Ni siendo muy curioso/a haga muchas preguntas

12 Jul 2016
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Escena de la película "Un amor de verano"

  Hola, buen día. No sé si lo sabe usted. Me atrevería a decir que sí aun sin conocerlo. Porque no es un secreto que hay preguntas que no hay que hacerlas nunca ni incluso siendo muy curioso/a. Pero nunca.

  Se vive mejor, mucho mejor se lo aseguro, en la ignorancia. ¿Qué no me cree? Bueno no me diga que no se lo advertí antes. Voy a compartir con usted algunas cosas como las que leerá a continuación.

  Y si le cuento de qué se hacen las salchichas ¿va a seguir comiéndolas con el mismo entusiasmo como hasta hoy? No. Ni loco/a las probaría. Bueno, le ocurriría lo mismo si le digo del salame que lo hipnotiza en las góndolas. A que se olvidaría del picado fino o del grueso jurando que la vida lo engañó.

  Y hablando de engaños ¿se dio cuenta que cuando se descubre una infidelidad él o la engañada en la mayoría de los casos hace preguntas? Sí, lo imitan a José Luis Perales.  Hay que ser muy infeliz para esperar que llegue ella para interesarse en “y ¿cómo es él? ¿en qué lugar se enamoró de ti? ¿de dónde es? ¿a qué dedica el tiempo libre?”.

  Mire esa gente se merece lo que le pasa. No les basta con los cuernos, quieren saber hasta qué hobbie tiene el que le birló la mujer. Pero esto no termina ahí. No señor. El infeliz es también asesor de imagen, además de meteorólogo aficionado y le suplica: “arréglate mujer, se te hace tarde y llévate el paraguas por si llueve.”

  No se da cuenta que ella se iría lo mismo en medio de una granizada con vientos huracanados. Ni cuando lo abandona deja de pensar en el clima y en la moda porque le dice: “y abrígate, te sienta bien ese vestido gris”.

  No, es mucho. Yo por la mitad, de haber sido mujer, lo dejaba en la puerta de la iglesia con la cabeza llena de arroz y la fiesta pagada. Conclusión: hay preguntas que hacerlas entrañan más peligro que jugar a la ruleta rusa. Entonces ¿está de acuerdo conmigo en que nunca, pero nunca hay que hacerlas?

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