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Una vida más placentera

06 Dic 2020
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Una vida más placentera

Casi todos hemos experimentado los efectos curativos del placer. Una siesta reparadora, una rica comida, reírnos a carcajadas con un amigo, un día en contacto con la naturaleza o con la belleza, una buena sesión de sexo… El placer es un elixir tan poderoso, que es increíble que muchas veces lo evitemos, minimicemos su importancia o, incluso, lo descalifiquemos considerándolo inaccesible o solo al alcance de unos pocos.
Algo de esto plantea Evelyn Resh -la popular orientadora sexual norteamericana- en su libro “Mujeres: sexo, poder y placer”: “La comunión piel con piel de los amantes, el silencio o la vociferante intensidad del orgasmo y los sentimientos de ser deseado son tan indescriptiblemente deliciosos y satisfactorios que pueden transformarse en una de las mejores medicinas de esta vida”.

Perché mi piace

Decidir qué es lo que disfrutamos y adaptarlo de manera realista a nuestra cotidianeidad no es tarea sencilla. ¿Por qué? En primer lugar, por las propuestas de este mundo, tan dedicado al consumismo y a lo material, para lo que a su vez, obviamente… se necesita dinero y por lo tanto, trabajo. De ahí que encontrar un equilibrio entre el trabajo y el placer es uno de los más grandes desafíos que enfrentamos. Pero esto no se debe sólo a los tiempos que corren: muchas personas –muchas familias- no le conceden ningún tipo de prioridad al placer o a la sensualidad. Les resulta difícil entender -y hasta aceptar en otros- el valor de hacer algo simplemente por placer, sin especular con resultados… perché mi piace, como quién dice. Recibir un masaje por ejemplo o quedarse contemplando un paisaje o escuchando música.
Las actividades placenteras tienen un fin, aunque no posean un éxito mensurable. ¿Por qué no, de vez en cuándo, leer una novela o un libro de poemas, en lugar de atiborrarnos de noticias? ¡Y qué bien nos vendría detenernos a percibir el aroma de los jazmines o a saborear nuestra comida y no liquidar el trámite en menos de cinco minutos sin perder de vista las notificaciones del celular!
“Tenga una mentalidad abierta para probar nuevos sabores, restaurantes distintos y diferentes trayectos para caminar. Cualquier cosa que conmueva un poco sus sentidos y lo estimule vale la pena”, asegura Resh. Y es muy cierto: buena parte del secreto de una vida placentera está en evitar a conciencia la repetición de estímulos, porque invariablemente eso terminará por aturdir nuestros sentidos, generándonos habituación, acostumbramiento. ¿Qué placer puede venir de allí?

Una autoevaluación

Resh nos ofrece una serie de preguntas para que reflexionemos acerca del lugar que le estamos dando al placer y a la sensualidad:
1-¿Realizo algo sensualmente placentero todos los días? 
2-¿Qué experiencias sensuales relacionadas con el cuerpo encuentro tranquilizantes, activadoras, excitantes?
3-¿Qué cosas sensualmente activadoras he considerado adquirir, hacer o ver, pero sigo posponiendo y por qué motivo?
4-¿Qué cosas sensualmente placenteras podría incorporar a mi vida cotidiana?
5-¿Mi compañero/a y yo hablamos entre nosotros o nos escribimos sobre sexo de manera abierta y con frecuencia?
6-¿Llevo la vida de una persona que es “todo cerebro”? ¿Cómo podría cambiar esto para estar más cociente de los aspectos cualitativos de la vida y menos concentrada en los cuantitativos?
7-¿Estoy dispuesta a comprometerme a llevar una vida más sensual con la intención de  lograr una mayor satisfacción sexual?
Estamos cerca de empezar un nuevo año, dando por terminado uno que fue muy difícil. Ojalá que pongamos toda nuestra energía en que sea más placentero.

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Psicóloga, sexóloga clínica y colaboradora de LA GACETA desde hace más de 10 años.