23 Enero 2005 Seguir en 
El de globalización es uno de los conceptos más difundidos y polémicos en todo el mundo. En una interpretación amplia, el término identifica la creciente interacción entre los distintos actores que integran el nuevo sistema mundial. La referencia incluye la ampliación del espacio geográfico tradicionalmente concentrado en los países y la modificación de los habituales ámbitos de acción para abarcar regiones, empresas, organismos internacionales y grupos o movimientos sociales, entre otros actores.
La década del 90 tuvo como elemento distintivo la consolidación del proceso de globalización. Este obligó a los países a abrirse al mundo, a expandir sus mercados y a propiciar el flujo comercial para hacer crecer sus economías. El Fondo Monetario Internacional reconoció que esas pautas profundizaron los problemas de la distribución de la riqueza en distintas regiones. América Latina -dice el argentino Carlos Moneta, ex secretario del Sistema Económico Latinoamericano- presenta muchos ejemplos de sus graves consecuencias en el crecimiento del desempleo y en el incremento de la pobreza.
La conclusión de los especialistas es que los modelos de desarrollo e integración no son generalizables si previamente los países o las regiones no revisan la visión con la que enfrentan su apertura al mundo y las condiciones con las que entablan sus relaciones internacionales. En otro términos, es preciso tener claro hacia dónde se va y cómo llegar para evitar ser superados por la realidad.
Pocos antecedentes
El gobernador José Alperovich inició, durante su primer año de mandato, un proceso inédito para la política de Tucumán. Primero viajó a Cuba y abrió las puertas de la provincia para copiar el modelo de ese país en la gestión de la salud y de la educación. Luego, el titular del Poder Ejecutivo y su vicegobernador, Fernando Juri, visitaron al papa Juan Pablo II en el Vaticano. Luego mantuvieron contactos con empresarios de distintas actividades y regiones de Italia.
Más allá de las aristas polémicas que presentaron ambos viajes, la decisión de instalar una agenda internacional en la discusión de los tucumanos registra pocos antecedentes en la historia política de la provincia. Desde el retorno de la democracia en 1983, sólo Ramón Ortega avanzó en esa línea con el frustrado proyecto del tren bioceánico.
Un fenómeno especial
El hecho podría explicarse por el fenómeno de la globalización y por los condicionantes que les impone a los Estados -nacionales o provinciales- para expandirse fronteras afuera como única opción para crecer. En esa lectura, la posibilidad de que una administración se instale ante los ojos del mundo en busca de soluciones siempre rendirá más frutos que trascender por malas noticias vinculadas a la corrupción o a la indigencia.
En otra mirada de los hechos, podría advertirse que la nueva estrategia del Gobierno tucumano aparece descontextualizada con referencia a otras provincias de la región, e incluso con la línea dispuesta por la Nación en el marco internacional.
El Ministerio de Economía, que conduce Roberto Lavagna, advirtió que no era prudente iniciar conversaciones con empresarios italianos porque representan a uno de los sectores más duros en la negociación por la deuda en default. Además, en el mismo momento en que la cúpula del PE pisaba Roma el año pasado, en Buenos Aires se negociaba la distribución de las ventajas que podría generar el acuerdo con China, del que, por ejemplo, Jujuy ya recibió algunos beneficios.
Procesos complejos
Los especialistas Alberto de Núñez y Victorio Taccetti plantean -en "El desafío argentino"- que deben repensarse las estrategias de inserción internacional. Para hacerlo, afirman, es necesario reconocer nuestro lugar en el mundo y definir el camino correcto para insertarnos en procesos necesariamente complejos.
De Núñez y Taccetti reconocen en su libro que la globalización obliga a todos sus actores a concretar un sinnúmero de alianzas, pero sostienen que ello no modifica el principio de que los mejores aliados son los que padecen los problemas de inserción en el mundo de la misma forma que uno.
Conformar el bloque regional en el marco nacional y con los países fronterizos podría ser un primer objetivo para que Tucumán defina una agenda concreta y a largo plazo en su recorrido mundial.
Salta y Jujuy piensan en el Pacífico
La Constitución de Tucumán no prevé atributos y competencias internacionales para el Gobierno provincial. Así lo revela un documento de trabajo realizado en junio de 2004 por el programa "Provincias y Relaciones Internacionales", en el que no hay ninguna mención a la zona más densamente poblada del norte argentino.
La Constitución nacional vigente desde 1994 habilitó a las provincias a celebrar tratados internacionales, en tanto estos no sean incompatibles con la política exterior del Gobierno federal. La mayoría de las administraciones locales desarrolló, desde entonces, políticas de integración con el mundo, y algunas incorporaron en su régimen jurídico los asuntos internacionales como cuestión de Estado.
La Carta Magna de Salta, por ejemplo, señala en su preámbulo la necesidad de la integración latinoamericana. San Luis hizo lo propio, e incorporó el desarrollo tecnológico como condición para el crecimiento de la provincia y para los intercambios con la Nación y con el resto del continente.
La Rioja, Catamarca, Formosa, Jujuy, Córdoba, Tierra del Fuego y La Pampa incluyeron en sus textos constitucionales la necesidad de promover acuerdos en el orden internacional para poder satisfacer sus propios intereses.
Un plan para el Norte
Varias provincias de la región Noroeste tienen definida una agenda internacional con los países vecinos. El 13 de abril del año pasado, los gobernadores de Salta, Jujuy, Formosa y Chaco firmaron un acuerdo con el Estado brasileño de Matto Grosso do Sul y con la provincia boliviana de Tarija.
En la denominada "Declaración de Salta", se estableció el corredor bioceánico Norte como una prioridad para la zona de integración Centro-Oeste Sudamericano (Zicosur). La decisión no es sólo política ni un mero gesto histórico. Las estimaciones sostienen que, de concretarse ese corredor y habilitarse el paso entre el Atlántico y el Pacífico, el Producto Bruto Geográfico aumentará el 3%; el stock ganadero, forestal y alimentario, el 300%, y la capacidad energética disponible, un 60%.
También en 2004, Salta y Jujuy iniciaron vínculos directos con el presidente de Bolivia, Juan Carlos Mesa. El mandatario visitó varias provincias argentinas, donde residen muchos de sus connacionales, sin la compañía del presidente Néstor Kirchner.
PUNTOS DE VISTA
"Superar el corto plazo"
Toda acción internacional implica siempre costos, riesgos y exigencias; pero resulta un elemento clave para complementar una estrategia de desarrollo sectorial o comunitario, y brinda dinamismo y solvencia a la gestión de Gobierno.
Para prosperar, las actividades internacionales exigen un conjunto de condiciones favorables de carácter económico, institucional y político. La falta de estas condiciones ha convertido muchas iniciativas en cáscaras vacías o en meras oportunidades para que algunos dirigentes justifiquen un viaje y aparezcan en los medios de comunicación locales y nacionales.
Algunas de las acciones que se pueden desarrollar en el marco de una estrategia de vinculación internacional son: el establecimiento de una agenda internacional específica en función de intereses y prioridades propias; el incremento del intercambio de bienes y servicios a través de la organización de misiones comerciales; la participación en ferias y la suscripción de acuerdos económicos, y la promoción del turismo y de la localización territorial de inversiones a través de estrategias de imagen, marketing y relaciones públicas internacionales.
Aunque al principio la actividad internacional signifique un esfuerzo, los gobiernos que vayan quedando al margen de esta inversión no tardarán en percibir las brechas -traducidas en diferencias concretas- con aquellos que participan fluidamente de estas actividades.
Muchas son las líneas de acción que pueden emprenderse en este campo, pero esto sólo será posible si la visión estratégica prima sobre la coyuntura y sobre el corto plazo.
Carlos Soukiassian
Director de Consultora Pontis
"No perder el tiempo"
Una de las formas de alto impacto para promover las relaciones internacionales de una provincia son las giras o misiones que encabezan los propios gobernadores, quienes, por su carácter representativo, generan condiciones de atención, en los interlocutores externos, a las propuestas de cooperación e intercambio. Sin embargo, hay ciertas condiciones que estas giras o misiones deben reunir para que sean genuinamente exitosas y generen resultados positivos.
En primer lugar, deben responder a un plan o programa, donde se definan claramente los objetivos a alcanzar, los intereses que se deben preservar y las herramientas de cooperación a utilizar. Ello significa que si, a manera de ejemplo, la provincia necesita inversores o quiere penetrar en nuevos mercados para sus productos, previamente deben estudiarse las demandas y/o carencias provinciales y los lugares del mundo adonde se pueden llevar respuestas positivas. Cumplidos estos pasos, la misión debe realizarse y el gobernador debe presidirla.
En segundo lugar, para que la misión no se agote como la luz de un fósforo, en el Gobierno provincial deben estar establecidos con precisión los mecanismos institucionales de seguimiento de las negociaciones. El éxito sólo estará asegurado por un buen seguimiento y por una buena capacidad negociadora.
Si ambos elementos se dan, la misión provincial presidida por el gobernador debe realizarse, ya que las posibilidades de resultados positivos son elevadas. En cambio, si los elementos señalados no se cumplen, la misión puede transformarse en un fenomenal despilfarro de tiempo, expectativas y dinero.
Jorge Jose Torres
Director del Idela, docente UNT.
La década del 90 tuvo como elemento distintivo la consolidación del proceso de globalización. Este obligó a los países a abrirse al mundo, a expandir sus mercados y a propiciar el flujo comercial para hacer crecer sus economías. El Fondo Monetario Internacional reconoció que esas pautas profundizaron los problemas de la distribución de la riqueza en distintas regiones. América Latina -dice el argentino Carlos Moneta, ex secretario del Sistema Económico Latinoamericano- presenta muchos ejemplos de sus graves consecuencias en el crecimiento del desempleo y en el incremento de la pobreza.
La conclusión de los especialistas es que los modelos de desarrollo e integración no son generalizables si previamente los países o las regiones no revisan la visión con la que enfrentan su apertura al mundo y las condiciones con las que entablan sus relaciones internacionales. En otro términos, es preciso tener claro hacia dónde se va y cómo llegar para evitar ser superados por la realidad.
Pocos antecedentes
El gobernador José Alperovich inició, durante su primer año de mandato, un proceso inédito para la política de Tucumán. Primero viajó a Cuba y abrió las puertas de la provincia para copiar el modelo de ese país en la gestión de la salud y de la educación. Luego, el titular del Poder Ejecutivo y su vicegobernador, Fernando Juri, visitaron al papa Juan Pablo II en el Vaticano. Luego mantuvieron contactos con empresarios de distintas actividades y regiones de Italia.
Más allá de las aristas polémicas que presentaron ambos viajes, la decisión de instalar una agenda internacional en la discusión de los tucumanos registra pocos antecedentes en la historia política de la provincia. Desde el retorno de la democracia en 1983, sólo Ramón Ortega avanzó en esa línea con el frustrado proyecto del tren bioceánico.
Un fenómeno especial
El hecho podría explicarse por el fenómeno de la globalización y por los condicionantes que les impone a los Estados -nacionales o provinciales- para expandirse fronteras afuera como única opción para crecer. En esa lectura, la posibilidad de que una administración se instale ante los ojos del mundo en busca de soluciones siempre rendirá más frutos que trascender por malas noticias vinculadas a la corrupción o a la indigencia.
En otra mirada de los hechos, podría advertirse que la nueva estrategia del Gobierno tucumano aparece descontextualizada con referencia a otras provincias de la región, e incluso con la línea dispuesta por la Nación en el marco internacional.
El Ministerio de Economía, que conduce Roberto Lavagna, advirtió que no era prudente iniciar conversaciones con empresarios italianos porque representan a uno de los sectores más duros en la negociación por la deuda en default. Además, en el mismo momento en que la cúpula del PE pisaba Roma el año pasado, en Buenos Aires se negociaba la distribución de las ventajas que podría generar el acuerdo con China, del que, por ejemplo, Jujuy ya recibió algunos beneficios.
Procesos complejos
Los especialistas Alberto de Núñez y Victorio Taccetti plantean -en "El desafío argentino"- que deben repensarse las estrategias de inserción internacional. Para hacerlo, afirman, es necesario reconocer nuestro lugar en el mundo y definir el camino correcto para insertarnos en procesos necesariamente complejos.
De Núñez y Taccetti reconocen en su libro que la globalización obliga a todos sus actores a concretar un sinnúmero de alianzas, pero sostienen que ello no modifica el principio de que los mejores aliados son los que padecen los problemas de inserción en el mundo de la misma forma que uno.
Conformar el bloque regional en el marco nacional y con los países fronterizos podría ser un primer objetivo para que Tucumán defina una agenda concreta y a largo plazo en su recorrido mundial.
Salta y Jujuy piensan en el Pacífico
La Constitución de Tucumán no prevé atributos y competencias internacionales para el Gobierno provincial. Así lo revela un documento de trabajo realizado en junio de 2004 por el programa "Provincias y Relaciones Internacionales", en el que no hay ninguna mención a la zona más densamente poblada del norte argentino.
La Constitución nacional vigente desde 1994 habilitó a las provincias a celebrar tratados internacionales, en tanto estos no sean incompatibles con la política exterior del Gobierno federal. La mayoría de las administraciones locales desarrolló, desde entonces, políticas de integración con el mundo, y algunas incorporaron en su régimen jurídico los asuntos internacionales como cuestión de Estado.
La Carta Magna de Salta, por ejemplo, señala en su preámbulo la necesidad de la integración latinoamericana. San Luis hizo lo propio, e incorporó el desarrollo tecnológico como condición para el crecimiento de la provincia y para los intercambios con la Nación y con el resto del continente.
La Rioja, Catamarca, Formosa, Jujuy, Córdoba, Tierra del Fuego y La Pampa incluyeron en sus textos constitucionales la necesidad de promover acuerdos en el orden internacional para poder satisfacer sus propios intereses.
Un plan para el Norte
Varias provincias de la región Noroeste tienen definida una agenda internacional con los países vecinos. El 13 de abril del año pasado, los gobernadores de Salta, Jujuy, Formosa y Chaco firmaron un acuerdo con el Estado brasileño de Matto Grosso do Sul y con la provincia boliviana de Tarija.
En la denominada "Declaración de Salta", se estableció el corredor bioceánico Norte como una prioridad para la zona de integración Centro-Oeste Sudamericano (Zicosur). La decisión no es sólo política ni un mero gesto histórico. Las estimaciones sostienen que, de concretarse ese corredor y habilitarse el paso entre el Atlántico y el Pacífico, el Producto Bruto Geográfico aumentará el 3%; el stock ganadero, forestal y alimentario, el 300%, y la capacidad energética disponible, un 60%.
También en 2004, Salta y Jujuy iniciaron vínculos directos con el presidente de Bolivia, Juan Carlos Mesa. El mandatario visitó varias provincias argentinas, donde residen muchos de sus connacionales, sin la compañía del presidente Néstor Kirchner.
"Superar el corto plazo"
Toda acción internacional implica siempre costos, riesgos y exigencias; pero resulta un elemento clave para complementar una estrategia de desarrollo sectorial o comunitario, y brinda dinamismo y solvencia a la gestión de Gobierno.
Para prosperar, las actividades internacionales exigen un conjunto de condiciones favorables de carácter económico, institucional y político. La falta de estas condiciones ha convertido muchas iniciativas en cáscaras vacías o en meras oportunidades para que algunos dirigentes justifiquen un viaje y aparezcan en los medios de comunicación locales y nacionales.
Algunas de las acciones que se pueden desarrollar en el marco de una estrategia de vinculación internacional son: el establecimiento de una agenda internacional específica en función de intereses y prioridades propias; el incremento del intercambio de bienes y servicios a través de la organización de misiones comerciales; la participación en ferias y la suscripción de acuerdos económicos, y la promoción del turismo y de la localización territorial de inversiones a través de estrategias de imagen, marketing y relaciones públicas internacionales.
Aunque al principio la actividad internacional signifique un esfuerzo, los gobiernos que vayan quedando al margen de esta inversión no tardarán en percibir las brechas -traducidas en diferencias concretas- con aquellos que participan fluidamente de estas actividades.
Muchas son las líneas de acción que pueden emprenderse en este campo, pero esto sólo será posible si la visión estratégica prima sobre la coyuntura y sobre el corto plazo.
Carlos Soukiassian
Director de Consultora Pontis
Una de las formas de alto impacto para promover las relaciones internacionales de una provincia son las giras o misiones que encabezan los propios gobernadores, quienes, por su carácter representativo, generan condiciones de atención, en los interlocutores externos, a las propuestas de cooperación e intercambio. Sin embargo, hay ciertas condiciones que estas giras o misiones deben reunir para que sean genuinamente exitosas y generen resultados positivos.
En primer lugar, deben responder a un plan o programa, donde se definan claramente los objetivos a alcanzar, los intereses que se deben preservar y las herramientas de cooperación a utilizar. Ello significa que si, a manera de ejemplo, la provincia necesita inversores o quiere penetrar en nuevos mercados para sus productos, previamente deben estudiarse las demandas y/o carencias provinciales y los lugares del mundo adonde se pueden llevar respuestas positivas. Cumplidos estos pasos, la misión debe realizarse y el gobernador debe presidirla.
En segundo lugar, para que la misión no se agote como la luz de un fósforo, en el Gobierno provincial deben estar establecidos con precisión los mecanismos institucionales de seguimiento de las negociaciones. El éxito sólo estará asegurado por un buen seguimiento y por una buena capacidad negociadora.
Si ambos elementos se dan, la misión provincial presidida por el gobernador debe realizarse, ya que las posibilidades de resultados positivos son elevadas. En cambio, si los elementos señalados no se cumplen, la misión puede transformarse en un fenomenal despilfarro de tiempo, expectativas y dinero.
Jorge Jose Torres
Director del Idela, docente UNT.







