14 Junio 2007 Seguir en 
Una de las incógnitas que me he planteado largamente fue la de autodefinirme en relación a si es que soy el bajista de Nómine que se recibió de abogado, o quizás soy un abogado que toca el bajo en Nómine. A simple lectura surgiría que esta cuestión no tiene una gran importancia (una boludez menor), pero lo cierto es que quien toca o ha tocado en alguna banda y a la vez tiene además algún otro tipo de interés, siempre se preguntará cual de las dos actividades debe primar en su vida, o si pueden complementarse.
Como yo lo veo, esto representa el difícil reto de tratar de hacer las dos cosas con la misma pasión. Claro está que en Tucumán económicamente es muy difícil vivir solamente haciendo música, pero a la vez, espiritualmente es imposible desistir al intento de hacerlo.
Siempre he tratado de instrumentar y canalizar mi compromiso con el estudio y ejercicio del respeto por los Derechos Humanos, tanto en mi carrera de abogado, como al organizar o participar gratuitamente en recitales solidarios, o bien, escribir y aportar ideas para las letras sobre este tópico a las canciones que componemos con Nómine.
En conclusión, veo a los ensayos, las juntadas a componer, o a la casi ya desaparecida posibilidad de tocar en Tucumán, como el motivo para seguir tratando de que nuestras canciones y nuestros gritos de protesta sobre lo que consideramos que ya no debe existir (ni mucho menos ser materia de debate: la intolerancia, el desprecio por el otro, la falta de solidaridad y de compromiso), de alguna manera se siga escuchando para quien esté dispuesto a hacerlo. Además, más superficialmente, pero no menos cierto, es que ejercer libremente la profesión de abogado (sin jefe), me da la oportunidad de tener cierta disponibilidad respecto de las fechas y los viajes con la banda.
Como yo lo veo, esto representa el difícil reto de tratar de hacer las dos cosas con la misma pasión. Claro está que en Tucumán económicamente es muy difícil vivir solamente haciendo música, pero a la vez, espiritualmente es imposible desistir al intento de hacerlo.
Siempre he tratado de instrumentar y canalizar mi compromiso con el estudio y ejercicio del respeto por los Derechos Humanos, tanto en mi carrera de abogado, como al organizar o participar gratuitamente en recitales solidarios, o bien, escribir y aportar ideas para las letras sobre este tópico a las canciones que componemos con Nómine.
En conclusión, veo a los ensayos, las juntadas a componer, o a la casi ya desaparecida posibilidad de tocar en Tucumán, como el motivo para seguir tratando de que nuestras canciones y nuestros gritos de protesta sobre lo que consideramos que ya no debe existir (ni mucho menos ser materia de debate: la intolerancia, el desprecio por el otro, la falta de solidaridad y de compromiso), de alguna manera se siga escuchando para quien esté dispuesto a hacerlo. Además, más superficialmente, pero no menos cierto, es que ejercer libremente la profesión de abogado (sin jefe), me da la oportunidad de tener cierta disponibilidad respecto de las fechas y los viajes con la banda.
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