El éxito fue una constante en la carrera de Barbra Streisand

El éxito fue una constante en la carrera de Barbra Streisand

La actriz y cantante, que hoy cumple 65 años, siempre fue una defensora del medio ambiente. Interrumpió su carrera para dedicarle más tiempo a su vida en pareja. El "patito feo" que llegó al triunfo.

LEGENDARIA. La artista tuvo que hacerse valer para ser tenida en cuenta por los ejecutivos de la industria del cine. LEGENDARIA. La artista tuvo que hacerse valer para ser tenida en cuenta por los ejecutivos de la industria del cine.
24 Abril 2007
NUEVA YORK.- Hace 20 años, Barbra Streisand creó una fundación para la protección del medio ambiente, a la que donó medio millón de dólares. En 1993, legó una espectacular propiedad en California, valuada en 25 millones de dólares, a una organización para la protección de la naturaleza. Desde hace años, de las ventas de sus conciertos y de sus álbumes, una parte considerable se destina a acciones ecologistas o en pro de los derechos civiles. Y quien no esté bien informado, puede encontrar en su página web "consejos sencillos contra el calentamiento global". Mucho antes que el ex candidato a presidente estadounidense Al Gore se volcara a la defensa del medio ambiente, Barbra ya era un ídolo de los ecologistas.
La actriz y cantante, ganadora de dos premios Oscar, cumple hoy 65 años. Quienes la conocen de cerca la definen como recta, rotunda y liberal sin contemplaciones. Muchos fans la adoran por su lucha a favor de la naturaleza y contra la discriminación de los homosexuales; por su combate contra las armas de destrucción masivas, así como por ser una de las mayores artistas de Estados Unidos. Su talento musical innato le ha permitido vender 90 millones de copias de sus álbumes y la ha colocado entre las estrellas que más cobran en Hollywood. A pesar del éxito obtenido, nunca perdió el temor a las candilejas, que en un tiempo casi le revolvía el estómago, según sus propias declaraciones. Este miedo forma parte de los motivos por los que se despidió oficialmente de los escenarios a fines de 2000, con dos conciertos en Nueva York. Pero sobre todo, Streisand quería disfrutar de su felicidad con su nuevo marido, James Brolin, con quien se casó en 1998, más de 25 años después de su fracasado matrimonio con Elliot Gould. Para tener más tiempo para él, redujo su enorme agenda. "Ahora que estoy felizmente casada, quiero vivir mi vida junto al hombre que amo", declaró a la prensa. Pese a todo, a fines de 2006 volvió a organizar una gira y fascinó a los críticos y a los fans con su elegancia y con la calidez de su voz.

Los premios no importan
Cuando fue galardonada con el premio Cecil B. DeMille a su carrera en 2000, Streisand aseguró que no consideraba muy importantes las distinciones. "Es mucho más importante que, pasados los años, la gente se acuerde de películas y de artistas que alguna vez significaron algo para ellos, que los conmovieron", añadió.
Su primer Oscar lo obtuvo en 1968, por su papel en "Funny Girl", y el segundo en 1977, por su inolvidable film musical "Nace una estrella". Con Robert Redford hizo furor con "Tal como éramos", en tanto que "Hello Dolly", "El príncipe de las mareas" o "Yentl" se convirtieron en clásicos.
Durante 15 años, esta actriz judía luchó con los jefes de los estudios de Hollywood hasta poder filmar la conmovedora historia de la joven Yentl, quien se viste de hombre a fines del siglo XIX para poder acudir a una escuela talmúdica. Streisand escribió el guión, protagonizó la película y hasta fue la directora. Lo consiguió gracias a una fuerza de voluntad que la caracteriza desde que, huérfana, creció en un barrio empobrecido de Brooklyn.
Aunque debido a su gran nariz se burlaban de ella y la llamaban "patito feo", Streisand se esforzó, sin tomar ni una sola clase de canto, por hacerse una carrera como cantante en los clubes nocturnos del barrio de artistas Greenwich Village. Su voz, con una fuerza incomparable, y su encanto, la ayudaron a conseguir un papel protagonista en el musical de Broadway "Funny Girl". A partir de entonces su ascenso en Hollywood fue imparable. (DPA)

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