05 Diciembre 2006 Seguir en 
El terror se instaló durante varias horas en Ojo de Agua, a raíz de una serie de explosiones provocadas por una sustancia química, en una planta de oxígeno de la zona. El estado de alerta se mantendrá hasta hoy a la tarde, confirmaron fuentes de la Dirección de Bomberos de la Policía, cuando se confirme que todo el material está estabilizado.
Cerca de las 9, en Air Liquide, la fábrica ubicada en el kilómetro 2 de la ruta 301, donde se produce oxígeno medicinal, estaba estacionado un camión que contenía 25.000 kilos de carbono de calcio, una sal que es utilizada para la fabricación de acetileno. El 19 de febrero de 1999 ya se había producido un accidente en esta fábrica.
En esta ocasión, según las primeras averiguaciones, el material, al tomar contacto con el agua de lluvia, se transformó en hidrocarburo, lo que provocó unas 20 explosiones y una gran inquietud entre los vecinos de la zona.
Unos 50 empleados trabajan en la planta y están preparados para actuar en este tipo de situaciones. Ellos tomaron las primeras medidas y comunicaron a los bomberos que no se podía utilizar agua para sofocar el incendio en el camión.
Personal de Defensa Civil y de la Policía, con colaboración de los operarios y de los bomberos, evacuaron a los pobladores que estuvieran a 100 metros de la planta. Otros se autoevacuaron. Se temía que pudiera producirse una explosión mayor, cuya una onda expansiva habría provocado daños a 300 metros a la redonda.
También se cortó el tráfico vehicular y durante más de media hora se suspendió la producción de las fábricas vecinas hasta que se normalizó la situación.
Sin recursos
Luego de aislar el sector y tras evacuar a los habitantes de las casas vecinas y a los operarios de las plantas cercanas, los bomberos se encontraron con que no disponían de espuma química, único elemento con el que se puede detener la combustión del carbono de calcio.
Ante este panorama, en un operativo que fue supervisado por Hugo Sánchez y Nicolás Barrera, jefe y subjefe de Policía respectivamente; Jesús Gómez, titular de la Unidad Regional Capital y con la intervención de fábricas vecinas, dos supermercados, Casa de Gobierno y distintas dependencias policiales, se consiguió una gran cantidad de matafuegos para evitar que el problema sea mucho mayor. "En la planta había matafuegos, pero no eran suficientes para 25 toneladas de carbono de calcio. Lo importante fue que logramos evitar una tragedia", señaló el comisario Raúl Lobo, titular de Bomberos.
Tareas complementarias
Una vez que se comprobó que no se producirían nuevas explosiones, los bomberos y los técnicos de la fábrica encararon distintas tareas a fin de estabilizar el material.
Además de colocar una gran carpa, se instaló un sistema de cañerías que transportará nitrógeno, para usar en caso de que se desate otro siniestro. A la puerta de la fábrica, la Dirección Provincial de Vialidad descargó dos camionadas de arena para que se la utilice en caso de que fuera necesario.
"Tuvimos muchísimo miedo. Empezamos a escuchar las explosiones y salimos corriendo. No sabíamos qué podía pasar", expresó María Laura de Rodríguez, una vecina de la fábrica siniestrada. Luciana Heredia, una adolescente, relató: "por los estallidos que se escuchaban, parecía una zona de guerra. Cuando nos dimos cuenta de dónde eran, nos asustamos más todavía. Estaba estudiando en la casa de una amiga y lo único que atinamos a hacer fue alejarnos del lugar".
"Es cierto que los bomberos llegaron rápido, pero, por cómo se movieron, y por los gritos de los hombres de la planta, parecía que no sabían cómo tenían que actuar. Luego de ese inconveniente, entre todos, hicieron un trabajo mucho más efectivo", expresó Carlos Medina, un jubilado que se arrimó a observar lo que estaba ocurriendo.
Marcos Herrera, empleado de una planta vecina, se mostró sorprendido por lo que ocurrió. "Me llamó la atención que tuvieran ese material al aire libre. Los bomberos también me sorprendieron, porque una vez que se enteraron de lo que pasaba, rápidamente evacuaron la zona e hicieron lo imposible para conseguir el material que necesitaban para evitar males mayores", comentó.
Jimena de Fernández, ama de casa que reside desde hace por lo menos 20 años cerca de la fábrica, estaba preocupada. "En esta zona hay muchas fábricas que trabajan con material peligroso. Me gustaría saber si alguien las controla para determinar si cuentan con todas las medidas de seguridad", señaló.
Cerca de las 9, en Air Liquide, la fábrica ubicada en el kilómetro 2 de la ruta 301, donde se produce oxígeno medicinal, estaba estacionado un camión que contenía 25.000 kilos de carbono de calcio, una sal que es utilizada para la fabricación de acetileno. El 19 de febrero de 1999 ya se había producido un accidente en esta fábrica.
En esta ocasión, según las primeras averiguaciones, el material, al tomar contacto con el agua de lluvia, se transformó en hidrocarburo, lo que provocó unas 20 explosiones y una gran inquietud entre los vecinos de la zona.
Unos 50 empleados trabajan en la planta y están preparados para actuar en este tipo de situaciones. Ellos tomaron las primeras medidas y comunicaron a los bomberos que no se podía utilizar agua para sofocar el incendio en el camión.
Personal de Defensa Civil y de la Policía, con colaboración de los operarios y de los bomberos, evacuaron a los pobladores que estuvieran a 100 metros de la planta. Otros se autoevacuaron. Se temía que pudiera producirse una explosión mayor, cuya una onda expansiva habría provocado daños a 300 metros a la redonda.
También se cortó el tráfico vehicular y durante más de media hora se suspendió la producción de las fábricas vecinas hasta que se normalizó la situación.
Sin recursos
Luego de aislar el sector y tras evacuar a los habitantes de las casas vecinas y a los operarios de las plantas cercanas, los bomberos se encontraron con que no disponían de espuma química, único elemento con el que se puede detener la combustión del carbono de calcio.
Ante este panorama, en un operativo que fue supervisado por Hugo Sánchez y Nicolás Barrera, jefe y subjefe de Policía respectivamente; Jesús Gómez, titular de la Unidad Regional Capital y con la intervención de fábricas vecinas, dos supermercados, Casa de Gobierno y distintas dependencias policiales, se consiguió una gran cantidad de matafuegos para evitar que el problema sea mucho mayor. "En la planta había matafuegos, pero no eran suficientes para 25 toneladas de carbono de calcio. Lo importante fue que logramos evitar una tragedia", señaló el comisario Raúl Lobo, titular de Bomberos.
Tareas complementarias
Una vez que se comprobó que no se producirían nuevas explosiones, los bomberos y los técnicos de la fábrica encararon distintas tareas a fin de estabilizar el material.
Además de colocar una gran carpa, se instaló un sistema de cañerías que transportará nitrógeno, para usar en caso de que se desate otro siniestro. A la puerta de la fábrica, la Dirección Provincial de Vialidad descargó dos camionadas de arena para que se la utilice en caso de que fuera necesario.
"Por los estallidos que se escuchaban, parecía zona de guerra"
"Tuvimos muchísimo miedo. Empezamos a escuchar las explosiones y salimos corriendo. No sabíamos qué podía pasar", expresó María Laura de Rodríguez, una vecina de la fábrica siniestrada. Luciana Heredia, una adolescente, relató: "por los estallidos que se escuchaban, parecía una zona de guerra. Cuando nos dimos cuenta de dónde eran, nos asustamos más todavía. Estaba estudiando en la casa de una amiga y lo único que atinamos a hacer fue alejarnos del lugar".
"Es cierto que los bomberos llegaron rápido, pero, por cómo se movieron, y por los gritos de los hombres de la planta, parecía que no sabían cómo tenían que actuar. Luego de ese inconveniente, entre todos, hicieron un trabajo mucho más efectivo", expresó Carlos Medina, un jubilado que se arrimó a observar lo que estaba ocurriendo.
Marcos Herrera, empleado de una planta vecina, se mostró sorprendido por lo que ocurrió. "Me llamó la atención que tuvieran ese material al aire libre. Los bomberos también me sorprendieron, porque una vez que se enteraron de lo que pasaba, rápidamente evacuaron la zona e hicieron lo imposible para conseguir el material que necesitaban para evitar males mayores", comentó.
Jimena de Fernández, ama de casa que reside desde hace por lo menos 20 años cerca de la fábrica, estaba preocupada. "En esta zona hay muchas fábricas que trabajan con material peligroso. Me gustaría saber si alguien las controla para determinar si cuentan con todas las medidas de seguridad", señaló.







