Parece extraño pero no todos saben beber vino

16 Sep 2016
1

Ciccio Ingrassia en "Amarcord"

  Hola, buen día. Hoy el tema es la bebida nacional: el vino. Es algo que empiezas a valorar con los años. Cuando eres joven sólo te importa que sea barato. Pero ya cuando puedes comprarte uno bueno o el que probaste y te gustó la cosa da un giro de 360°. Entonces vas al súper, buscas y te compras el de la juventud pero para destrancar las cañerías de la cocina.

  Porque al mirarlo te preguntas ¿cómo es posible que yo haya tomado este brebaje infame? Miras la billetera y sacas de la góndola un reserva que parece titular de primera por el precio para poner en la mesa y recibir a tus invitados. Llega el día. Lo sirves mientras hueles su perfume y hablas de los matices rojos, afrutados porque te aprendiste la etiqueta de memoria mientras ves a uno de ellos con la botella de gaseosa presto a incorporarlo al tinto.

  ¡Tu grito se escucha desde la calle! Porque no todos saben tomar, disfrutar el producto final de las uvas. Por eso lo ideal es tener entre los comensales a alguien que sepa de vinos. Es el que diserta sobre sus bondades, mientras te critica el sacacorchos, por no haber estado acostada la botella en tu bodega (que no tienes), por no tener un decantador y por el maridaje equivocado, forzado del vino con el menú elegido.

  Ése sabe, pero es más pesado que un collar de sandías. Pero dentro de todo es mejor que al que simplemente le gusta el vino. Sí, sí acertó es ése que ya huele a vino mucho antes de destapar la botella porque toma desde la mañana porque la etiqueta dice “Tempranillo”. Sean como sean sus amigos nos los juzgue y disfrute su compañía bebiendo, en cantidades razonables para un ser humano, un buen vino junto a la cena.

Comentarios