Los discursos lanzados por los músicos fueron cortos, claros y contundentes: "queremos tocar"; "no a la discriminación"; "necesitamos apoyo" fueron las frases más escuchadas en la maratón de bandas, que empezó a las 22.15 del sábado, en Central Córdoba, y se extendió hasta pasadas las 5 de ayer.
"Lo importante es que pudieron juntarse bandas de estéticas, estilos y trayectorias diferentes, todos con el objetivo de garantizar sus derechos", destacó Gabriel Fulgado, cuya productora se hizo cargo de la organización del acto-festival que reunió a más de 4.000 asistentes.
La crisis para el rock local empezó el año pasado, tras la tragedia de Cromagnon, pero se agravó con el asesinato de Paulina Lebbos. Las autoridades clausuraron pubs, teatros y clubes. Pasada la 1 de ayer, mientras Karma Sudaca hacía su aporte a la convocatoria, subió al escenario el secretario de Cultura, Mauricio Guzman y, luego de superar la silbatina que lo recibió, terminó ganándose el aplauso.
Eso se produjo cuando anunció que en las próximas semanas se reabrirá el Centro Cultural Juan B. Terán, que en los últimos años se convirtió en la meca del rock local.
"El rock tucumano es demasiado bueno y no podemos desperdiciarlo", dijo el funcionario que anunció que pronto se habilitará La Usina (avenida Sarmiento al 1.000) y el Palacio de los Deportes para eventos más grandes. "El gobierno quiere ayudar para que nuestro rock siga estando entre los mejores del país", dijo.
Guzman, en el escenario, estuvo acompañado por Tony Molteni, cantante de Karma, y por Luis Albornoz, el guitarrista de Redd que encabezó al grupo de bandas que desde hace poco más de un mes junta firmas y eleva propuestas.
Todos los grupos
Las bandas que se sumaron a la movida fueron Karma Sudaca, Redd, Rolo & the fucking adictos, 350 baños químicos blues band (el nuevo proyecto del violero Cuchón), Harakiri, Nómine, B-19, Mayday, So Happy, Manyines, Burritos (participó medio grupo por problemas familiares de uno de sus miembros), Malas Lenguas, Sol perpetuo, Reborn y Pelops. También se sumó Patricio Simón Padrós, con una teatralización musical.
Dichos de la platea
EXITO.- "Vale la pena gritar y hacerse escuchar", dijo Tony Molteni después del anuncio oficial sobre la apertura de locales.
PROPUESTAS.- "Ganamos, y mostramos que no somos unos locos que sólo quieren divertirse; las bandas hicieron propuestas, se juntaron, y ganamos todos", dijo, eufórica, Cristina Sánchez, de 22 años.
EN PAZ.- "No entiendo qué pasa. Es la movida más grande de Tucumán, porque en el folclore y otros géneros musicales no hay tantos grupos como de rock, pero a nosotros nos persiguen y no nos dejan disfrutar de un show en paz", señaló Cristian Valdez, de 19 años.
HIPOCRITAS.- "Con esto demostramos que todo lo que se dice del rock es mentira, y que hay muchos hipócritas que dicen cualquier cosa, porque no saben de qué hablan", afirmó Joaquín, un jovencito de 17 años que fue con sus amigos.
DISGUSTADO.- "No me gusta que haya venido el hombre este (Guzman) a usar nuestro festival para su campaña. Está bueno que haya logrado que se abran lugares, pero esta es nuestra fiesta, no de él ni del gobierno", se quejó Mariano Zerda.
RESPONSABLES.- "El rock no tiene la culpa", decían las remeras de los integrantes de Harakiri.
SOLIDARIDAD.- Integrantes de bandas que por distintos motivos no tocaron, como Sr. Valdez, Luzbel y Adán Cabrón, dijeron presente.
PIQUETE.- "Vine porque me gustan varias bandas, pero creo que no es un acto de protesta. Tendrían que haber hecho otra cosa, como tocar en alguna calle, hacer un piquete o algo así", dijo Sebastián, de 17 años.
UNIDAD.- "Ojalá que los rockeros empecemos a unirnos más seguido, porque conseguiríamos muchas más cosas".
VICTORIA.- "Sí, esto se puede considerar como una victoria", sintetizó Sebastián Georgieff, manager de Redd.








