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El curioso estudio de Marie Bonaparte

08 Nov 2020
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Marie Bonaparte

Marie Bonaparte, sobrina bisnieta del célebre general francés, fue una pionera en investigar acerca de la sexualidad femenina, además de una de las primeras psicoanalistas. (De hecho, es a ella a quien Freud, en sus diálogos epistolarios, supo formular la famosa pregunta “¿qué quiere una mujer?”).

Casada con el príncipe Jorge de Grecia, Marie sufría por no tener orgasmos haciendo el amor y sí cuando se masturbaba. Entonces, obsesionada por lo que ella concebía como algo muy anormal, tuvo una intuición: quizá su clítoris estaba demasiado alejado de su vagina y eso le impedía la misma fricción con su marido que la que conseguía cuando se estimulaba en solitario. Al respecto, el divulgador científico Pere Estupinyà afirma: “Si lo pensamos bien, no es una hipótesis del todo descabellada. El clítoris es un órgano diseñado exclusivamente para general placer, pero no está dispuesto de la mejor manera para alcanzar el orgasmo con la penetración”. Y así, como afirman los biólogos evolucionistas, si bien el placer es fundamental como anzuelo para querer tener sexo y por ende reproducirnos, el orgasmo de la hembra no es evolutivamente necesario (a diferencia de la eyaculación). Es más, hasta han llegado a decir que sería contraproducente si tras él se generara una gran saciedad. Lo que explicaría que la selección natural hubiera colocado al clítoris a una distancia suficiente para ser estimulado durante el coito, pero no tan cerca como para facilitar demasiado el orgasmo. (Algo refutado por los que afirman que las contracciones uterinas orgásmicas podrían estar colaborando a “impulsar” el semen).

La línea de base: 2,5 cm

El asunto es que la princesa no iba a quedarse de brazos cruzados: con la ayuda de un médico, realizó un estudio científico sin precedentes. Buscando probar su hipótesis, llegó a recolectar la curiosa medición genital de más de 240 mujeres en la década de 1920 en París. Y, desde luego, a todas les preguntó por la frecuencia de sus orgasmos durante el acto sexual. A partir de este estudio estableció una distinción entre tres grupos de mujeres: las “mesoclitorianas”, quienes tenían el clítoris situado a unos 2,5 cm de su vagina; las “teleclitorianas”, cuya distancia era mayor a 2,5 cm; y las “paraclitorianas”, que tenían el clítoris situado a menos de 2,5 cm respecto del introito vaginal.

En 1924 Marie Bonaparte, bajo el seudónimo de A. E. Narjani, publicó “Notas sobre las causas anatómicas de la frigidez en las mujeres”, en la revista científica Bruxelles-Médical. Allí exponía las pruebas de que sus sospechas eran ciertas: había una relación inversa entre la frecuencia de orgasmos durante el coito y la distancia entre el clítoris y la vagina (a mayor distancia, menos orgasmos coitales). De hecho, en 1940, el psicólogo estadounidense Carney Landis, de la Universidad de Minnesota, replicó el estudio con una muestra de sus pacientes y encontró la misma correlación.

En 2011 los investigadores Kim Wallen, de la Universidad de Emory, y Elisabeth Lloyd, del Instituto Kinsey, revisaron los datos de Bonaparte y Landis con métodos estadísticos modernos y publicaron un artículo en la revista Hormones and Behaviour, concluyendo que efectivamente la distancia entre el clítoris y la vagina podía ser uno de los muchos factores implicados en la frecuencia de orgasmos durante el coito.


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Psicóloga, sexóloga clínica y colaboradora de LA GACETA desde hace más de 10 años.