11 Septiembre 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- "El humor aparece en todo lo que escribo. Tal vez esa sea una forma de paliar angustias. El cuento breve limita con la poesía y con el chiste. Me gusta trabajar este tipo de textos, por los límites que me impone y también por los permisos que me otorga", dijo la escritora Ana María Shua durante el 3er Encuentro Argentino de Género Fantástico, organizado por la Fundación Ciudad de Arena que concluyó anoche en esta ciudad.
La profesora Elsa Drucaroff entrevistó en público a Shua. La autora del libro de microcuentos "La sueñera" habló de su obra en general y de su ingreso en el campo de la literatura fantástica a través del editor español Marcial Souto.
La novelista Liliana Díaz Mindurry se refirió a su libro "Hace miedo aquí". "Me gusta jugar en la frontera entre lo presuntamente real y aquello que los mandatos sociales decidieron que es irreal", dijo en un tono entre desganado y desafiante. "Mentir es no decir lo que pensamos", opinó la autora en referencia a su novela "Pequeña música nocturna". "Unificar el caos de nuestro pensamiento es una forma de mentira, porque acomoda y limpia lo que pensamos", agregó.
Las entrevistas tuvieron su punto más esperado cuando el novelista Rafael Pinedo (autor de "Plop", libro ganador del Premio Casa de las Américas, en Cuba) dialogó con la escritora rosarina Angélica Gorodischer.
La charla versó sobre "Trafalgar", su personaje más conocido. "Trafalgar Medrano ha tenido una hija, en un nuevo cuento, publicado en una antología de la Fundación Ciudad de Arena. Su hija se ha puesto de novia con un hincha de Newell?s Old Boys", explicó con picardía. "Y le ocurre justo a Trafalgar que es fanático de Rosario Central. Y eso es una tragedia, tanto en una novela fantástica como en la más cruda realidad. La lucha entre ?canallas? y ?leprosos? es un clásico de mi ciudad", señaló.
Luego, ante las constantes preguntas del público, habló de otros temas, sin escaparle a "esa cuestión llamada el alma, a la que ahora se le dice el inconsciente".
Una de las mesas de discusión fue dirigida por el escritor sanjuanino Rogelio Ramos Signes, radicado en Tucumán. "La idea era imaginar cómo se leerán los libros en 2033, cuando nuestra democracia cumpla 50 años. Por primera vez los escritores de ficción trabajamos sobre un material posible. Los delirios tuvieron como límite las exigencias que nos imponía la realidad, que son muchas", contó. (Especial)
La profesora Elsa Drucaroff entrevistó en público a Shua. La autora del libro de microcuentos "La sueñera" habló de su obra en general y de su ingreso en el campo de la literatura fantástica a través del editor español Marcial Souto.
La novelista Liliana Díaz Mindurry se refirió a su libro "Hace miedo aquí". "Me gusta jugar en la frontera entre lo presuntamente real y aquello que los mandatos sociales decidieron que es irreal", dijo en un tono entre desganado y desafiante. "Mentir es no decir lo que pensamos", opinó la autora en referencia a su novela "Pequeña música nocturna". "Unificar el caos de nuestro pensamiento es una forma de mentira, porque acomoda y limpia lo que pensamos", agregó.
Las entrevistas tuvieron su punto más esperado cuando el novelista Rafael Pinedo (autor de "Plop", libro ganador del Premio Casa de las Américas, en Cuba) dialogó con la escritora rosarina Angélica Gorodischer.
La charla versó sobre "Trafalgar", su personaje más conocido. "Trafalgar Medrano ha tenido una hija, en un nuevo cuento, publicado en una antología de la Fundación Ciudad de Arena. Su hija se ha puesto de novia con un hincha de Newell?s Old Boys", explicó con picardía. "Y le ocurre justo a Trafalgar que es fanático de Rosario Central. Y eso es una tragedia, tanto en una novela fantástica como en la más cruda realidad. La lucha entre ?canallas? y ?leprosos? es un clásico de mi ciudad", señaló.
Luego, ante las constantes preguntas del público, habló de otros temas, sin escaparle a "esa cuestión llamada el alma, a la que ahora se le dice el inconsciente".
Una de las mesas de discusión fue dirigida por el escritor sanjuanino Rogelio Ramos Signes, radicado en Tucumán. "La idea era imaginar cómo se leerán los libros en 2033, cuando nuestra democracia cumpla 50 años. Por primera vez los escritores de ficción trabajamos sobre un material posible. Los delirios tuvieron como límite las exigencias que nos imponía la realidad, que son muchas", contó. (Especial)
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