Un sector que apunta a mantener el nivel educativo

En los últimos tiempos, profesionales del sector público fueron perdiendo su lugar en la escala social, mientras que en el sector privado hubo ascensos.

SIMILITUDES. Los ingresos de la clase media son diversos, pero las familias mantienen algunos hábitos.
SIMILITUDES. Los ingresos de la clase media son diversos, pero las familias mantienen algunos hábitos.
09 Abril 2006
"Definir a la clase media nunca ha resultado simple. No sólo se lo puede hacer en base a la cantidad de bienes que posee, a los ingresos y al tipo de trabajo que realiza, sino también es clasificable en función del nivel educativo, de los hábitos, de las actitudes, entre otras variables. Pertenecer a la clase media conlleva una identidad simbólica que engloba un capital económico, social y cultural", dicen Roxana Laks y Julio Chit, de Sociología y Mercado Grupo Consultor.
De la combinación de todos estos factores -destacan-, resulta un grupo heterogéneo de actores sociales que se denominan clase media; es ese gran sector que no es ni pobre, ni rico.
"Comunmente, hoy se define la clase media en función de los ingresos. No obstante, en épocas anteriores se podía no contar con ingresos suficientes, pero culturalmente existía una visión a partir de la cual el logro de un buen nivel educativo y cultural a partir del esfuerzo y la dedicación permitiría obtener el ascenso social hacia la clase media, o bien mantenerse dentro de ella", remarcan.
En los últimos tiempos, en el interior de la extensa clase media se produjeron cambios que implicaron ascensos en algunos casos y descensos en otros. Chit y Laks evidencian que empleados y profesionales del sector público por ejemplo, que contaban con cierto prestigio social y económico fueron perdiendo ubicación en la pirámide social. Por otra parte -subrayan-, actividades y profesiones de calificación, vinculados al sector privado y a las empresas de servicios privatizadas, ascendieron económicamente. El escenario resultante es el de una clase media dividida por ingresos diferentes pero con una similar memoria de hábitos, de consumo y de expectativas.
"En los últimos años las oportunidades de ascenso social han sido vedadas", dicen los especialistas. Sostienen que la educación funcionó siempre en los sectores medios como un reaseguro para el ascenso o mantenimiento socioeconómico. "Hoy, las familias de clase media se ven presionadas por el deseo de brindar a sus hijos las mejores herramientas para moverse en la sociedad, entre ellas la educación. En los momentos más duros de la última crisis las encuestas y estudios cualitativos de los tucumanos de sectores medios reflejaban que lo último en resignar sería la educación de los hijos, la salud y la alimentación", apuntan. La clase media busca educar de la mejor manera posible a sus hijos, y destina parte importante de sus presupuestos en colegios privados. "Para la clase media la educación sigue teniendo la marca del ascenso social, aunque en encuestas efectuadas en nuestra provincia los tucumanos cibernautas opinan en un 50% que en un futuro los hijos estarán iguales o peor que ellos", concluyen Chit y Laks.

Bochorno por la pérdida de la condición social
José F. está a punto de cumplir 40 años y tiene serias dificultades económicas. Con dos matrimonios a cuestas, este joven adulto tucumano que no logró estudiar una carrera universitaria es el principal sostén de sus seis hijos, con un ingreso de $ 800 por mes.
"Realmente, lo que gano no me alcanza para vivir, y lo peor es que les estoy dando a mis hijos una vida que no se parece en nada a la que me brindaron mis padres", confiesa.
José asegura haber nacido y crecido en un típico hogar de clase media -junto a sus padres y tres hermanos-, en el que no sobraba el dinero, pero donde no faltaba lo indispensable. "En mi casa salíamos a comer a un restaurante al menos dos veces al mes, y siempre se nos compraba alguna ropa nueva", rememora .
"Para mí, la vida que yo llevaba es algo inalcanzable ahora, y me duele pensar en que ya no pertenezco a la clase media; por lo tanto, debo asumir ser pobre, y eso les estoy dando a mis hijos", se lamenta.
El caso de Ricardo G. tiene tintes dramáticos. Este abogado, casado y padre de dos hijos varones ya recibidos universitarios, pudo establecer su propio emprendimiento comercial y llegó a pertenecer a lo que se conocería como clase "media alta".
Años atrás, Ricardo y su familia pudieron realizar viajes al extranjero y darse muchos gustos, como cambiar el automóvil al menos cada dos años, por ejemplo. Pero a fines de la década pasada la crisis golpeó duro a la economía de Ricardo y tuvo que cerrar su negocio.
"Hoy me estoy recuperando gracias a mi profesión y a los contactos que uno va haciendo en la vida, pero estoy lejos de alcanzar la posición económica y social que tuve en su momento", admite el abogado.
"Lo más grave para mí fue haber tenido que dejar ciertos círculos de amistades, lo reconozco con un poco por vergüenza, pero otro poco porque no estábamos en condiciones de seguir el tren de vida que esos amigos llevaban", explica con sinceridad.
El bochorno inicial de descender abruptamente de clase social se supera con el tiempo, asegura Ricardo. "En definitiva, uno se sobrepone y se termina adaptando a la nueva realidad", confiesa.

Trabajos para actualizar las clasificaciones
De acuerdo a los cambios a partir de la crisis de 2001, la Asociación Argentina de Marketing elaboró un índice de nivel socioeconómico en 2002 que actualizaba los tradicionales segmentos conocidos (ABC1, C2C3, etc). Es a partir de allí que se incorpora una nueva clasificación en donde se menciona ya una clase "alta 1", "alta2", "media alta", "media típica" y "media baja".
"Hoy, existen nuevamente grupos de asociaciones de profesionales de la investigación de mercados abocados a una nueva actualización de la nomenclatura; en los avances se puede observar la definición de un segmento medio dividido en dos grandes subsegmentos: medio competitivo y medio empobrecido", destacan los consultores Julio Chit y Roxana Laks.
De estos avances surge una nueva distribución en la pirámide. Así las cosas, a la clase "alta" argentina pertenece un 12,5% de la población, a la clase "media competitiva" un 13,6%, a la "media empobrecida" 21,3%, a la "baja" un 17,8%, a la "marginal" 16,5% y a la "pasiva" un 18,3%.
Chit y Laks sostiene que casi un 90% de los argentinos se siente parte o tiene la percepción de pertenecer por alguna característica a la clase media argentina. "Tucumán no es la excepción. Se preguntó en la encuesta on line de La Gaceta ¿En qué sector socioeconómico se ubicaría? y contestaron en un 3,27% al sector alto; al sector medio un 40,07%; al sector medio empobrecido 48,07% y al sector pobre un 8,6%%. El concepto de sentirse parte de la clase media es muy fuerte y va más allá de los datos estadísticos", aseguraron lo expertos.
En forma correspondiente con el país la clase media tucumana transita un camino que evoluciona hacia mejores expectativas.
"El consumo en general se está recuperando; también el deseo de consumir, perdido luego de 2001. Mientras algunos han logrado ascender en la escala socioeconómica, otros se mantienen en la línea de flotación que los hace oscilar entre el ser y no ser pobres, según lo determine el monto de la canasta básica total", subrayan los especialistas Chit y Laks.
La recuperación general de la economía detuvo la caída de algunos sectores y el consumo en general sintió también esta recuperación, agregan.