14 Junio 2007 Seguir en 
Realmente me costó conjugar las dos facetas, sobre todo desde que me recibí, pensando en lo que podían llegar a pensar mis clientes de arquitectura. Pero con la edición del disco “Cuadros” me di cuenta de que era un prejuicio mío, ya que a ellos les resulta simpático y hasta interesante verme en alguna nota o escucharme por radio, porque entienden que, en mí, la música también es algo serio. El truco ahora es dedicarle a cada cosa su tiempo justo, estableciendo horarios más o menos fijos y así todo marcha sobre ruedas.
Lo gracioso generalmente ocurre con los obreros de la construcción, adeptos en su mayoría a la música tropical, que me dicen alguna cosa en referencia a la idea distorsionada del sexo, drogas y rock n’ roll. La sorpresa se la llevan ellos a la mañana siguiente de algún recital, cuando a las 8.30 les aparezco por la obra y soy yo el que se ríe.
Tuve muchas presiones para que me dedicara sólo a la arquitectura, primero por parte de mi padre y luego por otros componentes de mi familia, pero lo cierto es que haciendo las dos cosas soy fiel a lo que hice durante toda mi vida: cantar y dibujar; por supuesto, con las lógicas variantes relacionadas al paso del tiempo. Y lo cierto es que se influyen mutuamente, ya que componer una canción y armarla para grabarla es un proceso de diseño, aunque musical, y en la arquitectura, la música, el ritmo, la armonía, me ayudan a no ser tan estructurado en mis proyectos y en mis obras. Es la única forma de sentirme pleno, porque sin una de ellas sería como si me faltara una mano.
Lo gracioso generalmente ocurre con los obreros de la construcción, adeptos en su mayoría a la música tropical, que me dicen alguna cosa en referencia a la idea distorsionada del sexo, drogas y rock n’ roll. La sorpresa se la llevan ellos a la mañana siguiente de algún recital, cuando a las 8.30 les aparezco por la obra y soy yo el que se ríe.
Tuve muchas presiones para que me dedicara sólo a la arquitectura, primero por parte de mi padre y luego por otros componentes de mi familia, pero lo cierto es que haciendo las dos cosas soy fiel a lo que hice durante toda mi vida: cantar y dibujar; por supuesto, con las lógicas variantes relacionadas al paso del tiempo. Y lo cierto es que se influyen mutuamente, ya que componer una canción y armarla para grabarla es un proceso de diseño, aunque musical, y en la arquitectura, la música, el ritmo, la armonía, me ayudan a no ser tan estructurado en mis proyectos y en mis obras. Es la única forma de sentirme pleno, porque sin una de ellas sería como si me faltara una mano.
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