14 Enero 2008 Seguir en 
El sueño de proseguir los estudios de Ingeniería Nuclear nunca llegaron a buen puerto. Eduardo Argiró se inclinó por el deporte, por el golf. Y la jugada no le salió nada mal: "Topo" llegó a la elite nacional, brilló, jugó, gustó y ganó en varias ocasiones. Pero el tiempo es veloz, los años pasaron volando y los campeonatos, de a poco, fueron desapareciendo.
Sin embargo, el cuarto integrante del grupo de los "cuatro fantásticos" del golf tucumano, junto a Andrés Romero y los "Césares" -Monasterio y Costilla- no pierde las esperanzas. "Ya volverán las buenas épocas", sueña Argiró y recuerda los títulos de Cariló y Bahía Blanca, en 2003; las dos copas obtenidas en el Abierto de Norte o el primer puesto en la Orden de Mérito del Tour de Las Américas, en 2004, entre otros logros.
De vacaciones en familia, previo a comenzar a diagramar el calendario 2008, Argiró prefiere no hablar de golf, sino del Eduardo auténtico o mejor dicho del Eduardo chistoso, ese que siempre tiene una historia para contar.
"Aunque no lo creas, en segundo año del colegio Lincoln me llevé previa ¡Dibujo! Creo que nadie en este mundo se llevó previa esa materia, y me río de eso", admite mientras continúa. "El día del examen, el profesor me preguntó cuáles eran los colores primarios y, sinceramente, le dije que no tenía idea. Después, los secundarios, menos... Una perspectiva, ni chance. ?¿Cuánto cree que sacó?? Siete. ?Bueno, vaya, está aprobado?", remata la hazaña Argiró, que bien podría ser considerado un maestro del dibujo en el golf, ya que los tiros de precisión son su fuerte. "Las ironías de la vida, ¿no?", explica entre risas "El Topo" que, como él dice, siempre fue hábil para los libros. De ahí a querer seguir el camino de la Ingeniería Nuclear.
Casado con Karina y padre de tres hijas -Evelyn (10 años), Luz María (5), y Delfina (2 meses)-, admite que el golf llegó por decantación a su vida.
Con las ganas de volver a pelear arriba, Argiró siente que en El Abierto del Centro, en Villa Allende (Córdoba), y en el Abierto de la República, a disputarse en marzo, está su oportunidad. "Es importante terminar entre los 10 primeros en ambos torneos. Dos buenas actuaciones pueden cambiarte el año", explica "Topo" que, con la fe de siempre, está dispuesto rendir la materia que más le gusta.
Sin embargo, el cuarto integrante del grupo de los "cuatro fantásticos" del golf tucumano, junto a Andrés Romero y los "Césares" -Monasterio y Costilla- no pierde las esperanzas. "Ya volverán las buenas épocas", sueña Argiró y recuerda los títulos de Cariló y Bahía Blanca, en 2003; las dos copas obtenidas en el Abierto de Norte o el primer puesto en la Orden de Mérito del Tour de Las Américas, en 2004, entre otros logros.
De vacaciones en familia, previo a comenzar a diagramar el calendario 2008, Argiró prefiere no hablar de golf, sino del Eduardo auténtico o mejor dicho del Eduardo chistoso, ese que siempre tiene una historia para contar.
"Aunque no lo creas, en segundo año del colegio Lincoln me llevé previa ¡Dibujo! Creo que nadie en este mundo se llevó previa esa materia, y me río de eso", admite mientras continúa. "El día del examen, el profesor me preguntó cuáles eran los colores primarios y, sinceramente, le dije que no tenía idea. Después, los secundarios, menos... Una perspectiva, ni chance. ?¿Cuánto cree que sacó?? Siete. ?Bueno, vaya, está aprobado?", remata la hazaña Argiró, que bien podría ser considerado un maestro del dibujo en el golf, ya que los tiros de precisión son su fuerte. "Las ironías de la vida, ¿no?", explica entre risas "El Topo" que, como él dice, siempre fue hábil para los libros. De ahí a querer seguir el camino de la Ingeniería Nuclear.
Casado con Karina y padre de tres hijas -Evelyn (10 años), Luz María (5), y Delfina (2 meses)-, admite que el golf llegó por decantación a su vida.
Con las ganas de volver a pelear arriba, Argiró siente que en El Abierto del Centro, en Villa Allende (Córdoba), y en el Abierto de la República, a disputarse en marzo, está su oportunidad. "Es importante terminar entre los 10 primeros en ambos torneos. Dos buenas actuaciones pueden cambiarte el año", explica "Topo" que, con la fe de siempre, está dispuesto rendir la materia que más le gusta.
Suerte esquiva
En referencia a la poca fortuna que Argiró tuvo cada vez que salió a jugar un circuito extranjero, apuntó: "cuando gané la Orden de Mérito del Tour de Las Américas no había ingresado al Challenge Tour de Europa. Ahora, trato de concentrarme en los torneos del tour, pero no me salen bien las cosas".







