5X5- “Narrar entre cruces, cotidianeidades, extrañezas y búsquedas”. Escribe Liliana Massara

18 Jun 2017
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Diseño de Tapa, Daniel Ferullo/Foto de Tapa, Martin Taddei.

5 X 5

Ediciones Trompetas Completas

 

 

 

“Narrar entre cruces, cotidianeidades, extrañezas y búsquedas”

Por Liliana Massara

 

 

Tal su título indica, 5 relatos de 5 autores, pero en su proceso multiplicador de 5x5=25 no nos sugiere, cuando lo leemos, el resultado de una multiplicación matemática, de seguir una logística. No es un proceder matemático sino literario; ni lógico ni racional, ni científico, sino ficcional aunque empapado de realidad. En su resultado está la variedad de posibilidades, la variedad de propuestas, porque cada uno desliza un estilo, un tono, una textura, que, en algunos de ellos parece más meditada. Lo cierto es que en estos “cinco” hay una pulsión de escritura, una búsqueda de trama trabada y destrabada por sus propias estrategias narrativas.

Narradores jóvenes, capaces, para prometer más, y para preguntarse en qué lugar está el arte hoy y cómo destilarlo en Tucumán con lo propio del espacio. Tal vez, se preguntan cómo hacerlo y como seguir ocupando desde este lado un arte de narrar que los amarre y los defina dentro del sistema literario argentino. En qué sentido lo digo, preguntándome como lectora, si acaso ese arte literario, en sus principios, resguardado para las élites, esas formas pensadas para generar belleza por los genios, hoy, con estos modos de contar, se propone neutralizar centros, diluir estructuras dominantes, y con su identidad lingüística, dragar en lo propio y fondear en una narrativa que apele a los referentes vitales de la experiencia y transmita lo real con una nueva sensibilidad.

  Alfredo Aráoz abre el texto con una exploración literaria que establece su punto de conexión entre la ficción, la literatura y las fotografías en “Álbum de vacaciones”. El relato de un viaje a Rió de Janeiro recordado por fotos que sacaron con una “camarita”: un relato hecho de imágenes, fotos y memoria (me recuerda a Mario Bellatín); en “Botellas”: aniversario de una pareja, Mariano y Mariana, un salmón del Mercado del Norte (llega la palabra situada) y un blanco cosecha tardía; un estado real/ natural que comienza a desnaturalizarse; el proceso de un amor que alguien percibe que acaba (el lector también) más,  cuando: “Mariano le habló de la duración de las cosas, del estado natural de todo, de las cosas y de las relaciones, bastaba con quitarles el polvo para que esas cosas una vez destapadas, fueran alteradas de su reposo natural” (17).

  Alfredo busca la manera de ir desplazando las cosas, las pone en otros soportes: el camión de la basura, que no pasa y la bolsa negra que queda colgada y alarga la agonía del fin. En “El placer de viajar en 1º clase”: el “Brecha bus” une clases diferenciándolas, representadas por Perico y la señora Achával. La cuestión es esa “maldita brecha social” a la que Perico se resiste; así el uso de la ironía y el movimiento paródico (bien trabajados) entre los señores del coche cama y los del semi cama, ellos refractan las prácticas sociales a las que la sociedad se somete, y por las que Perico se revela: no a las clases sometidas mediante la movilización del grupo de viajeros: los excluidos sociales en busca de la inclusión; ocupar el otro lugar, “aliviados… durmieron como ángeles”. Una clase que resiste, avanza, con otro lenguaje, pero ¿qué pertenencia social podrá adquirir o conquistar?. En “El plan” es logrado el efecto de la distonía social. El narrador cuenta la historia de la chica que va a cobrar el plan al banco; suena la música de su celular: “¡este es el sabor de mi cumbia”!, mientras crece la tensión paródica: Gladys, Gilda, Karina “y los jubilados empezaron a aplaudir” (32). Alfredo trabaja con la porosidad de las fronteras, mezclando maneras de la no pertenencia en un espacio pautado como es un banco; o como es el caso de la homosexualidad en “El último beso”. Ofrece así un relato urbano y semiurbano, si se quiere, armado por otras operaciones que le permiten redefinir y definir el espacio de la urbanidad tucumana.

 Pablo Donzelli, también refracta la urbanidad, el vacío noctámbulo de los cuerpos, la dócil debilidad de los sentires vacíos como sujetos no pertenecientes a la urbe capitalina. Pretende hacer participar al lector de un tipo de extrañamiento. Descoloca al lector: una secta que “quiere iluminar la ciudad, los chicos de Pangea”; una sensación de extrañamiento y un rumor a ciertos “locoides” por sus inventos, mediante una serie de materiales y combinaciones inesperadas (luz con luz de luciérnagas) que comparten cierto malestar social con tono alucinado y fantástico. Esta categoría de lo fantástico parece dar cierta comodidad a la escritura de Pablo porque “Blanco” ofrece una resolución con dinámica fantástica; la apresa mediante una bolilla que va creciendo. Mediante prácticas sociales de creencias y con la agilidad de la narración, muestra el comportamiento de la gente y de los medios masivos: la gente, los medios, los científicos y la bolilla que crece  sin explicación y se viraliza por el mundo, mientras la ciudad de Tucumán (nombrada  por los objetos que la habitan y la definen) va quedando en ruinas; como el agua se tragó a los pueblos del Sur; una metáfora de las catástrofes; un modo de refractar al hombre que sucumbe por su propia ambición. En “El señor de los triángulos”, a través de una supuesta carta a un director de música clásica, el señor del “triángulo” (geometría irónica) manifiesta su molestia por haber sido excluido. Una ironía que va en crescendo, atestiguan una nueva preocupación por el lugar del arte; una exploración del narrador mediante la mezcla de la cultura popular y la cultura entendida de élite (orquesta y bombos) se realiza mediante esta conexión de dos mundos culturales para recomponer una posibilidad de fusión y mostrar que puede ser posible un intercambio, sobre todo por la música; que es probable aunque difícil, la interpretación y admiración entre los diferentes lenguajes de las artes y de las clases. En “El observador” aparece ingenua una historia de amor, la carta que se debe entregar a una enamorada. ¿Se la entregará? ¿Se animará? ¿Quién es el observador, el que espera a la joven salir de la iglesia o el mismo lector que espera la resolución del final?. Una estructura en la que la escritura se comporta dentro de la escritura, y diseña la expectativa que puede tener el lector sobre lo narrado. “Colegas” relata un Modus operandi que desarrollan los francotiradores y la misión de matar a quien mata. El que ejecuta, ejecutado como cajas chinas. También Pablo desplaza dispositivos urbanos e incluye, a su modo, por donde drena un murmullo político/social.

  Alejandro Nicolau, me hace dar un salto, de pronto en “Los dioses” veo una tendencia a la narración lírica y el tono místico, y contemplativo por momentos. Tambalea la creencia del Dios único siempre en una narración que busca una dinámica poética a través de la cual explicar el equilibrio del hombre en la vida. Una fábula mística, una metáfora para narrar el comportamiento del cosmos. Un modo de relatar por la imaginación, una ley del orden del universo como un dictado de los dioses mediante el comportamiento del imaginario colectivo. “Basura” es el relato de la contaminación. El río que cambia de color, ¿el progreso o la tradición? ¿la tecnología, las fábricas o el espacio rural? Plantea la urbanidad  versus el campo; la ciudad y las periferias. ¿La contaminación está en las orillas o está en los centros? La “basura” nos iguala indefectiblemente a ricos y orilleros. En “El gato”: un narrador / cantor crea en su imaginario el paradero de su gato desaparecido en un barco en busca de una minina. Es el misterio de la vida, la vida como viaje al encuentro del amor; todos buscan el amor hasta el gato viejo Julián, esa cuota vital y misteriosa que nos persigue, que nos hace permanecer en la incertidumbre y en el miedo a través del misterio mismo que es el vivir del gato: los gatos se tiraban al sueño envolvente hasta que por fin se abría la luna en el oscuro de la noche, en ese instante después de un largo silencio, los gatos filosofaban de la vida y sus pesares, con la esperanza cada uno de encontrar en el regreso a las vidas que quedan fuera del mar y que traman el sentimiento del amor” (77). La fábula de amor de los gatos actúa por desplazamiento, tiene implicancia significativa en las formas de vivir del hombre, mediante la fórmula de un relato dentro de otro relato. En “Las garras del tigre”: animal versus hombre. El cartel de neón de la veterinaria roto a pelotazos por el narrador que ve adentro a un tigre que le están sacando sus garras. Prohibida la entrada por su comportamiento. Los animales salvajes anestesiados, amansados, desnaturalizados por las manos del hombre. El panal de avispas que invade los rostros de sus compañeros con saña (actos des-anestesiados): “Esta tarde conocí la perversión” (82). Actos de violencia, desacato por prohibiciones. Culpa. La historia es un ciclo que vuelve, abordando una realidad, sin edades a la hora de incorporar y practicar actos dañinos; por eso une la idea del animal que se escucha en medio de la geografía y la estructura emocional de la culpabilidad: el pasado que vuelve mental y genera la incertidumbre y el miedo de repetirse invertido en el presente: ¿animal o hombre?

  Máximo Olmos abre sus relatos con una alegoría del escenario de la vida cotidiana, de las manifestaciones de los grupos sociales de clases bajas en busca de igualdad y de verdad, con giros populares e imágenes violentas se vuelve a unir la relación hombres / animales en un grotesco sangriento que continua la serie de El Matadero de Echeverría, entre la alusión a los arsenales y la dictadura y las “nenas desaparecidas”; una cosmovisión satírica de la injusticia social y política mediante la refracción de “el terror de masas aburridas” como las chusmas del matadero de la Convalecencia; la desigualdad y la discriminación que resiste porque  “todo queremos tomar Chandon” (parte del estribillo de la barra brava de Atlético Nueva Chicago). En el otro extremo, “Ellos canturreaban”, el cambio de actitud ante la vida; la música, la poesía, la canción salvadora del espíritu humano, narrado con la convicción de la fuerza de la naturaleza del arte mediante el desborde de energía y dinamismo; la narración va como la música y el canto, se deja llevar como la felicidad cuando “sonríe” (92). “Ellos los melancólicos”, con un costado crítico, el “navío”, el mundo del hombre necesita recuperar un recuerdo; la memoria está, a veces esquiva, a veces suelta, en esta extraña fusión de realidad /ambigüedad; de realidad diluida en lo aparentemente fantástico como proveniente de los relatos de Horacio Quiroga y sus cuentos de la selva; acá lagunas, viajes, y la memoria como entrecortada, “con los años la misma anécdota se fue deformando…” y la escritura finalmente elige con qué quedarse de aquellas realidades vividas: “Siento como si no hubiera estado en ningún lado y aún tengo sus voces. Sólo unas voces como tesoro, y la gracia de la escritura para deslizar lo que quedó en la retina…” (104).

Felipe Quiroga comienza impiadoso relato con “Los perseguidores de huesos”, con “los muertos que se llevó el agua”. ¿Quién se llevó a los muertos?...pero se buscan los restos y suena el trauma y dolor del Pozo de Vargas, y suena a la historia del país y de Tucumán con los cuerpos desaparecidos; con la historia de nuevos muertos tragados por el agua furiosa del cielo para refractar la realidad sureña tucumana. “La espera” transita la desesperación y la angustia de la transición del que espera, apelando a la ironía de la espera en un consultorio médico; o lo burlesco / entre ingenuo y desesperante de lo que implica el tiempo eterno de la espera; la idea de la finitud en el trayecto de que algo que se espera nunca llega; o que la vida es una sumatoria de esperas. Un relato cruzado por un realismo del extrañamiento pero tan real como el padecimiento mental de la espera. En “El artista y una propuesta”, el desolador camino de todo artista, de todo creador; una figurativización del concepto de belleza y de arte actual. ¿Qué se entiende por belleza hoy? ¿Cuál es el arte que llega?. Todo movimiento artístico tiene su acción y su reacción. El relato es la búsqueda y anuncio de un postulado artístico nuevo. Cada generación revisa y actúa sobre la anterior. Es un modo de postularse hacia tendencias de la nueva generación: “Acción y reacción. Reducción de la entropía. Nosotros somos el reverso de ustedes. Y, en cierto sentido, también somos artistas”. (130).

  El grupo de 5x5  busca situarse en la aparición de un nuevo tipo de narraciones muy urbanas, con nostalgias de los espacios verdes, lagos y montañas que, en algunos de ellos más que en otros, se mediatiza por los recuerdos de la infancia, vista aún como paraíso donde se vuelve. Creo que estos jóvenes narradores enfatizan ciertos desbordes de lo cotidiano, de lo social, de lo político, lateral al relato, y de la memoria que circunda muchos espacios, con la idea de implosiones emocionales y racionales en busca de una reformulación de la narrativa. Pienso en lo que se hizo en Tucumán entre los ’60 y los ’80. Está en ellos, en sus futuras lecturas y vivencias del espacio, el deseo de mutar. Una tendencia hacia la ebullición cotidiana en Alfredo Aráoz, más perspicaz, detallista y observador casi exquisito en el modo de adentrarse en las clases excluidas y en sus modos de representarlas. Pablo Donzelli intenta ingresar por la genealogía de lo fantástico y de un realismo extraño para poner en jaque el orden narrado; lugar común en los cinco narradores; o Alejandro Nicolau que explora la idea de la prosa lírica y contemplativa, sugestionadora, y a la vez la impronta de lo humano con lo animal, posicionando a animales y a humanos en el mismo nivel, en una suerte de mutación por analogías. Máximo Olmos, de tono intelectualizado e irruptor, con secuencias  de alto grado racional pero a la vez, sostenidos por lo íntimo/afectivo que está expuesto como en “Ellos los melancólicos”, por momentos, saca a la literatura fuera sí para imponerle el desborde ambiguo del ruido alegórico pero penetrante por el color agudo de la imagen que trabaja. Y Felipe Quiroga, entra por los vestigios de la memoria; una literatura en la que conviven restos de historia y de políticas adversas y sociedades desprotegidas. Tal vez con él se cierra el libro pero se abre una idea de literatura que transita por el enigma de continuar en la búsqueda, y establecer cada uno, su impronta.

  No abdican del realismo; lo re-instalan, pues, inevitablemente; el universo está cambiando y con él, el arte y la literatura: instauran así una región narrativa; la palabra que dice de un lugar, de su cultura, para refractar, cada uno, a su modo, la comunidad contradictoria y difícil de lo humano, entre los avatares de sociedades que excluyen y resisten.

 

 

 

 

 

 

 

*5x5 y otros libros de Ediciones Trompetas se pueden conseguir Edunt (Crisóstomo 883) o llamar al 154 490626.

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