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Domingo 1 de Abril de 2007 | Un grupo de emprendedores tucumanos desarrolla proyectos de producción de vinos y de vides en la zona de los valles tucumanos. Afirman que la elaboración y comercialización de cortes de gran calidad es posible.
La tradición de los vinos franceses llegó a América con los españoles, que transportaban durante la conquista las especies vegetales más importantes para ellos: la higuera, el olivo y la vid. A la Argentina la vid llegó desde Chile junto a los primeros colonizadores que pisaron nuestro país. Mendoza, San Juan y La Rioja fueron las provincias pioneras en producción de vinos. Luego, se extendió a otras provincias, como Catamarca, Salta y Córdoba. Ahora, crece y se expande en Tucumán con buenas perspectivas.
Si bien en la provincia se producen vides y se elaboran vinos desde principios del siglo pasado, el emprendimiento vitivinícola del empresario Jorge Posse en la zona de Amaicha del Valle produjo el salto cualitativo de Tucumán hacia la elaboración de vinos de alta gama (de gran calidad y de gran demanda de exportación). Posse planea cultivar, elaborar y comercializar los vinos con marca propia, construyendo todo el ciclo económico del producto.
La bodega de Posse -que este año ya elaboró sus primeros vinos, pero aún no entró en la etapa de comercialización- está dotada con la última tecnología francesa para la producción de vinos y promete convertirse en líder del mercado. Otra docena de pequeños empresarios tucumanos ya poseen emprendimientos de producción de vides, algunos, y de elaboración de vinos, otros. Aunque este trabajo es netamente artesanal, están en pleno desarrollo algunos proyectos de producción en mayor escala y con una visión más económica y menos informal. Estas iniciativas, poco a poco, van modificando el escenario económico de los valles tucumanos.
La industria vitivinícola mueve millones en la Argentina. En 2006, se exportaron vinos argentinos por un valor de U$S 497,1 millones. El país es el quinto productor y el undécimo exportador vitivinícola del mundo. En la Argentina se producen 15,4 millones de hectolitros de vino por año. Pese a los esfuerzos de los empresarios tucumanos que están apostando a la producción de vinos en la provincia, Tucumán está lejos del gigante mendocino o del desarrollo vitivinícola que tiene Cafayate, la localidad salteña que está a pocos kilómetros de Amaicha o Colalao del Valle, que poseen características climáticas y de suelos similares, pero producciones muy disímiles.
Sólo a modo de ejemplo, en Cafayate se produjeron en 2006 unos 180.000 hectolitros de vino, contra los 236 hectolitros que se elaboraron en Tucumán. Respecto de Mendoza, nuestra provincia está aún más lejos: allí se producen 11,4 millones de hectolitros de vinos.
Pero ahora, desde hace muy poco tiempo, lo que ya se conoce como “el oro de los valles tucumanos” está en pleno desarrollo en esa zona. Si bien la actividad exige inversiones de largo plazo (la puesta en marcha de una bodega, con la plantaciones de vides incluida demanda entre 7 y 10 años, hasta el momento de poder comercializar el vino) y cuidados especiales (la producción de vides y el proceso de elaboración de los vinos exige una atención de casi las 24 horas del día), la rentabilidad es importante, si se obtienen vinos de alta gama. Además, el impacto económico -en desarrollo turístico y en empleo de mano de obra- en la región donde se desarrolla la vitivinicultura es inmenso. Sólo en Mendoza, ocupa a 10.000 personas en forma directa y otras 15.000 indirectamente.
Los empresarios tucumanos que desarrollan proyectos de este tipo en los Valles están convencidos de que la vitivinicultura tiene futuro en la provincia. Sin embargo, se topan con algunos problemas: la falta de créditos, la imposibilidad de adquirir tierras en los valles (la propiedad en la zona no está bien establecida) y el escaso apoyo oficial impiden, por el momento, que Tucumán tenga un desarrollo similar al de Cafayate, en lo que a producción de vinos se refiere. Pero el proceso está en marcha y las perspectivas son alentadoras.
15 , 3 millones de hectolitros de vino se produjeron en 2006 en el país.
497,1 millones de dólares exportó en vinos y mostos Argentina en 2006.
2,15 litros por habitante es el promedio de consumo mensual de vinos.
10.000 Personas trabajan en la industria vitivinícola sólo en Mendoza.
15.000 puestos laborales indirectos más genera la actividad en Mendoza.
16.000 hectáreas con malbec hay sembradas en todo el país.
El costo
por hectárea
VIÑEDOS entre U$S 12.000 y U$S 15.000.
CAÑA entre U$S 1.500 y U$S 1.800.
LIMON alrededor de U$S 3.000.
SOJA alrededor de U$S 160.
ARANDANOS entre U$S 27.000 y U$S 30.000.
Historia y leyenda
Las leyendas griegas le atribuye a Dionisos la idea de cultivar la vid y extraer de ella el vino.
Otra dice que fue descubierta por el pastor Estafilo que encontró a una de sus cabras comiendo los frutos de una planta.
La Biblia refiere que Noé, una vez terminado el diluvio, planta vides y bebe vino .
Según los científicos, la vid existe desde la Era Terciaria.
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