23 Marzo 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La Santa Sede le notificaría en los próximos días al Gobierno que el decreto presidencial que desconoce a monseñor Antonio Baseotto, como obispo castrense, rescinde unilateralmente el concordato suscrito entre el Estado argentino y el Vaticano. La medida es analizada en el Vaticano y podría oficializarse hoy o tal vez el lunes.
Portavoces eclesiásticos aseguraron que el conflicto bilateral no se distendió como se pretende hacer creer desde la Casa Rosada. "Está en juego la libertad religiosa porque a monseñor Baseotto se le está impidiendo el ejercicio de su misión pastoral", advirtieron.
Asimismo, denunciaron que el prelado militar no pudo celebrar misa ayer en la catedral Stella Maris por sugerencia de la Presidencia de la Nación.
Interlocutores gubernamentales de primera línea dijeron: "si lo hubiera hecho (celebrar misa), el Gobierno lo habría interpretado como una provocación".
La comunicación vaticana llegaría tras la negativa de la administración kirchnerista a poner por escrito que no impediría el ejercicio pastoral de Baseotto.
Desde la Iglesia se sostiene que el punto 1 del decreto dejaría caer en forma unilateral -por eso es analizado puntillosamente en el Vaticano- el concordato de 1957, que acuerda las relaciones entre la Santa Sede y la Argentina sobre jurisdicción castrense y asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas. Nada objetan del punto 2, que habla de la quita de atribuciones, como sueldo y condición de secretario de Estado.
En tanto, el ministro de Salud, Ginés González García, consultado sobre si el entredicho con Baseotto sobre la despenalización del aborto le había hecho variar de parecer, ratificó: "no hemos cambiado ninguna opinión".El funcionario sostuvo que nadie cuida más la vida que ese ministerio a través de los programas para preservar la vida de la madre y del niño, y los programas de salud reproductiva y procreación responsable para tratar de evitar los embarazos no deseados. (DyN-Especial)
Portavoces eclesiásticos aseguraron que el conflicto bilateral no se distendió como se pretende hacer creer desde la Casa Rosada. "Está en juego la libertad religiosa porque a monseñor Baseotto se le está impidiendo el ejercicio de su misión pastoral", advirtieron.
Asimismo, denunciaron que el prelado militar no pudo celebrar misa ayer en la catedral Stella Maris por sugerencia de la Presidencia de la Nación.
Interlocutores gubernamentales de primera línea dijeron: "si lo hubiera hecho (celebrar misa), el Gobierno lo habría interpretado como una provocación".
La comunicación vaticana llegaría tras la negativa de la administración kirchnerista a poner por escrito que no impediría el ejercicio pastoral de Baseotto.
Desde la Iglesia se sostiene que el punto 1 del decreto dejaría caer en forma unilateral -por eso es analizado puntillosamente en el Vaticano- el concordato de 1957, que acuerda las relaciones entre la Santa Sede y la Argentina sobre jurisdicción castrense y asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas. Nada objetan del punto 2, que habla de la quita de atribuciones, como sueldo y condición de secretario de Estado.
En tanto, el ministro de Salud, Ginés González García, consultado sobre si el entredicho con Baseotto sobre la despenalización del aborto le había hecho variar de parecer, ratificó: "no hemos cambiado ninguna opinión".El funcionario sostuvo que nadie cuida más la vida que ese ministerio a través de los programas para preservar la vida de la madre y del niño, y los programas de salud reproductiva y procreación responsable para tratar de evitar los embarazos no deseados. (DyN-Especial)
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