13 Octubre 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- El caricaturista José María Delgado, más conocido en su Tucumán natal como Sejo, acaba de ganar en Murcia, España, el premio "Luis Molina de cómic 2007" por su trabajo "El amor del enano". Es el sexto galardón desde que inició su carrera, a los 17 años de edad."Comencé a darme cuenta de que podía ganarme la vida con esto de los dibujos en mi adolescencia, cuando empecé a dibujar en una revista de rugby y observé que lo que hacía le gustaba no sólo a mis amigos, sino a mucha gente en la calle", cuenta Sejo, en una entrevista con la agencia Télam.
El seudónimo (José al revés), "me lo pusieron mis amigos a los 14 años, en honor a Blopa, que era un dibujante de la revista ?El Gráfico?, y como yo era un fanático de él, me decían que mi carrera tenía que comenzar con un apodo corto y que pegara, como el de él", explica.
"Mi primer trabajo, a los 20 años, fue la realización de caricaturas políticas en un diario de mi provincia, algo similar a lo que hacia Hermenegildo Sabat o Ferrone, y además trabajé haciendo diseño, ilustraciones", dice.
España representó para Sejo un gran impulso en su carrera, ya que fue el país que más reconoció su trabajo. En Argentina, por sus dibujos recibió el premio "Hacia el Bicentenario", este año.
En 2000 ganó en Barcelona la distinción "Josep Escobar", y la editorial que eligió su obra comenzó a vincularlo con el mundo del comic español.
En el viejo continente, el tucumano obtuvo además ese mismo premio en 2001; el "Kokoe Komiki Elkartea", en Guipúzcoa en 2003; "Santa Clara de Portugalete", en Bilbao, en 2003 y 2005, entre otros.
Asegura Sejo que le gusta dibujar desde la intimidad de su casa, entre sus acuarelas y el lápiz óptico, para "El Tribuno de Tucumán", donde publica desde hace dos años dos tiras diarias.
En una de las historietas habla de empleados municipales "muy particulares, un poco corruptos", como los define su autor; y en otra comenta sobre deportes. "El fútbol, que es lo que más vende y lo que más me apasiona", reconoce.
Sus anteriores personajes hicieron furor. Su western ambientado en su provincia durante la gobernación de Antonio Bussi, "Tucson City", fue una historieta que día a día comentaba la actualidad; en la tira, los cowboys eran los políticos.
Entre ellos se destacaron "Tony B. de killer", en alusión a quien comandó Tucumán durante mucho años, y el "Sheriff Ferreyra", reconocido malevo de típico sombrero blanco.
Sobre aquellos colegas que admira, Sejo contó que siente una gran admiración por varios, y citó a los argentinos, Quino, Maitena y Altuna, que además es el Presidente de la Asociación de Dibujantes de Cataluña.
Sejo recuerda su emotivo encuentro con otro colega, Roberto Fontanarrosa: "fue en un bar español; cuando lo vi, lo primero que hice fue un dibujo para regalárselo. Para él fue conocer a una persona más, pero a mí me cambió el día", comenta.
Consultado sobre su visión del comic a nivel internacional, hace una comparación a lo similar que es el trabajo entre españoles y argentinos y dice que "ambos tratamos temas costumbristas, a diferencia de Estados Unidos, donde la historieta pasa por los superhéroes".
Sobre su futuro, Sejo comentó que está participando de "La banda dibujada", integrada por un grupo de dibujantes que comparten sus trabajos. En Argentina "hay buena mano", como dicen en España, mientras Sejo sueña con ser reconocido en su país como lo fue en la madre patria. (Télam)
El seudónimo (José al revés), "me lo pusieron mis amigos a los 14 años, en honor a Blopa, que era un dibujante de la revista ?El Gráfico?, y como yo era un fanático de él, me decían que mi carrera tenía que comenzar con un apodo corto y que pegara, como el de él", explica.
"Mi primer trabajo, a los 20 años, fue la realización de caricaturas políticas en un diario de mi provincia, algo similar a lo que hacia Hermenegildo Sabat o Ferrone, y además trabajé haciendo diseño, ilustraciones", dice.
España representó para Sejo un gran impulso en su carrera, ya que fue el país que más reconoció su trabajo. En Argentina, por sus dibujos recibió el premio "Hacia el Bicentenario", este año.
En 2000 ganó en Barcelona la distinción "Josep Escobar", y la editorial que eligió su obra comenzó a vincularlo con el mundo del comic español.
En el viejo continente, el tucumano obtuvo además ese mismo premio en 2001; el "Kokoe Komiki Elkartea", en Guipúzcoa en 2003; "Santa Clara de Portugalete", en Bilbao, en 2003 y 2005, entre otros.
Asegura Sejo que le gusta dibujar desde la intimidad de su casa, entre sus acuarelas y el lápiz óptico, para "El Tribuno de Tucumán", donde publica desde hace dos años dos tiras diarias.
En una de las historietas habla de empleados municipales "muy particulares, un poco corruptos", como los define su autor; y en otra comenta sobre deportes. "El fútbol, que es lo que más vende y lo que más me apasiona", reconoce.
Sus anteriores personajes hicieron furor. Su western ambientado en su provincia durante la gobernación de Antonio Bussi, "Tucson City", fue una historieta que día a día comentaba la actualidad; en la tira, los cowboys eran los políticos.
Entre ellos se destacaron "Tony B. de killer", en alusión a quien comandó Tucumán durante mucho años, y el "Sheriff Ferreyra", reconocido malevo de típico sombrero blanco.
Sobre aquellos colegas que admira, Sejo contó que siente una gran admiración por varios, y citó a los argentinos, Quino, Maitena y Altuna, que además es el Presidente de la Asociación de Dibujantes de Cataluña.
Sejo recuerda su emotivo encuentro con otro colega, Roberto Fontanarrosa: "fue en un bar español; cuando lo vi, lo primero que hice fue un dibujo para regalárselo. Para él fue conocer a una persona más, pero a mí me cambió el día", comenta.
Consultado sobre su visión del comic a nivel internacional, hace una comparación a lo similar que es el trabajo entre españoles y argentinos y dice que "ambos tratamos temas costumbristas, a diferencia de Estados Unidos, donde la historieta pasa por los superhéroes".
Sobre su futuro, Sejo comentó que está participando de "La banda dibujada", integrada por un grupo de dibujantes que comparten sus trabajos. En Argentina "hay buena mano", como dicen en España, mientras Sejo sueña con ser reconocido en su país como lo fue en la madre patria. (Télam)







