Cinco cosas que hemos aprendido con Marie Kondo

25 Ene 2019
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La escritora japonesa ya ha vendido 30 millones de ejemplares.

Meses atrás  pocos sabíamos quién era Marie Kondo, pero el 1 de enero, cuando Netflix estrenó la serie "A Ordenar con Marie Kondo", la japonesa de sonrisa imparable y gurú del orden se convirtió en el nuevo meme de las redes y sus máximas han entrado por un túnel a los hogares occidentales.   

En 2015, la escritora y empresaria japonesa fue nombrada por NYTimes como uno de los personajes más influyentes del año, hasta ese momento tenía varios títulos publicados, todos sobre el orden y la armonía del hogar y millones de copias vendidas.  

¿Por qué el mundo está en sintonía zen y qué nos han dejado estos primeros 8 capítulos de "Tidying Up With Marie Kondo"? 

   

1- Ordenar no es sólo una tarea de mujeres 

Las tareas domésticas son un claro y constante ejemplo de cómo la heteronormatividad penetró los ámbitos más íntimos y cotidianos de nuestra vida. Pero el orden es una cuestión colectiva, de la que todas las personas que habitan la casa son igualmente responsables.   

En uno de los primeros hogares que visita Marie ya se observa esta impronta: la madre es quien se encarga de mantener todo en perfecto equilibrio sacrificando energía y felicidad por no contar con el apoyo del resto de los integrantes.  

La propuesta de Marie es inculcar el orden a los niños y trabajar en equipo con tu pareja o roommate. Esta tarea, cuando es compartida es realmente dimensionada y tiene a mejorar los vínculos. 

   

2- ¿Relajar es procrastinar?  

La respuesta es no. O por lo menos "no siempre". Un hogar es también un espacio de disfrute, esparcimiento y relajación. Por ende, no podemos vivir pendientes de que los almohadones estén mirando todos hacia el mismo lado o las revistas apiladas de mayor a menor. La búsqueda tiene que ser crear una casa organizada, en la cual nos podamos sentir cómodos, que sea un espacio de disfrute y de desconexión. Está todo bien con dejar cosas pendientes para el día siguiente.   

   

3- Que sea un aprendizaje. 

“El orden se mantiene cuando encuentras un lugar para cada cosa” define Vanessa Travieso, una española también experta en organización y orden.  Marie no es la única que se dedica a disciplinar hogares. Hay otras voces que se pronuncian a favor del etiquetado y la categorización casera.  

Pero para que el invento funcione hay que mantener ese orden y cuidar las rutinas, hacer un esfuerzo por dejar cada cosa en su lugar.  

Una única proeza no sirve, si luego de dos semanas las cantidades y el desorden, se volvieron de nuevo en nuestra contra. 

 El método #KonMarie dice al respecto que “tan pronto como empiezas a organizar, te sientes obligado a reajustar tu vida. Como resultado, tu vida empieza a cambiar".  

  

4- Quedate con lo que realmente te haga feliz 

Es un mantra que se repite a lo largo de la serie de Marie Kondo: tocar las cosas mirarlas y sentir lo que nos generan. Si no nos dan alegría o sentimientos positivos, entonces es mejor deshacerse de ellas. Es un fenómeno muy extraño, pero cuando reducimos lo que poseemos y, en esencia, "desintoxicamos" nuestra casa, eso también surte un efecto desintoxicante en nuestro cuerpo.  

   

5- ¿Tirar, donar o archivar?  

“La organización efectiva implica sólo dos acciones esenciales: eliminar cosas y decidir dónde guardarlas. De estas dos, la eliminación va primero”, pronuncia Marie Kondo. Y agrega “Si no sabemos qué cosas nos producen felicidad, comencemos por las que nos toquen el corazón.”  

Si la cuestión emocional no funciona para filtrar, entonces podés recurrir a este multiple choice que por lo menos a mí me ha dado funcionado:  

 -No lo uso hace años.  

-Está en muy mal estado.  

-Lo estoy reservando para cuando baje o aumente de peso.  

-Lo compré muy barato, por eso lo amo.  

 
 

 La actitud de archivador serial no va a ayudarnos a resolver el problema.  

Tal vez sea un buen momento del año para desempolvar recuerdos y animarnos a soltar. 

Entonces, ¿por qué no intentar? Muchos advierten que puede ser inmensamente liberador. 

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