Todo vale para llegar al nivel del pleno empleo

Con la redistribución de los programas asistenciales y con algunos retoques en las estadísticas, el Gobierno trata de disimular los problemas que agobian a la sociedad. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

23 Noviembre 2007
“La vengo peleando desde hace un tiempo. Ojalá tenga más suerte y si tenés hijos, las posibilidades de conseguir empleo son pocas. Así está el mercado”. Con resignación, Carla (27 años) le comentó a este columnista su drama, mientras hacía cola por conseguir uno de los puestos ofrecidos por un supermercado próximo a inaugurarse. Como ella, hay más de 20.000 jóvenes que buscan la oportunidad laboral.
Sin embargo, las estadísticas oficiales cada vez más se alejan de la realidad. Así, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió ayer que el desempleo está controlado y sólo afecta al 8,1% de la población económicamente activa de las zonas urbanas del país. Sin embargo, cualquier persona que haya pasado, hace pocos días, por las adyacencias del parque 9 de Julio o por el edificio de la Escuela de Policía, observará que esos datos no se condicen con la realidad de miles de jóvenes que no pueden ingresar al mercado laboral.
Todo vale para mostrar que la Argentina está en la senda del pleno empleo, con un Gobierno que sigue manejando las “perfectas” estadísticas del Indec, como las defendió hace poco el propio presidente Néstor Kirchner.
Al Indec se le pasó por alto un pequeño detalle. Elaboró el informe sin tener el relevamiento del Gran Buenos Aires, donde se concentra casi la mitad de la población económicamente activa de la Argentina. Incluso, el organismo estimó que en setiembre, la tasa de desocupación fue del 7,7%, muy cerca del pleno empleo (7%) que se registra en países en crecimiento y con visión de desarrollo.
Así las cosas, según la Casa Rosada hay 909.000 desocupados en los 31 aglomerados urbanos del país. Para conocer más detalles habrá que esperar hasta el 12 de diciembre. Seguramente, cuando el Indec difunda esos datos, en Tucumán el porcentaje de desocupados rondará el 9% (28.000 casos).

Los subsidios
La incidencia de los beneficiarios de planes Jefes de Hogar es cada vez menor en el índice de desempleo. Si se los tomara como desempleados, la tasa del tercer trimestre sería del 8,8%, según el Indec.
De acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo de la Nación, hasta hace tres días, el padrón contemplaba a 795.274 beneficiarios del subsidio estatal de $ 150 mensuales, casi la mitad de los existentes hasta mediados de 2003, cuando el país comenzó a avanzar hacia el crecimiento económico. En Tucumán, los beneficiarios llegan a 28.117, el 10% del padrón de Buenos Aires. La provincia llegó a tener más de 80.000 habitantes que recibían el plan. Puede ser que gran parte de esa cantidad haya encontrado un rumbo laboral. Pero también es cierto que el Estado redistribuyó los programas asistenciales. Una prueba de ello es que muchas mujeres, que representaban el 70,5% del padrón de beneficiarios, pasaron a cobrar otro subsidio, el  Plan Familias. En Tucumán se estima que en 2008 habrá 80.000 beneficiarias.

La otra cara
Las propias estadísticas oficiales también reflejan otro flagelo laboral: el empleo no registrado. Según el Indec, en el país hay 10,3 millones de trabajadores, pero el Sistema Integrado de Jubilaciones sólo registra a 6,6 millones de empleados. El resto -3,7 millones de habitantes- trabaja en negro, es decir, no gozará de una jubilación, ni tampoco tiene la cobertura de una obra social. La misma situación se replica en el caso tucumano, donde el Estado y el sector privado registraron a 231.000 trabajadores, mientras que el Indec muestra una población ocupada de 310.000 habitantes.
Los datos gubernamentales vuelven a confirmar que, por más que se retoquen las estadísticas, no se puede tapar el sol con una mano. Cuando se reconozca la realidad, tal vez Carla podrá encontrar la oportunidad que tanto espera, para ayudarle a su esposo en la economía hogareña y para que sus hijos tengan la posibilidad de recibir -como ella anhela- la educación adecuada. Así no estarán tan expuestos al duro problema de la desocupación o del trabajo en negro.

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