Poesía versus dictadura- Valientes.

14 Sep 2017


  El día de hoy se dicta la sentencia contra los 17 represores del Operativo Independencia. Es un día histórico para las luchas que familiares, organismos de Derechos Humanos, organizaciones sociales y políticas, han desplegado a nivel nacional y localmente a lo largo de 41 años. Por esta razón, y porque conservamos intacto en nuestra memoria lo que se definió como proceso sistemático de exterminio –inaugurado por la dictadura cívico militar en nuestro territorio-, y la fuerza de una generación que se atrevió a pensar más allá de los opresivos márgenes del sistema capitalista, quienes editamos Toukouman Literatura, presentamos el especial Poesía versus dictadura con el fin de  homenajear a esas voces, movimientos y luchadorxs. En esta primera publicación les ofrecemos tres poemas de María Elena Ojeda, luchadora por los Derechos Humanos, docente y poeta de Concepción,  junto a  fragmentos de una conversación  que la poeta Gabriela Olivé tuvo con la autora en una entrevista realizada el día 14 de Junio del corriente año en su casa.

 

Mariana Salvatore y Fabricio Jiménez Osorio.

 


Poesía versus dictadura

La mayoría de las personas luchan cuando hay esperanzas, nosotras luchamos cuando no las hay.  

 

María Elena Ojeda o “la Negrita Ojeda”, como la llaman cariñosamente quienes la conocen, nació un 2 de Agosto de 1948 en Concepción, ciudad cabecera del Departamento de Chicligasta, y le gusta escribir poemas. Es madre, ejerció como maestra de grado durante 35 años, fue maestra de Tecnología, actualmente es Presidenta de la Biblioteca Nicolás Avellaneda e integra la Comisión Permanente de Derechos Humanos en Concepción. Cuatro de sus hermanos fueron secuestrados durante la última Dictadura Cívico- Militar y tres de ellos aún continúan desaparecidos:

Luis Rodolfo Ojeda, conocido como Tito, trabajaba en la fábrica de cemento CORCEMAR, fue secuestrado con 24 años de edad un 8 de Abril de 1976 cuando viajaba desde Córdoba hasta Tucumán. Roque Ojeda, fue secuestrado de su casa luego de que un grupo de militares armados y encapuchados ingresara por los techos a la vivienda de la familia Ojeda buscando a su hermano Hugo. Negrita estuvo presente cuando violentaron a la familia y se llevaron a Roque con los ojos vendados y las muñecas atadas. Lo dejaron libre a las 48 hs. Hugo Fernando Ojeda, egresado de la Escuela Técnica de Concepción, tenía 19 años de edad en Julio de 1976 cuando lo secuestraron en la puerta de la fábrica GRAFANOR  donde trabajaba en Famaillá. José Eduardo Ojeda, tenía 20 años cuando lo secuestraron en Setiembre de 1977 en la esquina de su domicilio. Era estudiante de Abogacía en la UNT y empleado judicial en Tribunales de Concepción.

  Tanto Luis como Hugo y José, continúan desaparecidos.

 

 -Qué valor tiene la escritura para vos?

 Ay qué hermosa pregunta, realmente para mí es poder expresar, es poder decir al otro y a mí misma, es dar y recibir amor, a través de ella nos conocemos y conocemos la profundidad de la vida, la profundidad del amor, tantas cosas nos permite la palabra, contar anécdotas, reír y llorar también.

 -Recordás cuál fue tu primera experiencia con la escritura?

 Una vez un amigo me vino a pedir que escriba algo literario sobre los derechos humanos y yo le contesté que no escribía literatura porque hasta ese momento era algo desconocido para mí pero lo intenté. Muchas veces el estado de ánimo te lleva a la escritura y la primera vez que escribí me sorprendí. Yo era romántica, de un carácter muy alegre, dadivosa y cuando leí mis primeras producciones me dije: “si yo soy así, cómo puedo escribir mis primeros poemas con sangre”. No me había dado cuenta cuánto sufrimiento llevaba dentro y me sirvió para conocer lo que sentía en ese momento. Hoy si me pongo a escribir escribo con un color rosado, con un color violeta, que es lo que me da vida, esa es la Negrita de hoy. Luego de esa primera vez me sentí con más ganas de escribir y comencé a escribir poemas para pedir justicia, para mis seres queridos, poemas sobre lo que veía en la calle, poemas sobre cualquier cosa. Ahora todo me motiva: mi perra, un arcoíris, los recuerdos, nada me puede frenar, ni mis 68 años de edad.

 -Hay algo especial en Concepción, en sus formas, en sus paisajes urbanos como naturales, que sea de tu interés literario ahora?

 En Concepción no,  ahora me llaman a escribir los cerros, los verdes, los animales, la artesanía en barro, otros lugares y esto es un mensaje en mi vida, sospecho que tengo una negación a escribir sobre esta ciudad por todo lo que sufrí aquí.

--Al día de hoy hay muchas mujeres que no pudieron hablar por miedo o falta oportunidad ni realizar una búsqueda visible de sus familiares y seres queridos ¿hay algún mensaje que vos le quieras dar a estas mujeres?

 

Que el sufrimiento no las lleve, no las haga bajar los brazos; el sufrimiento es un aprendizaje. Me costó mucho llegar a decir hoy que el sufrimiento es un aprendizaje. Es importante que todas aquellas mujeres que compartimos esta historia de vida tan dolorosa no nos sintamos vencidas, al contrario, seamos un ejemplo de transitar, de no quedarnos calladas, de expresar lo que sentimos. Y si alguien golpea la puerta y dice honestamente: “vamos, comencemos a descubrir un nuevo mundo” ábranle la puerta, dense esa oportunidad. Mi madre no dejó una puerta sin tocar buscando noticias de sus hijos. Transitaba por las calles buscando en cada rostro de los jóvenes los rostros de sus hijos.  


Soy maestra

soy maestra

de letras pequeñas e ideales grandes

de suspirar miserias y soñar grandezas

 

soy maestra de realidades simples

que conoce el viento de las madrugadas

que se abre camino entre los zarzales

y surca senderos de hierbas y abrojos

 

soy maestra

me piden que enseñe letras

donde otros me piden pan

 

soy maestra y mamá de campo

de niños descalzos

guardapolvo blanco

sonrisas sin dientes

zapatitos rotos

libros y sudores

 

***

 está en nuestras manos

ejercer nuestros derechos

nuestra lucha es inagotable

 la mayoría de las personas

luchan cuando hay esperanzas

nosotras luchamos cuando no las hay

 

aliento a las mujeres

a no bajar los brazos

que la violencia no nos someta al olvido

 

necesitamos expresarnos

hacer oír nuestra voz

 

somos responsables de nuestro desarrollo

es hora de involucrarse

 

hablemos de derechos humanos

discutamos la educación y la política

hagamos cada día de este mundo

un lugar más sano para vivir

 

 

Valiente

a Pepe (José Eduardo Ojeda)

 

 lleno de proyectos y anhelos

un día te secuestraron de este mundo

 ambicionabas una patria mejor

una patria distinta

nos defendías pero te sentenciaban:

“algo habrás hecho”

 intentaron callar tus pensamientos

con fusiles y capuchas

que encubrían el rostro de los cobardes

 la bandera de tu lucha

es hoy mi bandera

quiero la verdad

quiero justicia!


 

 


Los poemas reunidos fueron editados por Gabriela Olive para esta publicación. 

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