El anillo de oro contra el orzuelo sigue siendo una práctica efectiva

La inflamación suele ceder en una semana. En la mayoría de los casos, los orzuelos se curan por sí solos en siete días. Si persisten, hay que acudir al oculista.

27 Junio 2007
Los orzuelos irrumpen provocando malestar físico y estético. Pueden originarse en un pasajero debilitamiento del sistema inmunológico o en enfermedades sistémicas. Pero la mayoría se va naturalmente y no pasa de ser un recuerdo desagradable.
A veces aparecen luego de una breve sensación de molestia y picazón; a veces se amanece con el párpado hinchado, dolorido y rojizo, y la convicción de que su protagonismo cobrará espacio por unos días. Es que los orzuelos, esas inflamaciones agudas en los ojos, que causan lagrimeo y fuerte rechazo a la luz, suelen ser impredecibles.

Obstrucción
"Se deben a la infección de las glándulas sebáceas que están en el párpado o borde de las pestañas. Cuando la glándula se obstruye, se forma el orzuelo", sostiene el doctor Miguel Angel Allevato, jefe de Dermatología del Hospital de Clínicas "José de San Martín", de Buenos Aires.
Allevato explica que existen dos tipos de orzuelos: "los externos, que tienen su orificio de drenaje hacia fuera, y los internos, que lo tienen hacia adentro del ojo". En los primeros, están comprometidas las llamadas glándulas de Zeiss, vecinas al folículo piloso de cada pestaña. En los segundos, las de Meibomio.


Debilidad orgánica
La causa suele ser una infección por estafilococos y en algunos casos, por estreptococos. A veces es propiciada por una debilidad orgánica que provoca un descenso de las defensas: "En la mayoría de los casos, los orzuelos se curan por sí solos en aproximadamente siete días; puede resultar apropiado aplicar calor seco varias veces al día para favorecer el drenaje espontáneo", afirma Allevato.
De allí que la vieja práctica de frotar un anillo de oro y aplicarlo sobre la zona afectada para acelerar el proceso de la salida del pus de su interior, siga siendo efectiva. Claro que si en dos semanas el orzuelo no desapareció, se impone la visita al oftalmólogo.
Al respecto, cabe acotar que el orzuelo interno, mucho menos frecuente, presenta síntomas más intensos debido a que las glándulas de Meibomio son mucho más grandes que las de Zeiss. A diferencia del externo, no siempre evacua en forma espontánea y puede ser aconsejable la práctica de una incisión con un bisturí para provocar su drenaje.
Cabe recordar que nunca hay que practicar la compresión digital del orzuelo. Aparte de ser muy doloroso, se corre el riesgo de desparramar el foco séptico y complicar la situación.

Calacio y meibomitis
El calacio o chalazión es la inflamación crónica de una de las glándulas de Meibonio. "Se forma por retención de la secreción", dice Allevato. No tiene un origen purulento y su tamaño varía desde el de un grano de arroz hasta el de un garbanzo. "Puede desaparecer espontáneamente. En los casos de persistencia de la lesión o de recurrencias en la misma zona, puede ser necesario extirparlo mediante una sencilla cirugía", acota.
"El proceso de la formación del calacio debe diferenciarse de la meibomitis, que es una infección generalizada de todas las glándulas de Meibonio en el borde del párpado", señala el dermatólogo entrevistado. En esta afección, el paciente no se queja del dolor espontáneo, ya que en realidad, sólo hay dolor moderado ante la compresión digital. Acude a la consulta por un leve enrojecimiento crónico de los ojos y a veces, una secreción escasa.

Extremar la higiene
En general, los orzuelos evolucionan solos. Conviene extremar las medidas de higiene para evitar el contagio. Allevato sostiene que en todos los casos, la indicación de preparados tópicos con antibióticos -cremas, pomadas o gotas- depende de la intensidad de la infección y de la inflamación.
A pesar de los tratamientos, a veces, el proceso infeccioso se repite en varias oportunidades en un breve lapso: "La recurrencia de los orzuelos y chalazión se relaciona con la existencia de causas predisponentes que deben ser controladas. En general, se trata de problemas de la visión como astigmatismo o hipermetropía, miopía, presbicia o alergia. Ante un paciente con orzuelos recurrentes, es necesario realizar una consulta con el oculista", concluye.


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