Facundo Palacio: hecho con la materia de los héroes

01 Mar 2018

                           LA SANGRE DE UN CAMPEÓN

Tiene  brazos de tenista desde donde asoma  un tatuaje que empieza así: No te rindas. Tiene también una cara dibujada al compás y una de esas sonrisas amplias de dientes blancos y alineados. Le dicen Facha y puedo ver el porqué. De repente imagino  un puñado de veinteañeras suspirantes.

Son las once pasadas y en su casa de Yerba Buena me esperan él  y su mama Marcela, con café y masitas de por medio. Para explicar a los que lograron mucho, vencieron mucho y llegaron lejos una debe hacerse de todas las piezas que componen la  trama familiar.  Ningún héroe sale de gajo.

No soy héroe, me dice. No me siento así. No soy ejemplo de nada, insiste y yo pienso que, paradójicamente, ahí reside su heroísmo. Solo estoy viviendo mi vida. Insiste.

La normalidad. La extraordinaria normalidad que se respira aquí, en esta casa de Marcela, de Pablo y de los cinco varones: Pablo, Facundo, Francisco, Bautista y Martín. Una casa clara y sin estridencias. Como todos acá, claros y sin estridencias. Un andamiaje sólido sosteniendo la epopeya tranquila de lo cotidiano. Acá nadie parece haber cruzado los Andes o escalado el Aconcagua. Nadie haber sobrevivido un tsunami.  En esta familia se acepta lo que toca con alegría y sobriedad.  Como dice el viejo pero certero adagio: si la vida da limones se hace limonada. Y menuda limonada hicieron los Palacio.

¿Pero es natural? ¿O es extraordinario lo que acá pasa?

Conocer la historia para juzgarla por los propios ojos.

Y lo que pasa es que Facundo nació con  posibilidades limitadas para caminar pero con infinitos deseos de volar. Fui deportista desde siempre. Mi papa me llevaba a natación desde los seis meses pero también jugaba al golf, andaba en bicicleta y hasta participé una vez de un Mountain Bike. Mi papá me llevo en cuadriciclo. Jugué al rugby y al fútbol en la posición de arquero y atajaba con unos bastones. Cuenta Facha y uno se olvida de las circunstancias y se deja llevar por su relato arrastrado por las olas de su entusiasmo. Como si sus dificultades para caminar fuesen polvo, aire, viento, humo, nada.

Yo no soy un héroe. No me siento un ejemplo. Las palabras me resuenan en la mente y voy al diccionario. Resilencia: se define como la capacidad de los seres humanos para adaptarse a situaciones adversas, me auxilia wikipedia.

Resiliencia, resiliencia resiliencia, resiliencia. Resilientes.

Yo lo dejaba en el auto en los campeonatos de fútbol y lo encomendaba a la Virgen. La idea es que él se arreglase solo. Cuenta divertida Marcela con la distancia que da el tiempo aunque en ese momento lo padeciese.

El tenis lo empezó a los 8 años con su histórico entrenador, Matías Martínez Zavalía. En el 2006, empecé a entrenar con Facundo y el primer año jugaba con su silla convencional. Al año siguiente su abuela Chichi le compró su silla profesional. Jugaba con sus compañeros del Colegio y ya les ganaba a todos, rememora Matías.

Nada detuvo su marcha, ni las muletas ni más tarde la silla. ¿Muletas?¿Silla? Facundo siempre las volvió alas. Y después hubo unos años en que la natación le ganó a la raqueta. El practicaba natación para entrenar y competir desde los 13 a los 15, momento en que dejó el tenis, cuenta la madre. Toma la posta Facundo: Y entonces un día Matías, mi entrenador,  que organizaba un torneo de silla me invita a probar. Fuimos con mi papá y él a Buenos Aires, al Cenard, el Centro de Alto Rendimiento Deportivo, donde seguí un programa intensivo durante 3 días. Me encantó y entré.  

El programa ofrecido por el CEnard y el Enard (Centro y Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo respectivamente) de la Secretaría de Deportes de la Nación, consiste en estadías regulares en sus instalaciones de Nuñez, Buenos Aires, donde los chicos viven,  y se entrenan intensivamente  en vistas a competir en los más excelsos circuitos deportivos al tiempo que prosiguen sus estudios. Este programa en particular iba dirigido a los para deportistas. Pero ¿cómo no mencionar a AATA , la Asociación Argentina de Tenis Adaptado? me banco todo, cuenta Facha.

Hasta acá la vida simple de provincia: familia, amigos, deportes, aire libre y un colegio acogedor. Pero fue entrar en el programa del Cenard, instalarse en Buenos Aires y ver como las partículas de ese universo amable que él conocía tan bien volaban en mil pedazos. Como si el límite de lo conocido se corriese más allá de cualquier frontera. A mí me encanta conocer gente pero hasta  ahí no había tenido amigos en sillas de ruedas como yo. Tampoco había conocido historias de vida tan singulares. Un soldado de Irán a quien le exploto una bomba, un paracaidista al que no se le abrió el paracaídas, algunos chicos de la Villa involucrados en un pasado de drogas. Historias pobladas de caras y circunstancias que  iban a cambiarle para siempre la configuración de su pequeño mundo en expansión. 

Con solo 16 años y un hambre abrasador por  jugar en las grandes ligas, la suerte estaba echada.

 Empecé a viajar una semana a Buenos Aires cada mes donde entrenaba hasta seis horas por día. Por suerte en el colegio me super apoyaron. Estoy re agradecido al Colegio Pablo Apóstol.

Pero no solamente fueron sus nuevos amigos los que ensancharon su mapa personal. A medida que el tiempo pasaba y las invitaciones a los torneos se multiplicaban Facundo se echó a rodar por el mundo. Conocí  Japón,  Chile, Brasil, Francia,  España.

¿Además de competir visitabas las ciudades? Indago.

Había poco tiempo pero yo hacia todo lo posible. Después de los campeonatos me iba a dar vueltas. Hay ciudades que llegué a conocer bien como Barcelona o Paris. Hay algunas ciudades que no tienen tantas facilidades para desplazarse pero lo mismo me arreglé dice Facu como si se tratase de subirse a Pegaso y desplazarse por el aire. Oyéndolo, suena que sí.

EL ORIGEN DE LAS ESPECIES

A los 15 se fue a Oxford, a estudiar inglés. Para llegar a su instituto de lenguas debía tomar dos colectivos.  Rememora otra vez Marcela  aquellos tiempos en que cortaba clavos con los dientes mientras invocaba a todos los santos.

Acude al relato de su vida otra palabra: Independencia. Muchas veces las otras madres me pedían disculpas si Facu se golpeaba en un cumpleaños pero yo les decía que se golpee, que todos los chicos se golpean dentro de lo lógico. Nunca quisimos que lo tratasen de manera diferente. Uno debe marcar las pautas y las pautas eran claras: si se cae se levanta, si se golpea jugando es parte de las reglas de juego.

Le digo entonces a Marcela que es admirable, que Pablo y ella son admirables. Le digo que no todo el mundo tiene ese temple. Creo que en parte Facundo nos fue marcando el camino, me retruca la madre.

Yo pienso que la discriminación empieza cuando nos tratan diferente. No hay que tener contemplaciones con nosotros. El problema es  la excesiva protección.

En El origen de las especies por medio de la selección natural, el naturalista inglés Charles Darwin explica en 1859 como  las especies más fuertes son las que lograrán evolucionar y sobrevivir y como las otras, se extinguirán. 138 años más tarde, Facundo Palacio nació sabiéndolo: A mí me gusta ganar, dispara. No me basta competir, a mi no me gusta perder nada. Repite como mantra y le creo.  Lejos de las pedagogías buenistas que intentan preservar al educando del rigor por miedo al trauma, Facha expone la verdad desnuda y sin pudor. Uno compite para ganar. De hecho su dirección de correo electrónico incluye el número 10. Tal vez, pienso, la primera escuela de darwinismo social le vino de su mismo entorno: cinco varones seguidos es un pase obligado a la supervivencia.

 Facundo es muy unido a sus hermanos y en especial a Francisco un año más chico. Como todos los varones se peleaban y yo no le podía dar un trato especial a él porque era el primero en pegar. Un día, Francisco y Facundo habían ido a jugar al tenis y Francisco volvió solo. ¿Donde está Facundo, le pregunte? Me hizo enojar y decidí no empujarle la silla, cuenta aún perpleja Marcela.

Facha se parece a un tipo común, un Clark Ken digamos, que a la mañana trabaja en el Daily Planet como periodista. Un tipo corriente en suma. Y entonces voy a Youtube y lo veo en acción peleando  cada pelota en el court como si se le fuese la vida en eso y me viene a la mente otro héroe. No un Thor ni un Zeus sino alguno más real pero igual de épico: el escocés William Wallace por caso, que con la cara pintada y al grito de Freedoooooooooooom va tras la irrenunciable victoria. Llega la hora de revelación: este chico tiene la sangre de los héroes porque ¿qué es un héroe sino aquel que asume su destino singular con naturalidad?

Claro. Otros antes le marcaron el camino, Gustavo Fernández por ejemplo su amigo y compañero, primero en el ranking mundial del tenis en silla de ruedas y triple medallista en los Juegos Parapanamericanos del 2015,  y también todos aquellos héroes anónimos con los que se cruzó estos años en  el planeta de la competición de alto rendimiento: el corto, un chileno, a quien le faltaban ambas piernas o Antonella, otra amiga a quien un accidente privó de una pierna pero no de su sofisticada coquetería femenina. Y muchos, muchos otros más.

Ahora voy a google y encuentro una profusión de logros amontonándose en la repisa de su nobel vida:

Medalla de Plata en dobles junior en los juegos parapanamericanos 2013/ 4 to puesto en la Copa del Mundo juniors 2015/Master de Juniors/6 to puesto en la Copa del Mundo para Mayores 2016.

Hay palabras que se dicen para ocultar verdades adversas. Se dice personas “con capacidades especiales”, se dice "personas con capacidades motrices limitadas". Se dice, se dice, se dice y a fuerza de repetirlas suenan a cáscaras vacías, a eufemismos sosos. Y un día  uno conoce a Facha y esos vocablos se vuelven vivos. Es que Facundo Palacio tiene muchas capacidades especiales pero tiene en particular: hacer de sus limitaciones posibilidades.

Al principio cuando entré en el Cenard me iba una semana de cada mes y en el último año del colegio llegué a estar muchos meses afuera.

Entonces llego el 2016, el fin de la secundaria y un codo ineludible en el camino: ¿qué hacer? ¿Seguir una carrera universitaria o seguir viviendo en el mundo de los slams, los masters y los torneos? Un año más tarde, en el 2017, Facundo empezó a estudiar Nutrición en la Universidad Católica, acá en su Tucumán natal. El tenis, sin embargo, se negaba  a dejarlo ir.

 

LA ESCUELA DE TENIS  DE SILLA LOS LIRIOS TENIS CLUB

Mi otro entrenador Martín Mendoza me propuso, para que no me desvinculase del tenis, fundar una escuela de Tenis de silla de ruedas y es lo que hicimos. Los Lirios tenis club, es el nombre que lleva la escuela, comandada por Mendoza y Palacio. A cargo del entrenamiento: Facundo  No es lo mismo entrenar con alguien que juega en silla que con alguien que juega parado.

Irrumpe Pablo, el padre y se sienta en el sillón como en un trono y sostiene enfático: Como padre que ama el deporte siempre intente inculcarle el amor por su práctica y darle a todos mis hijos las posibilidades de practicarlo. Por eso pienso que los padres que no son deportistas no pueden saber lo beneficioso que es el deporte en general y en esta circunstancia en particular. Todos los chicos con limitaciones motrices deberían poder practicarlos.

El desarrollo de la escuela significaría un bien enorme para todas las personas con discapacidades porque el tenis de silla no es solo para los que no pueden caminar, es para todos los que tienen algún tipo de dificultad para desplazarse.

Si agrega Marcela, hay chicos que después del partido se paran y llevan su silla.

Al coro de voces familiares se suma Facundo pero necesitamos un subsidio para esto pero la Secretaría de Deportes aún no nos atiende.  Lo necesitamos porque cuando lanzamos la iniciativa muchos chicos escribieron interesándose pero es una actividad paga y no todos pueden afrontarla. Nosotros tenemos que sostener el mantenimiento de la cancha y otros gastos que conllevan la puesta en funcionamiento de la Escuela. Sin apoyo estatal es muy difícil.

Mis compañeros de Buenos Aires siguen compitiendo en los circuitos internacionales y viven de esto. Yo no busco vivir del tenis pero si difundir la práctica de un deporte que para mí significó independencia y la posibilidad de conocer gente, de conocer el mundo. Quiero que otros disfruten de lo mismo.

Dice Benjamín Viaña,  11 años,  alumno de Facundo desde el inicio. Quiero ser mejor jugador y competir en torneos más importantes. Para mí el tenis es una posibilidad de ser más independiente, de viajar, de conocer gente y por todo eso le agradezco a Facundo. Además para mí, sabe mucho, es el mejor profesor. Más que profesor es mi amigo.

Siempre le digo a Benjamín que más que el tenis acá se adquiere independencia, se conoce gente y se supera. Retruca en un perfecto espejo Facundo “Facha”.

Llega Pablo hijo que se suma a la tertulia, nos saca una foto y sigue su trajín.

Además de Benjamín, que acaba de volver de un torneo en Buenos Aires, hay otros cuatro alumnos. Es una lástima que no puedan aprovechar de esta actividad más chicos, insiste Pablo, el padre como una letanía. La Secretaría debería apoyar sino se hace muy difícil. Hay que visibilizar este deporte que es además un muy buen espectáculo. Hay que conseguir más sponsors por otro lado.

¿Como sigue este año para vos Facundo?

Este año me cambié de carrera, voy a estudiar abogacía.

¿Por qué cambiaste?

Porque si, porque me gusta dice escueto.  Inevitablemente Pablo,  su papá, también abogado,  el que lo llevó a desplegar sus  alas anchas en el universo del deporte, se me viene a la  mente y veo  una chispa del padre en el hijo y del hijo en el padre.

¿Y cómo imaginas  el futuro?

Me veo ejerciendo la abogacía, con una familia y viendo y ayudando a crecer a jugadores de tenis adaptado.

Y entonces la trama familiar, la  de los 7, se expande ahora hasta abarcar el mundo y está llena de nudos que componen esta constelación abrasadora: tíos, primos, amigos muchos amigos y por supuesto los abuelos con Susana y Chichi encabezando el club de suspirantes.

No te rindas  son las tres primeras palabras del tatuaje de Facha, tres palabras que se completan así: No te rindas en tratar de lograr tus objetivos más difíciles.  Había en la antigüedad un río que dividía la Gallia Cisalpina de las provincias romanas. El rio se llamaba Rubicón y que un general  lo cruzase en armas, era motivo de guerra. En el año 59 ac. el General  Julio Cesar, decidió desafiar al derecho romano y lo cruzó. Alea Iacta est, pronunció antes, lo que significa la suerte está echada . Decir Cruzar el Rubicón hoy es decir enfrentar un desafío  medular. El nuevo Rubicón de Facha y Martín es este: lograr que la escuela incluya a muchos más chicos y  que muchos más chicos aprendan a hacer de sus límites, su fuerza.

La mirada se extravía en las dos manchas de café, como dos ojos escrutadores, que derrame, involuntariamente, en la alfombra clara. El pensamiento se evapora.  ¿A esta altura quien duda de lo que Facundo es capaz? La suerte está echada.

 

 

 

 

 

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