21 Enero 2008 Seguir en 
Fueron recibidos como héroes, a tal punto que el tren debió adecuarse al paso del hombre. Aquella histórica bienvenida de 1953 quedó en el recuerdo de sus protagonistas, que antes habían inflado el pecho de orgullo al consagrarse campeones de básquet en el torneo Nacional Evita, hazaña que se les había negado en la edición del año anterior.La historia comenzó en 1950, cuando el Gobierno de Juan Domingo Perón creó la competencia con el nombre de Eva Duarte. Dos años después se incluyó al básquet en el programa y Asociación Mitre, que superó complicadas eliminatorias, se ganó el derecho a representar a la provincia en Buenos Aires.
El Tucumán de aquellos años era muy diferente al que hoy conocemos. Las distancias eran mucho mayores, y las noticias sólo llegaban por LA GACETA, por la radio y a veces por el cine. Los chicos buscaban diferentes maneras de entretenerse y el deporte era la principal.
Centenares de jóvenes concurrían a los clubes de barrio para practicar, junto a sus amigos, algunas de las tantas disciplinas que ofrecían esas instituciones, que vivían su edad dorada.
José Javier Molina fue quien seleccionó, entrenó y formó a los integrantes del representativo de básquet, ninguno mayor de 15 años. "En esos tiempos fomentamos mucho la práctica del basquetbol. Debí elegir entre muchos chicos a los 10 que llevé a representar a Mitre. La directiva del club me dio la libertad de trabajo; disponía de las instalaciones en cualquier horario. Trabajamos mucho para llevar lejos a los muchachos", relató Molina, hoy con 89 años.
Vale apuntar que Molina, en sus tiempos de entrenador, fue un triunfador. En el 52 llevó a la final de los Evita a Asociación Mitre y perdieron el partido con San Martín de Mendoza. Sin embargo, la revancha llegaría pronto, al año siguiente. Mitre una vez más consiguió el pasaporte al juego decisivo y el 3 de marzo de 1953 se coronó campeón, venciendo nada menos que a Capital Federal.
"Cuando el tren llegó a Tucumán, luego de que salimos campeones, tuvo que andar a paso de hombre por la cantidad de gente que estaba esperándonos para festejar el triunfo. Estábamos sorprendidos por semejante recibimiento. Fuimos el orgullo y los referentes de los tucumanos en ese año", destacó el ingeniero civil Orlando Mockevich, uno de los 10 héroes que integraron el equipo de Mitre.
En 1954 la historia casi se repite, pero otra vez perdieron la final, esta vez frente a un conjunto de Córdoba.
Igualmente estos resultados son solamente anecdóticos. Lo que dejaron estos chicos en la historia es lo importante. En un planeta gigante comparado con el mundo medíatico en el que hoy vivimos, aquellos casi adolescentes lograron algo que muy pocos pueden conseguir: hacieron realidad sus sueños.
Luis Ariel Amarillo, Víctor Jorge Elías, Rubén Darío Erdelyán, José Luis Galucci, Víctor Hugo Gómez (fallecido), Orlando Ignacio Mockevich, José Eusebio Palma, Eduardo Rolando Risso (fallecido), Segundo Domingo Robles y Tufi Tame (fallecido) fueron los 10 muchachos que llevaron a Asociación Mitre a escribir una de las gloriosas e inolvidables páginas de su historia.
Molina, luego de tantos años, reveló el verdadero secreto de su triunfo: "en el basquetbol lo importante es el recambio, nunca ponía los mismos jugadores en diferentes partidos. No había titulares ni suplentes, nos acomodábamos según el adversario que teníamos al frente. Fuimos un equipo de básquet de 10 jugadores, por eso ganamos".
El Tucumán de aquellos años era muy diferente al que hoy conocemos. Las distancias eran mucho mayores, y las noticias sólo llegaban por LA GACETA, por la radio y a veces por el cine. Los chicos buscaban diferentes maneras de entretenerse y el deporte era la principal.
Centenares de jóvenes concurrían a los clubes de barrio para practicar, junto a sus amigos, algunas de las tantas disciplinas que ofrecían esas instituciones, que vivían su edad dorada.
José Javier Molina fue quien seleccionó, entrenó y formó a los integrantes del representativo de básquet, ninguno mayor de 15 años. "En esos tiempos fomentamos mucho la práctica del basquetbol. Debí elegir entre muchos chicos a los 10 que llevé a representar a Mitre. La directiva del club me dio la libertad de trabajo; disponía de las instalaciones en cualquier horario. Trabajamos mucho para llevar lejos a los muchachos", relató Molina, hoy con 89 años.
Vale apuntar que Molina, en sus tiempos de entrenador, fue un triunfador. En el 52 llevó a la final de los Evita a Asociación Mitre y perdieron el partido con San Martín de Mendoza. Sin embargo, la revancha llegaría pronto, al año siguiente. Mitre una vez más consiguió el pasaporte al juego decisivo y el 3 de marzo de 1953 se coronó campeón, venciendo nada menos que a Capital Federal.
"Cuando el tren llegó a Tucumán, luego de que salimos campeones, tuvo que andar a paso de hombre por la cantidad de gente que estaba esperándonos para festejar el triunfo. Estábamos sorprendidos por semejante recibimiento. Fuimos el orgullo y los referentes de los tucumanos en ese año", destacó el ingeniero civil Orlando Mockevich, uno de los 10 héroes que integraron el equipo de Mitre.
En 1954 la historia casi se repite, pero otra vez perdieron la final, esta vez frente a un conjunto de Córdoba.
Igualmente estos resultados son solamente anecdóticos. Lo que dejaron estos chicos en la historia es lo importante. En un planeta gigante comparado con el mundo medíatico en el que hoy vivimos, aquellos casi adolescentes lograron algo que muy pocos pueden conseguir: hacieron realidad sus sueños.
Luis Ariel Amarillo, Víctor Jorge Elías, Rubén Darío Erdelyán, José Luis Galucci, Víctor Hugo Gómez (fallecido), Orlando Ignacio Mockevich, José Eusebio Palma, Eduardo Rolando Risso (fallecido), Segundo Domingo Robles y Tufi Tame (fallecido) fueron los 10 muchachos que llevaron a Asociación Mitre a escribir una de las gloriosas e inolvidables páginas de su historia.
Molina, luego de tantos años, reveló el verdadero secreto de su triunfo: "en el basquetbol lo importante es el recambio, nunca ponía los mismos jugadores en diferentes partidos. No había titulares ni suplentes, nos acomodábamos según el adversario que teníamos al frente. Fuimos un equipo de básquet de 10 jugadores, por eso ganamos".







