"El humorista gráfico mira la realidad con cierta impunidad"

En internet encontró una herramienta para estar en todas partes.

Bernardo Erlich.
Bernardo Erlich.
25 Febrero 2005
De chico, Bernardo Erlich aprovechaba los esqueletos de las cintas de gro que se descartaban en la mercería de la bobe (abuela, en ydish) para garabatear historias que luego serían consumidas por el público familiar. Ahora, en la era de internet, Erlich (que se define como dibujante, diseñador y humorista gráfico) no ha dejado el lápiz, pero ha encontrado en la red una fenomenal herramienta para saltar las fronteras geográficas.
"Gracias a internet -afirma- hoy podés autoeditar tu obra y colgarla para que la lean en todo el mundo, en lugar de andar de editorial en editorial con el manuscrito, buscando editor". Así, es posible encontrar la huella humorística de Erlich en páginas como www.bitacoras.mujergorda.com, o en el flamante homenaje que le hizo a Tato Bores, de quien dice: "desde que no está, los domingos no son lo mismo para mí".

-¿Cómo definís el humor gráfico?
- Es una mirada que alguien -en este caso el dibujante- arroja sobre la realidad, sobre los tiempos que le tocan vivir.

-¿Qué es lo que hace que eso que está ahí, apretado en un dibujo, impacte tanto?
-El humorista tiene cierta impunidad. A lo mejor un periodista puede no encontrar la manera de decir algo, como para sortear aunque sea un mecanismo de autocensura. Y el humorista lo devuelve en forma de viñeta, de chiste. Es raro porque, por un lado es instantáneo pero, por otro, requiere de una doble sensibilidad por parte del lector, ya que no sólo requiere leer el texto, sino también meterse en la viñeta gráfica. Te exige una lectura del dibujo. Quizás sea porque al dibujo lo tenemos incorporado desde chicos, porque ya entonces todos nos expresamos de alguna manera dibujando. Y recordemos que los amaneceres de la humanidad son gráficos, desde los dibujos en las cuevas de Altamira.

-¿Con qué tipo de humor se engancha el tucumano?
- El humor de la provincia es un humor más básico, más ligado al cuento. Pero no es ese el humor que me interesa. Yo me siento más identificado con tipos como Rep, como Quino, como Gary Larson.

- Como docente, ¿cómo ves a los más jóvenes?
- Creo que el secundario es un gran paréntesis en la vida de los chicos, en el que aprendieron a leer, a escribir, y las operaciones matemáticas básicas. Se han pasado casi seis años en un baldío educativo. Eso complica mucho las cosas, porque en el diseño necesitás abstracción y los chicos no tienen capacidad de abstracción.

-¿Es posible estimular la creatividad?
-Por supuesto. A los chicos los sacás de caja. Les pedís algo que no están acostumbrados a que les pidan y te das cuenta de cómo la escuela es una cinta transportadora, porque un chico primero se expresa plásticamente con la inocencia y con la apertura que quería Picasso. Manchan, dibujan. Cuando van a la escuela, ahí ya terminan dibujando la casita, la chimenea, el perrito, la montañita. Cuando a un chico le decís: "dibujame una lombriz jugando al tenis", o un buzón resfriado, lo obligás a hacer una asociación y un movimiento de neuronas que le pone en funcionamiento otras cosas muy interesantes.

-Colgaste un homenaje a Tato Bores ¿por qué?
- Porque extraño los domingos a la noche con Tato. Tato Bores ha sido lo más grande de la televisión argentina. El había jerarquizado el lugar del guión en la televisión, con guionistas como Jordán de la Cazuela, Santiago Varela, Blotta. Los textos de Tato eran muy sofisticados. Lo recuerdo durante la dictadura, con ese teléfono de la Pantera Rosa parodiando a Videla. Sólo él podía hacerlo. Entonces le hice una página -"Mi querido Tato"- bajo las circunstancias de hoy.

-¿Qué hace el humor en la gente?
- La pone de buen humor. Un psicoanalista me decía que nada se mueve tanto como el ánimo, y nada hace tanto daño como el mal ánimo. Sábat dice que en su taller trata de quitarle espacio al mal humor. Los Redondos (de Ricota) decían que se podía terminar entregando casi todo, menos el estado de ánimo. Y en cuanto al humor gráfico, tiene que ver con la historieta. Por algo será que se fue consolidando en la historia de los grandes diarios. Ya Hearst y Pulitzer se disputaban en 1900 a Outcoult (creador de la legendaria historieta The Yellow Kid). Se disputaban a un tipo que hacía dibujitos en la contratapa.

-Esa tradición se mantiene, más de un siglo después...
-Lo que pasa es que los dibujantes son los héroes que tuvimos desde chicos. Yo veía en Tucumán cómo los chicos se le acercaban a Sendra, por su personaje de "Yo Matías". Cuando ese chico tenga 20 años le va a producir la misma emoción, porque esa experiencia estará arraigada a un lugar al que has llegado temprano en la vida.

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