No se esmere al elegir el nombre de su hijo

25 Nov 2016
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dancelifestudio.com

  Hola, buen día. Y sí hoy retomo el contacto con usted que se había interrumpido porque tomé unos descansos compensatorios. Pero aquí estoy. Hoy le quiero pedir, no sé cuál será su caso, que no cometa el error del común de los mortales: devanarse los sesos buscando el nombre para su hijo o brindando su consejo si es que está por venir al mundo un nieto.

  Así es, se lo digo yo que soy una autoridad en la materia ya que a mis hijos, que tienen hermosos nombres, al llamarlos lo hacemos por sus apodos que nada tienen que ver con lo que figura en el DNI. Ya desde la escuela, o desde el jardín quizá, el nombre trocará en apelativos tales como gordo, flaco, cuatro ojos –si es que usa anteojos- o rulito porque los chicos son los mejores para describir lo que ven.

  Y esto se agudiza cuando se ponen de novios, cosa que dura y se mejora aún al formar pareja o casarse, y allí viene lo bueno. ¿No me cree? Bueno tome nota porque de la nada aparecen: bombón, bomboncito, dulce, caramelito si es que se incursiona por los dulces.

  Ahora cuando hacen su entrada los bichi, bichito, mi bichito está en problemas. Porque una cosa es en la intimidad o que se lo susurren al oído y otra es que desde la cola del cine o del teatro le grite su amor “¡aquí bichi, aquí estoy bichi!” Y usted se siente un insecto que acapara todas las miradas.

  Pero aunque esté saliendo con Mónica Bellucci o con George Clooney no se deje decir Gordi, por Dios se lo pido. Creo que ahí ya se tocó fondo. Del Gordi no se vuelve más. Y en ese momento se preguntará ¿dónde quedó el nombre que me pusieron mis padres? ¿A dónde fue a parar el María? ¿Y el Hugo?

  Desaparecieron sepultados por el peso inmoral de un Pichi, digno de un caniche, Cuqui, Negra, mi ángel, periquita, osito, papito, Darling, Coco, turco, Pipo o diminutivos varios a elección. No ceda ni un tranco de pollo: hágase respetar y ante la primera aparición de un Gordi recurra a la Fiscalía de turno. Hágame caso. Su vida social es la  que está en juego.

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