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El culto a la vagina

05 Sep 2020
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El Arca pasa por el Jordán, obra de James Tissot

En muchas culturas antiguas las principales deidades estaban vinculadas con la fertilidad. Colocarse bajo su protección auspiciaba buenas cosechas y buena caza. Numerosos hallazgos arqueológicos lo atestiguan, revelando el culto a los órganos genitales, prueban el falocentrismo que reinaba en tantas comunidades. Un ejemplo bastante cercano en el tiempo es el de los menhires, esos bloques verticales de piedra reunidos en su propio parque en nuestro Tafí del Valle –muy similares a los que se han encontrado en otras regiones del planeta-, que encierran con cierto misterio el mismo sentido religioso: el culto fálico y la fecundidad de la tierra.

La vagina, al igual que el pene, también cuenta con sus propios cultos. En la India existen muchas formaciones rocosas o cuevas con forma de yoni (vocablo sánscrito simbolizado con la flor de loto usado para denominar la vulva). Cuando la formación es lo suficientemente grande, los peregrinos entran y salen a gatas imitando el renacimiento divino, como una suerte de ingreso y retorno del útero sagrado.

Piedras, cofres y tiendas

La vagina ha sido representada a menudo como un portal, un estanque sagrado o una piedra agujereada. Un ejemplo de esto último se encuentra en el santuario de Afrodita en la ciudad de Pafos, en Chipre, donde los relatos mitológicos localizan el nacimiento de la deidad griega de la belleza y del amor. Allí, las piedras agujereadas se empleaban para tratar la esterilidad de las mujeres y acrecentar la potencia viril. El templo, en ruinas, tuvo fieles celebrantes hasta el año 1896.

Incluso hay quienes piensan que el Arca de la Alianza de los hebreos representaba los genitales femeninos. El cofre habría sido copiado de los egipcios, lo que explicaría sus formas. Pero se afirma que más pruebas constituyen los objetos de su interior, como ser la vara de Aarón y las Tablas de la Ley, que han sido interpretados por algunos como símbolos fálicos. 

Otro supuesto símbolo vaginal era el Tabernáculo, una amplia tienda ritual copiada de los babilonios. Con la particularidad de estar formada por capas de cuero teñido de color rojo y cubiertas con pieles, y una entrada tipo hendidura a través de la cual los sacerdotes construían un paso en el curso de las festividades religiosas. Al parecer, los antiguos hebreos rindieron culto a las formas de ambos órganos sexuales (el altar de Jacob, en Belén, era un pilar provisto de una piedra manifiestamente fálica). Según algunos estudiosos, las largas peleas entre los reinos hebreos de Judá e Israel nacieron del hecho de que uno rendía culto al pene, mientras que el otro lo hacía a la vagina.

En el cristianismo

Algún simbolismo vaginal ha sobrevivido en el cristianismo. Es lo que especulan algunos respecto a la tonsura (el círculo rasurado que llevan algunos clérigos en la cabeza). Lo mismo que en relación a la casulla: la vestimenta sin mangas que se coloca el sacerdote sobre el alba para celebrar la misa, que consiste en una pieza alargada con una abertura central para pasar la cabeza y que cae por delante y por detrás en dos partes iguales y redondeadas.


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Psicóloga, sexóloga clínica y colaboradora de LA GACETA desde hace más de 10 años.