Cuando el milagro de la vida se convierte en pesadilla

08 Ago 2016
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Escena de la película Amarcord de Federico Fellini

  Hola, buen día. El tema elegido es ser madre hoy. Sí señor. Le aclaro que no soy un experto pero sí me gustaría reflexionar sobre el tema. A la alegría que produce en las mujeres enterarse de que están embarazadas y que en 9 meses habrá un nuevo integrante en la familia le suceden otros hechos.

  Y de eso le quiero hablar. ¿Usted está de acuerdo en que hay que cortar el cordón umbilical al nacer el niño? Yo no. Al cordón umbilical no hay que cortarlo más. Basta de cometer ese absurdo error en pleno Siglo XXI.

  ¡No sé en qué están pensando los obstetras, las parteras y los ginecólogos! De lo que estoy convencido es que una de dos: o no tienen hijos o no viven la realidad. Porque si no, no lo cortarían. Hoy las madres, yo y usted sabemos que al cordón umbilical hay que alargarlo no cortarlo.

  Sí, como lo leyó y ya le cuento el porqué. Vea hoy los hijos no se terminan de marchar de bajo el ala de los padres ni pasados los 35 años. Viven una eterna adultescencia, una edad del pavo tardía. Porque pueden haber obtenido un título de grado, doctorados, ser empleados, empresarios, artesanos o desempleados y es lo mismo.

  La situación se repite. El casamiento, el alquiler del departamento, el auto, la ropa, la compra o renovación de electrodomésticos o las vacaciones siempre serán viables con la ayuda de los padres. Hay casos extremos.

  Como pasó en la ciudad italiana de Mestre, muy cerca de Venecia en donde unos atribulados padres pidieron ayuda a la Justicia para lograr que su hijo se marche de casa. El jovencito, de 41 años, a pesar de contar con un buen trabajo se niega a dejar el nido vacío.

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