantas, transportar cierta cantidad del vegetal o sus derivados, designar a un tercero para que cultive a su nombre o integrar una organización civil que produzca para terceros.
Eterna discusión
Pero lo que debería ser claro terminó siendo oscuro. Las autoridades sostienen que deben hacer cumplir la ley y que la producción de marihuana no está liberada en un 100%, sino que sólo está permitida para las personas que están inscriptas en el Reprocann. “Incumpliríamos nuestros deberes como funcionarios públicos si no secuestramos las plantas a las personas que no cumplen con la norma”, sostuvo el secretario de Lucha contra el Narcotráfico, Jorge Dib.
Los productores aseguran que las fuerzas de seguridad pescan en una pecera. Argumentan que saben quiénes son las personas autorizadas y las controlan permanentemente. Denunciaron que productores que participaron en algún congreso sobre el tema o en concursos especializados terminaron siendo allanados.
“No sé si hay más tráfico y comercio; sí es cierto que hay una mayor persecución a cultivadores que están autorizados a producirla”, sostuvo Patricio Char, abogado penalista especializado en derechos canábicos. “El problema de fondo en esta cuestión es que no hay investigaciones profundas que busquen a las grandes estructuras que producen o financian a gran escala las flores de marihuana”, comentó Rodrigo Saab, también penalista.
Durante el primer semestre de 2026 hubo un récord de secuestro de flores de marihuana. Por primera vez en la historia del narcotráfico en el NOA, las autoridades lograron incautar más de 1.400 kilos de esta droga. El año pasado fueron 578 kilos; en 2024, 349; y en 2023, 198. Tucumán, por segundo año consecutivo, marcha al frente del ranking de decomisos de este estupefaciente, con 678 kilos, es decir, casi el 50% del total.
Interrogante
La gran pregunta es establecer por qué se produjo este crecimiento. Los especialistas en la materia tienen al menos cinco respuestas para este interrogante:
1- Aunque no existen informes oficiales, los profesionales sostienen que se masificó su consumo con fines medicinales y recreativos.
2- Los productores, al no tener capacidad para abastecerse durante todo el año, se vuelcan al mercado negro para conseguirla.
3- Existe la sospecha de que cárteles mexicanos, expertos en la materia, están afincándose en la región y encontraron en las flores de marihuana un nuevo y próspero negocio.
4- Hay una inocultable facilidad para transportar esta sustancia. Por ejemplo, más del 10% del cannabis secuestrado fue enviado por encomienda.
5- El valor de la sustancia es un atractivo para muchos. El gramo de flor, en nuestra provincia, se cotiza, en promedio, a $7.500. Con lo secuestrado en Tucumán se podrían obtener más de $5.000 millones.
Fallos
Los grises también generan duras discusiones procesales en la Justicia. Un ejemplo: en junio de 2023, a Felipe “El Militar” Sosa, acusado del crimen de Érika Antonella Álvarez, le encontraron en una de sus propiedades una plantación de cannabis. Exhibió credenciales del Reprocann propias y de otras dos personas para justificar el cultivo.
En abril de 2025 fue sobreseído por el juez federal José Manuel Díaz Vélez, que consideró que no estaba acreditada una finalidad de comercialización. Sin embargo, en marzo de 2026 la Cámara Federal de Apelaciones revocó ese sobreseimiento y ordenó que continuara la causa por tenencia de estupefacientes.
Cannsla S.A. es una empresa familiar nacida en Salta, dedicada a la investigación, cultivo y desarrollo de productos de cannabis medicinal y bienestar integral. En los últimos tiempos, sus propietarios afrontaron dos procesos judiciales por la misma razón: enviaban por encomienda marihuana a personas de diferentes puntos del país que estaban inscriptas en el Reprocann. Después de un largo proceso judicial, quedaron procesados por transporte de flores de marihuana.
En la investigación desarrollada por el fiscal Agustín Chit se probó que la firma tenía como práctica habitual realizar estos envíos sin ningún tipo de autorización. También se estableció que las organizaciones que realizan cultivos a gran escala, como es el caso de la empresa salteña, no pueden comercializar sus productos, sino donarlos a organizaciones civiles o a especies de bancos de cannabis que luego los distribuyen a terceros con fines medicinales.
Los procesados, en sus declaraciones indagatorias, explicaron que lo que hacían estaba legalizado y que no existía ninguna prohibición al respecto. Uno de los investigados agregó que una fiscalía salteña conocía esta situación. Al mismo tiempo, destacaron que se trata de una práctica habitual en emprendimientos como el suyo.
La Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (Ariccame) es la responsable de autorizar y controlar las producciones a gran escala, pero no mantiene un padrón público actualizado con el número total de empresas habilitadas. Esa falta de información también dificulta los controles y el seguimiento de la actividad.











