12 Septiembre 2007 Seguir en 
LISBOA.- El fiscal público que entiende en el caso de la desaparición de Madeleine McCann entregó ayer a un juez criminal el caso contra los padres de la niña británica desaparecida el 3 de mayo en Algarve, al sur de Portugal. El magistrado será quien decidirá si hay evidencia para un juicio. Kate y Gerry McCann fueron declarados sospechosos la semana pasada, pero el domingo se les permitió regresar a su casa, en el pueblo inglés de Rothley, en Leicestershire.
Desde la oficina del fiscal general, Fernando Pinto Monteiro, no se dieron detalles sobre la evidencia ni sobre las acusaciones que podrían enfrentar los padres de Madeleine, pero sí se indicó que en los próximos 10 días se definirán los siguientes pasos de la investigación, entre ellos, cualquier posible medida en contra de los McCann.
La información entregada al juez por el fiscal de Portimao, Jose Cunha de Magalhaes e Meneses, incluye resultados forenses de la evidencia recogida en varios sitios del complejo de vacaciones de Praia da Luz, de donde Madeleine desapareció, y detalles de las entrevistas de la policía con los McCann. Ambos fueron interrogados durante varias horas.
En el blog www.findmadeleine. com, Gerry McCann aseguró que no está involucrado en la desaparición de su hija. "Tenemos absoluta confianza en que, cuando se reúnan todos los hechos, podremos demostrar que no jugamos ningún rol en el secuestro de Madeleine", dijo.
"Kate y yo estamos 100% confiados en la inocencia del otro, y nuestra familia y nuestros amigos nos apoyan con firmeza. No se puede describir el dolor y el caos que hemos experimentado en esta última semana", agregó.
Se espera que la evidencia forense determine si se encontró ADN de Madeleine en un auto alquilado por la familia McCann después de la desaparición de la niña.
En medio de críticas por la lentitud de la pesquisa, el ministro de Justicia portugués, Alberto Costa, aseguró que la Policía está investigando"con toda su competencia y con los recursos necesarios". El fiscal Pinto Monteiro, por su parte, dijo que nuevos procedimientos podrían acelerar los cambios de las medidas de control impuestas a los McCann, y que podrían requerir de cooperación internacional. Añadió que la investigación sería supervisada ahora no sólo por el fiscal del distrito Portimao sino también por el de Evora.
Según la agencia de noticias Lusa, el fiscal estaba procurando la incautación de un objeto que podría ayudar en la investigación.
Según el diario lisboeta "Público", la Policía portuguesa sospecha que los padres hicieron desaparecer el cadáver de la pequeña de cuatro años, luego de que esta murió por accidente. Ocultar un cadáver constituye un delito menor en Portugal; por ello los investigadores no tienen intención de cursar una orden de detención contra los padres de la niña.
Alipio Ribeiro, director de la Policía Judicial, subrayó que no se puede asegurar con certeza que los rastros sanguíneos encontrados en el coche que alquilaron los McCann pertenezcan a la pequeña. "Sería especulativo afirmar que el cadáver de Madeleine estuvo en el coche", dijo Ribeiro.
Fuentes policiales señalan que se encontraron pelos y fluidos corporales de Madeleine en el coche, no restos de sangre, como en un principio se creía. La cantidad de cabellos es tanta que no pudo proceder de la ropa de la pequeña.
Los McCann alquilaron el vehículo 25 días después de que su hija desapareció. (Reuter y DPA)
Desde la oficina del fiscal general, Fernando Pinto Monteiro, no se dieron detalles sobre la evidencia ni sobre las acusaciones que podrían enfrentar los padres de Madeleine, pero sí se indicó que en los próximos 10 días se definirán los siguientes pasos de la investigación, entre ellos, cualquier posible medida en contra de los McCann.
La información entregada al juez por el fiscal de Portimao, Jose Cunha de Magalhaes e Meneses, incluye resultados forenses de la evidencia recogida en varios sitios del complejo de vacaciones de Praia da Luz, de donde Madeleine desapareció, y detalles de las entrevistas de la policía con los McCann. Ambos fueron interrogados durante varias horas.
En el blog www.findmadeleine. com, Gerry McCann aseguró que no está involucrado en la desaparición de su hija. "Tenemos absoluta confianza en que, cuando se reúnan todos los hechos, podremos demostrar que no jugamos ningún rol en el secuestro de Madeleine", dijo.
"Kate y yo estamos 100% confiados en la inocencia del otro, y nuestra familia y nuestros amigos nos apoyan con firmeza. No se puede describir el dolor y el caos que hemos experimentado en esta última semana", agregó.
Se espera que la evidencia forense determine si se encontró ADN de Madeleine en un auto alquilado por la familia McCann después de la desaparición de la niña.
En medio de críticas por la lentitud de la pesquisa, el ministro de Justicia portugués, Alberto Costa, aseguró que la Policía está investigando"con toda su competencia y con los recursos necesarios". El fiscal Pinto Monteiro, por su parte, dijo que nuevos procedimientos podrían acelerar los cambios de las medidas de control impuestas a los McCann, y que podrían requerir de cooperación internacional. Añadió que la investigación sería supervisada ahora no sólo por el fiscal del distrito Portimao sino también por el de Evora.
Según la agencia de noticias Lusa, el fiscal estaba procurando la incautación de un objeto que podría ayudar en la investigación.
Según el diario lisboeta "Público", la Policía portuguesa sospecha que los padres hicieron desaparecer el cadáver de la pequeña de cuatro años, luego de que esta murió por accidente. Ocultar un cadáver constituye un delito menor en Portugal; por ello los investigadores no tienen intención de cursar una orden de detención contra los padres de la niña.
Alipio Ribeiro, director de la Policía Judicial, subrayó que no se puede asegurar con certeza que los rastros sanguíneos encontrados en el coche que alquilaron los McCann pertenezcan a la pequeña. "Sería especulativo afirmar que el cadáver de Madeleine estuvo en el coche", dijo Ribeiro.
Fuentes policiales señalan que se encontraron pelos y fluidos corporales de Madeleine en el coche, no restos de sangre, como en un principio se creía. La cantidad de cabellos es tanta que no pudo proceder de la ropa de la pequeña.
Los McCann alquilaron el vehículo 25 días después de que su hija desapareció. (Reuter y DPA)







