Se trata de un espectáculo poético musical que relata la historia de la legendaria cantante de jazz. "La artista tuvo una vida de infortunio. Fue abandonada en su niñez, fue violada, ejerció la prostitución, vivió en reformatorios y su vida estuvo signada por el alcohol y las drogas. Además sufrió mucho la discriminación racial, en un país en el que ser negro era casi como ser una escoria social", señaló Spamer.
En este espectáculo se rescatan algunos de los momentos más intensos de la vida de Billie Holiday, y está ilustrado musicalmente con varias de las canciones que integraban el extenso repertorio de la intérprete. "La idea de hacer este homenaje surgió el año pasado, y hace más de seis meses que estamos trabajando", relató Spamer.
La cantante estará acompañada en esta oportunidad por el guitarrista Julio González Goytía, que fue el encargado de realizar los arreglos musicales. "Fue realmente gratificante adaptar las canciones de Billie Holiday, porque fue un ejemplo de cómo una artista puede surgir en medio de la tragedia y el desasosiego. Ella fue como la flor de loto: surgió del barro y mostró toda su belleza", comentó González Goytía.
En el espectáculo actúan también Alvaro García (trompeta), Roque Sergio Clúa (saxo tenor), Bernardo Efron (contrabajo) y Jorge Ortega (batería). El narrador y autor de los textos es Roberto Espinosa, y la actriz que interpreta a Billie es Eloísa Martínez Romero. La dirección y las luces son de Ezequiel Martínez Romero y la producción ejecutiva es de María Silvia Barboza. Según explicó Espinosa, los textos para este espectáculo fueron extraídos del libro "Lady sings the blues", memorias escritas por la misma Billie Holiday en colaboración con su gran amigo y pianista William Dufty.Entre 1992 y 1995, Spamer se desempeñó como vocalista en la Latina Jazz Band. Desde 1995 es la cantante de la Swing Jazz Band; también es vocalista de la Stars Big Band.
En junio de 2004 presentó su CD "Mi esencia", que reúne piezas del folclore y del tango, en el marco de la "Fête de la Musique" en Ginebra, Suiza.
Una corta vida signada por el infortunio y la tragedia
Billie Holiday ingresó al Salón de la Fama de los grandes músicos de la mano de figuras como Eric Clapton, Earth, Wind and Fire, James Taylor, Bonnie Raitt, The Moonglows, Lovin Spoonful y en su categoría, Nat King Cole.
Pero, a pesar de su increíble fama y popularidad, la vida de "Lady Day" -el apodo puesto por sus colegas de aquel entonces-, estuvo signada por la tristeza.
Comenzó su carrera artística en la ruina, para seguir con una violación, acusaciones de prostitución, reformatorios, alcohol, drogas, racismo, cargos por tráfico de estupefacientes, cárcel, inhabilitación para cantar y, por último, la muerte. Holiday murió de infección renal a los 44 años, en una cama de hospital, esposada y sola. La policía la acusó de consumir heroína y la esposó a la cama mientras agonizaba. En su autobiografía, a la que tituló igual que a su popular canción "Lady sings the blues", recuerda sus orígenes: "mamá trabajaba de criada en la casa de una familia blanca. Cuando descubrieron que estaba embarazada la echaron". Holiday se convirtió en una de las grandes vocalistas de jazz en la década del 40. Influenciada por Bessie Smith y Louis Armstrong, no sólo cantaba con pasión y convicción sino que también improvisaba. Actuó junto a los más grandes artistas de la época: Ben Webster, Johnny Hodges, Bunny Berigan, Roy Eldridge y Lester Young. Su caída en picada comenzó en los 50, cuando la droga comenzó a hacer estragos en su cuerpo. "Sabía que me estaba descolgando de la droga cuando no tenía ganas de ver la televisión", confesó una vez.







