Semana Santa en Guatemala

31 Mar 2018

 

Llegar a este increíble país de Centroamérica no es nada difícil, mucho menos ahora que Tucumán tiene conexiones aéreas directas con el aeropuerto de Lima. Después de dos paradas y un cambio de aerolínea, pisé el país considerado el corazón de la civilización Maya. 

Luego  de recoger mi equipaje salí al encuentro de Estuardo, un guatemalteco que sería por el resto de mis días en estas tierras, quién me ayudaría a vivir al máximo mi experiencia en su país.

La primera advertencia de mi nuevo amigo fue que realizara cambio de dinero en el aeropuerto, porque allí rige cotización oficial y eso me convenía. La moneda de Guatemala es el Quetzal, en honor a este llamativo pajarito que también es considerado el ave oficial de la nación. A diferencia de otros países que ya había visitado debo reconocer que sus billetes son uno de los más bonitos que vi. También me contó que para evitar un mal momento debía estar atento, ya que lamentablemente el porcentaje de inseguridad se incrementó en los últimos años. Pero  que esto no debía ser un motivo de miedo sino un llamado de atención para no que no me apartarse de las zonas consideradas seguras para el turismo. 

Una vez acomodadas las valijas en la camioneta de Estuardo, iniciamos nuevamente viaje, pero esta vez por ruta y hacia la que alguna vez fue la capital del territorio guatemalteco. Después de casi cuarenta kilómetros, y por una ruta que serpenteaba montañas y postales que se renovaban a cada tramo recorrido, asomaba escondida y rodeada por centinelas de lava La Antigua Guatemala. Ciudad cargada de historia y culturas que son una mezcla de las tradiciones españolas y propias de esa tierra maya, de la que muy poco sabía...

"Por ubicarse sobre la línea de fuego del Pacífico, es muy habitual ser sorprendido por movimientos de placas o sismos de pequeña intensidad...", dijo Estuardo. Al principio pensó que era solo una forma de entrar en confianza y de romper el hielo de nuestro primer contacto, pero ninguno de nosotros devolvió una carcajada a su comentario; sí luego de que completara la frase que había dejado en suspenso hacía unos segundos "...pero durante estos días ya pedí a los dioses mayas que nada asustará a mis amigos argentinos, así vivan felices la semana santa en mi amada Guatemala" 

Desde el inicio hasta el fin de la Semana Santa, turistas de todo el planeta coinciden en este punto considerado uno de los destinos más codiciados durante esta celebración en todo el mundo.

 

Una auténtica experiencia religiosa

 

Mis días en esta ciudad colonial y mágica, donde todo absolutamente todo tiene magia (desde la arquitectura hasta la forma en que la luna la baña noche a noche antes de saludar al sol que la ilumina y la hace todavía mucho más bella) iban a coincidir con algunos de los siete días en los que la vida en Antigua Guatemala se transforma en una auténtica novela dramática.

Lo principal durante esta semana son las procesiones religiosas y sus carrozas que representan los últimos días de la vida de Jesús en la tierra, y que comienzan generalmente desde la puerta de cada una de las más de cien iglesias que tiene Antigua. 

Muy temprano y después de un riquísimo desayuno en el hotel, con mi ropa de turista y mi cámara de fotos lista salí a recorrer las adoquinadas y centenarias callecitas de este pintoresco lugar. (Debía ser cómoda y ligera porque durante el día la temperatura es alta pero a la noche desciende bruscamente varios grados por lo que es recomendable tener un abrigo liviano a mano) El lugar que elegí para comenzar a vivenciar esta "experiencia religiosa" fue El Convento de la Merced que resguarda la imagen de Jesús de Nazareno, valorada como una de las más hermosas que existen en el país, por su belleza y los detalles que posee y vaya que tenía bien ganado todos esos adjetivos.  

Dentro del Convento todo inicia con la velación de una imagen erguida sobre una estructura que permanecía inmóvil en el centro del edificio ante la mirada atónita de ciento de personas. Todos vestidos de morado y con velas de todos los tamaños, se preparaban para comenzar  una procesión por las angostas callecitas de este lugar que por momentos... pareciera haberse detenido en el tiempo. Los cucuruchos (llamados así por la capucha en punta que llevan en la cabeza color púrpura que simboliza la paciencia) son personas que portan el estandarte de la hermandad o iglesia que representan; Y luego de quemar incienso en la entrada de la iglesia, marcan el comienzo del vía crucis. 

Son los primeros en salir del templo y detrás de ellos los cargadores, quienes a la cuenta de tres alzaron en sus hombros la enorme estructura sobre la que estaba la figura imponente de Jesús. Una señora que estaba a mi lado con una mantilla blanca bordada minuciosamente, muy amablemente me cuenta que los cargadores no son más que personas que ofrecen su sacrificio, ya sea para pedir o agradecer un bien recibido y que para poder participar hay que anotarse e incluso pagar en algunos casos, lo que es tomado como un diezmo. Estuardo ante mi admiración evidente sobre la fuerza que hicieron para llevar en sus hombros ese enorme tablón me contó que es muy importante que cada grupo de cargadores, que van alternando el paso del anda por la ciudad, tengan una altura similar, esto equilibra el peso de la colosal armazón de madera, un detalle no menor y fundamental ya que algunas llegan a pesar 4 toneladas por lo que cada cien metros van renovando los puestos de carga. 

 

Mujeres, hombres y niños cargan cuatro toneladas de madera

 

Puedo darme cuenta a primeras que para los fieles que participan de esta celebración, ser parte de estas actividades es todo un acontecimiento y una demostración de fe, tanto hombres como mujeres e incluso niños juegan un papel principal y no deja de sorprenderme la pasión y las expresiones de llanto y dolor que manifiestan en sus rostros durante el recorrido.

Las imágenes de Jesús perfectamente talladas en madera a escala real, durante todas las etapas de su calvario y la resurrección son cargadas por los hombres. Mientras que las imágenes de la Virgen María, en sus diferentes manifestaciones, son escoltadas por Mujeres y algunas inclusive lanzan gritos de dolor que erizan la piel de cualquiera. Los niñitos también llevan imágenes de Jesús y de ángeles y es muy tierno verlos haciendo un esfuerzo notable sobre sus pequeños piecitos vestidos de pies a cabeza para la ocasión, llevan rosarios de colores y ramos de flores atados a sus cinturones...  (Claro está que las andas de los más pequeños son de dimensiones y de peso mucho menor a las del resto).

Mientras avanzamos hacia el centro de la ciudad, los peregrinos rezan, cantan, y algunos turistas, al igual que yo, aprovechan la ocasión para capturar con sus cámaras postales cargadas de sensaciones para inmortalizar estas escenas llenas de dramatismo y fe.

 

Alfombras de aserrín, flores y frutas

 

Para terminar de completar este paisaje maravilloso de devoción, sacrificio y drama, kilométricas y muy coloridas alfombras llenan de colores y fantasía cada una de las calles por donde las imágenes veneradas pasaran. A esto se le suma la mezcla de inciensos que me producen una sensación de mareo que no logra impedir mi impresión por estas bellísimas expresiones de arte usadas como ofrenda.

Como pasa siempre que algo me encanta (debo admitir que cuando viajo es algo que me pasa seguido) comienzo a preguntar y tratar de informarme lo más que puedo y preguntando preguntando... supe que en su mayoría son hechas con aserrín teñido de colores, pero también pueden encontrarse en ocasiones algunas que tienen entre sus diseños otros elementos como flores, frutas, ramitas de pino o verduras. Se utiliza arena para nivelar los adoquines, los diseños son variados y pueden ser con temáticas religiosas o simplemente ornamentales. Son verdaderas obras de arte de los guatemaltecos, quiénes dedican días enteros a la preparación de la alfombra. Esta imagen termina su paseo cuando nuevamente es regresado al lugar de partida, acompañado de cantos y alabanzas, enaltecido entre sus más fieles. Para terminarlo de la mejor manera, recomiendo hacerlo degustando una riquísima taza de café guatemalteco o una cena para probar la variadísima gastronomía del país en algunos de los barcitos o restaurants gourmets que seguramente terminarán de hacer que te enamores de la bella Antigua. 

Si tenes la oportunidad, organizá tu viaje para pasar estos días en la Capital Colonial de Guatemala, especialmente en Antigua (creo que es algo que tendría que ser una de esas cosas por hacer o ver antes de dejar este mundo y quizás... ya esté escrito, porque la ciudad se ve colmada durante estas fechas) Los hoteles, que en su mayoría son pequeños y con el concepto boutique, deben respetar el estilo de la ciudad, que es Patrimonio de la Humanidad. Es importante reservar con anticipación ya que se quedan sin disponibilidad rápidamente. Se pueden encontrar una gran variedad de opciones de alojamiento que se ajustan a todos los presupuestos. 

 

Guatemala, hermosa y mística, te espera durante  todo el año con sus paisajes de ensueño, sus volcanes gigantes y rugientes, con la amabilidad y calidez de su gente pero con mucha, mucha magia que se respira en el aire. Seguramente Guatemala, terminará ganándose un lugar destacado en tu listado de mejores experiencias vividas... solo espero que la disfrutes tanto como lo hice yo. 

 

 

 

 

Buen viaje!


Buena vida!

 

 

 

 

 

 





Comentarios

Hace cinco años que voy dejando huellas por todo el mundo con Viajes y Vidas… quiero compartir mis experiencias y la info mas importante para que ese lugar que siempre soñaste sea tu próximo destino, activa tu MODO VIAJERO y vamos!