En la escuela primaria los padres hacen los dibujos

15 Sep 2016
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Imagen de una obra de Edgard Hunt

  Hola, buen día. Le pido que recuerde su paso por la escuela primaria. No importa si este fue en el siglo XIX o en el XX. Porque el tema que quiero abordar es intemporal: la clase de dibujo.

  La señorita daba las consignas, se las anotaba en el cuaderno y en la casa al revisarlo a la madre o al padre se le despertaba el espíritu de competencia. Sí señor. Porque el dibujo que le piden a Carlitos es muy complejo para que lo haga un chiquito de primer grado.

  Pero si Carlitos fuera alumno de primer año de arquitectura, por ejemplo, hubieran pensado lo mismo: hay que ayudarlo porque su trabajo tiene que ser el mejor de la clase. Mamá o papá comenzaban a pergeñar de dónde copiar la gallina y los pollitos que le pedían.

  Al no haber internet las revistas eran una usina para calcar o recortar imágenes. El único que no participaba de la obra era el niño. Y los dibujos hechos por los padres se notaban a la legua.

  Algunos eran obras de profesionales del dibujo por más que la madre dijese y jurase “él lo ha hecho solito”. Sí seguro, “solito” pero ayudado por Claude Monet. Porque el dibujo de Carlitos tenía la impronta del Impresionismo por el color y la luz como la obra de Edgard Hunt que ilustra la nota.

  La sonrisa de su mamá trocó en furia al recibir la notita de la maestra: “estimados padres les recuerdo que a los dibujos los debe hacer el niño”. ¿Pero cómo podían dudar del talento de su vástago? ¿Con qué criterio la señorita de dibujo le cortaba la carrera al émulo de Renoir?

  Lo cierto es que desde ese día Carlitos comenzó a dibujar pollitos del tamaño de un dinosaurio para que “se le ablande la mano” cosa que no consiguió nunca a pesar de su dedicación.

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