Fernando Ríos-Kissner. Agitador de sueños (segunda parte)

20 Oct 2016

Plaza de Almas y Acción Poética 

Instalada en Plaza de Almas como en un trapecio,  miro las paredes de colores repletas de cuadros,  las mesitas tan sólidas y los recovecos numerosos, como los pasillos de un laberinto. La carta es profusa:  se sirve sarteneadas humahuaqueñas y nativas, empanadas, cazuelas y bebidas variadas. Muchos mozos  van y vienen sacando a toda velocidad las comandas de este Octubre por momentos ardiente.  Pero no siempre fue así.

 Lo que nosotros queríamos con mis socios, Daniela Viña y Luis Pondal, era buscar otra identidad a los espacios, contar nuestra historia, como una manera de mostrar quienes somos. Crear, en suma, un lugar con alma. Alma sudamericana digamos. Eran años donde la oferta de bares en Tucumán era muy limitada y nosotros sentíamos que había llegado el momento para ofrecer algo nuevo. Un espacio de arte con comida del terruño  y una tienda de artesanías. Ese concepto que tanto ha calado estos años era desconocido por entonces. 

Muy lindo lugar y ambiente, muy recomendable. Vinimos a Tucumán a ver los festejos del bicentenario de la patria y nos hospedamos cerca de aquí. Llegamos bien recomendados y así fue.

Dispara Diego, un  forista de Tripadvisor, al universo inconmensurable de la red.

Sin embargo, allá por el 2000, lo que primaba era el silencio de radio….

 

Íbamos y explicábamos nuestra idea a los dueños de las cervecerías pero no las entendían, entonces con una tarjeta Master Card que yo tenía, compramos en doce cuotas una gran heladera”.  Cuenta entre risas Fernando desde este presente prodigo en electrodomésticos.  

Y así con las reminiscencias de aquella Fonda de Andrés mejicana y un espíritu temerario a prueba de fuego es que Plaza de  Almas se echo a rodar originalmente en Maipú al 400.

Adelante había una tienda de artesanías. Los plateros del valle se estaban extinguiendo en aquel momento y nos pareció importante darles su lugar. También colgamos desde el principio cuadros en las paredes ya que desde el principio pensamos que el bar debía funcionar también como una suerte de curaduría de arte.

¿Como era la carta?

Servíamos empanadas sfijas hechas por una señora,  que más tarde cocinábamos en una pequeña cocinita. También había panes con mayonesa de ajo.  Para beber: cervezas, Fernet y gaseosas.

Nada más. Ni nada menos.

Llenamos el bar de velas por lo que un día el dueño del local que alquilábamos, me llamo para preguntarme si era verdad lo que decían los vecinos.

¿Qué dicen, le pregunté?

Que éramos una secta! Entonces lo invitamos a venir y a comprobar con sus propios ojos!

En el fondo  el chisme de barrio fue la señal rotunda venida  del desierto:

Habíamos sentado la base de algo muy interesante, creamos un nuevo concepto. Lo dice con el orgullo de un progenitor que ve a su vástago crecido y a su descendencia multiplicada.

Aquel primer  reducto de Maipú al 400 era estrecho, este, una casona antigua reciclada, de balcones y rejas, tan amplio. La Plaza de Almas actual queda en Maipú 791, solo a unas cuadras donde fue parida y donde hoy me encuentra esta noche amable de primavera.

Pero en el fondo nada ha cambiado. Su vocación de  resto-bar con cosas para contar sigue impoluta. Cosas nuestras, quiero decir. Las historias que Fernando trajo de sus traqueteos por Perú, por ejemplo. Un espíritu trotamundo dando vueltas por ahí. Funciona también un Centro Cultural como en aquel entonces. Hoy por ejemplo se anuncia una muestra fotográfica llamada Memoria emotiva de Natalia Encalada pero nomás ayer se promovía una feria de diseño y así.

 

A la que le debemos mucho fue a Margot, dueña de Lisandro. El proto-resto con onda, y verdadero precursor que existía antes de ellos.

Tenes que cerrar temprano. Fue el lacónico consejo pero tan difícil de hacer entender a los comensales tucumanos.

La gente se enfurecía cuando a las tres de la mañana no atendíamos más.

No importo.

Si importo en cambio instalar este nuevo concepto: el negocio es la casa de uno y como tal hay que respetarlo.

No fue nada fácil por varias razones. Nosotros abríamos todos los días pero en el tema de cierre éramos inamovibles  y eso fue difícil de hacer entender. El espíritu era también el respeto, a los mozos por ejemplo. No aceptamos desde el comienzo y hasta ahora la publicidad externa de gaseosas y cervezas.

Afuera la  casa titila, y pululan en la noche mil insectos. A juzgar por la abundancia, intuyo que Plaza de Almas ha funcionado.

 Hablemos de Poesía y ciudad.

¿Cómo fue eso de Acción Poética?

Surgió por un concierto de circunstancias. Con Salim nos juntábamos a hacer tertulias de poesía y ahí me enganché mucho.  Es en ese momento que hablo mi amiga Ruth, y me cuenta de un discípulo de su padre, Armando Alanis Pulido,que también era poeta y que, llevado por el vivo deseo de compartir su obra, se le ocurre sacar sus versos a la calle. A las calles de Monterrey.

El azar hace bien las cosas sostienen los franceses y sino lean.

 Justo en ese momento suceden cosas. Termino una relación y bajan una obra de cartel en donde iba a actuar.  ¿Me pregunto entonces? ¿Que hago?

De nuevo esa urgencia que lo había asaltado hace unos años y que lo había empujado a viajar se apoderaba de sus horas ociosas.

Entonces llamo a Alanis Pulido y y le pido permiso para replicar su idea acá, en Tucumán.

El poeta dice sí.

Un simple si disparó la mayor revolución poética que haya estallado en la ciudad y  vino a estremecer  sus muros tristes.

Un día  entonces, hace 4 años, comiendo en Plaza de Almas, se nos ocurre con mis amigos que había llegado el momento. Vamos al Hiper Libertad y compramos tarros de pintura blancos y negros y pintados al fondo del Árbol de Galeano: Duermo poco, sueño mucho. La primera frase como un homenaje a su fundador,  Armando Alanis Pulido.

Con cuatro palabras y una acción este sueño gestado por Alanis Pulido, el poeta regio, se multiplicó hasta el infinito en Tucumán y gracias a Fernando.

Fue ahí donde decidimos salir a la calle.

 

En mi Citroen Cv y a las cuatro de la mañana salíamos a pintar paredes. En general cerca del negocio, así si nos agarraban estábamos cerca del negocio.

Un día Silvina Cena, una talentosa periodista de La Gaceta hizo una bella primera nota sobre este colectivo de artistas callejeros.

A partir de ahí llevamos bajo el brazo la nota de Silvina como un certificado de buena conducta, cuenta Fernando divertido.

No paso mucho hasta que el transeúnte más inadvertido empezase a notar que la paredes florecían de palabras. Difícil elegir las mejores pero inevitable rememorar aquella replicada por las redes en todo el mundo.

El cielo a tus pies, rezaba la pequeña poesía urbana y cometía la irreverencia de estar al revés. A los pies de ese cielo.

Rememoro algunas y no me decido. Estaba aquella por ejemplo, la que decía: Sin poesía no hay ciudad o aquella otra que dice, Queda mucho por sentir.  También recuerdo una de las primeras por las que me detuve a soñar en la calle: Yo me fui pero mi amor insiste.

Paradójicamente esas pocas palabras encerradas entre paredes, lograron derribar el miedo a la poesía, y a las paredes le crecieron alas y se echaron a volar. 

Dios no juega a los dados.

¿Cómo siguió la historia?

Sabíamos que no podíamos seguir así, que a esta acción espontanea y tan enriquecedora había que darle un marco y con este fin enunciamos bases que se resumen en:

El centro de A.P (Acción Poética) es el vecino

La intervención es participativa, y transversal

Acción poética no habla ni de religión ni de política

Se debe pintar en blanco y negro con un determinado tipo de letra.

Siempre se debe pedir permiso para pintar

Los textos no deben contener más de ocho palabras

No se acepta dinero, sólo donaciones de pintura de color blanco y negro y pinceles

 

En México, Perú, Bolivia, Uruguay, Chile y Argentina se unieron gracias a los vecinos haciendo acciones poéticas. 

 

Pero esta historia no termina aquí.

Una profesora de la Escuela integral me llama y me pide si puedo dar un taller a los chicos y entonces todo tomo otra dimensión.

Con los chicos buscábamos palabras y creábamos textos. De allí surgieron talleres de texto e incluso la Editorial Santillana editó un libro. Dábamos charlas motivacionales. Al año siguiente nos invitan a la Feria del Libro.

Como un aluvión de inspiración la avalancha siguió rodando.

Surgió un proyecto y nos unimos con la asociación civil Crecer Juntos y la Dirección de Acción Cultural del Ente de Cultura para construir un "recorrido poético" de 14 cuadras que iban desde los barrios Juan Pablo II (El Sifón), San Roque, 128 Viviendas y Juan Bautista Alberdi (Trulalá).

¿El resultado? Un corredor poético traducido en 40 paredes y a lo largo de 14 cuadras, cubiertas de textos escritos por 1000 vecinos. Y el milagro ocurrió silencioso: algunos escribientes callejeros que antes usaban los muros para insultarse ahora las usaban para escribir versos.

Para nosotros la belleza no solo está en la pared sino en el proceso. Los textos no los elegimos nosotros. Las palabras no reconocen niveles socio-culturales ni edades y cuando ellos escriben, nosotros leemos todo. En Acción Poética, hablamos de valores, de cómo cuidar el espacio público. Nos preguntamos ¿Qué es la calle?  ¿Cuál es el valor de la palabra? Y el mensaje es este: con lo que ellos tienen, pueden lograr algo poderoso.

Empoderarse de la ciudad. Refundarla por la magia de las palabras, en suma.

Y  vaya que lo lograron: Una pared intervenida por los vecinos del barrio Trulala salió en primera página de La Gaceta.

También dimos talleres en la cárcel y descubrimos que la educación en contexto de encierro fortalece la relación con la Biblioteca dentro de la cárcel.

¿Como se desarrollaban estos talleres?

Dábamos una charla y luego,semana de por medio, desarrollábamos un tema en la Biblioteca y recién después pintábamos.

Cuando se pinta una pared algo hermoso sucede….

Comentarios