Luces y sombras de un éxito abrumador

El inesperado porcentaje de votos que alcanzó -rondó el 80%- demuestra que las críticas a su gestión no hallaron una canalización adecuada. Un análisis de Carlos Abrehu, secretario general de Redacción LA GACETA. Más información en la sección Política

27 Agosto 2007
Un análisis de Carlos Abrehu, secretario general de Redacción LA GACETA.



Superó con creces el 62% del sanjuanino José Luis Gioja, el gobernador kirchnerista que había sido reelecto el domingo 12 de agosto. Con un consenso social altísimo, José Alperovich iniciará el 29 de octubre su primer período como gobernador reelecto. El inesperado porcentaje de votos que alcanzó -rondó el 80%- demuestra que las críticas a su gestión no hallaron una canalización adecuada.
La oposición pagó un precio elevado por su fragmentación. No percibió que la elección de ayer se desarrollaba en un clima político muy diferente del de 2003 ni que ya había salido de la escena el desprestigiado Julio Miranda. El gobernador se sucedía a sí mismo, con un capital de obras públicas que había cimentado su prestigio, a la vez que exhibía aceitados vínculos con el presidente Kirchner. Quienes emprendieron la aventura continuista ataron su suerte a Alperovich: si querían ser electos, tenían que sumar votos para él.
La fortaleza institucional del mandatario reelecto es indiscutible. Por esa razón, es dable esperar un ejercicio mesurado de la autoridad y apertura a las opiniones diferentes, en el marco de una democracia renovada por la decisión popular. Los desvíos autoritarios trabarían el despegue de la provincia.
Sin embargo, los mecanismos clientelistas siguen gozando de buena salud: los repartos de bolsones se hicieron a la luz del día en distintos puntos del territorio. Fue la otra cara de la moneda. El descalabro opositor plantea la necesidad del relevo de caras y del cambio de métodos. La Casa Rosada sonríe ante la catástrofe del bussismo, que no levanta cabeza desde 2005.