Semilla de vida

17 Jun 2018
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Semilla de vida

El semen o esperma es un líquido viscoso y blanquecino formado por espermatozoides y secreciones que se producen en el aparato reproductor masculino. Como es sabido, es expulsado a través del conducto uretral durante la eyaculación. Los testículos, el epidídimo, las vesículas seminales, la próstata y las glándulas de Cowper, entre otros, aportan a su composición.

Dependiendo de diferentes factores, esta sustancia puede ser espesa y gelatinosa, o más bien clara y casi acuosa. Tiene la particularidad de coagularse a los pocos minutos de la eyaculación y volverse a licuar veinte minutos después. Cada una de estas expulsiones –son 4 ml de semen, algo así como una cucharadita de té- contiene entre 200 y 600 millones de espermatozoides.

Sustancia mágica

En muchas épocas y culturas se ha considerado al esperma como una sustancia mágica, por lo que era común que integrara pociones afrodisíacas. Los alquimistas lo llamaban “sangre del león rojo” y en la antigüedad clásica se creía que los seres humanos eran fruto de su coagulación. La tradición hindú sostiene que en una sola gota se halla la energía destilada de cuarenta gotas de sangre. En Extremo Oriente se pensaba que el semen estaba cargado de energía yan –la energía masculina- y que era capaz de rejuvenecer a los ancianos.

Hace un par de décadas, un curioso experimento demostró la capacidad de los espermatozoides de “reconocer” a su dueño: en un laboratorio, en el que había diferentes muestras de semen, se observó que cuando ingresaba en la habitación uno de los “colaboradores” del experimento, el microscopio registraba –en la muestra que le pertenecía- una reacción, una conducta más activa de esos espermatozoides.

Composición

El esperma está compuesto por un gran número de sustancias, entre ellas ácido ascórbico, cloro, colesterol, ácido cítrico, ácido láctico, ácido pirúvico, urea, ácido úrico, vitamina B12 y cinc. Por lo mismo no es raro que muchas personas le encuentren un sabor poco agradable. Sin embargo, diferentes alimentos y bebidas -así como el tabaco- pueden modificar esta cualidad. La cerveza, por ejemplo, tiene fama de producir los mejores resultados. (Incluso hace unos años, una compañía norteamericana sacó a la venta polvos bebibles y pastillas que prometían funcionar como “endulzantes”).

A nivel energético, se calculan unas 36 calorías -lo que equivale a un terrón de azúcar- por eyaculación. Dato que hecha por tierra el popular mito –sostenido por algunos entrenadores deportivos- de que debilita al hombre. Creencia muy difundida en Occidente que llevó, en la década de 1920, a que el famoso profesor Eugen Steinach, de Viena, practicara un tipo especial de vasectomía en varones mayores a fin de preservar su vigor (uno de ellos fue Sigmund Freud).

Pero ya en los años cincuenta, William Masters afirmó que un atleta tenía la capacidad de rendir al máximo de sus posibilidades después de un coito, si se le permitía una recuperación de cinco minutos.

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Psicóloga, sexóloga clínica y colaboradora de LA GACETA desde hace más de 10 años.