05 Diciembre 2004 Seguir en 
Rocío Gabriela, de 9 años, es una de los miles de chicos de hogares pobres que comen mal o están subalimentados en Tucumán. Pero su nombre no figura en el padrón de los 36.000 desnutridos reconocidos por las autoridades.
Sucede que es una niña desnutrida "crónica" de segundo grado y, por estar encasillada en esta categoría y no pertenecer al segmento de desnutridos "agudos", no puede recibir el refuerzo nutricional. Esta fue la respuesta que recibió su madre -Valeria Carolina Mercado (29)-, en el CAPS del Barrio Jardín. La mujer es madre soltera, desocupada, y no tiene recursos para alimentar correctamente a sus tres hijas. Luisiana, la menor, de 2 años, es una desnutrida de primer grado. La única que tiene peso y talla normal es Selena, de 5 años.
"En setiembre la llevé a Rocío al CAPS porque estaba muy delgadita. Pesaba 20 kilos y la pediatra me dijo que debía pesar 23, pero que no me preocupara porque era menudita, como yo. No me convenció, y la llevé de nuevo. Otra pediatra me dijo lo mismo, pero me entregó un bolsón -por única vez- cuando le conté que no recibía ningún tipo de ayuda", contó Valeria a LA GACETA.
La madre no había estado equivocada con respecto a la salud de su hija. Hace más de una semana, Rocío se sintió mal en la escuela República del Paraguay donde asiste a cuarto grado.El martes último, la niña comenzó a tener fiebre y diarrea. La llevaron al Hospital de Niños, y allí le dijeron que padecía gastroenteritis, infección urinaria y que estaba deshidratada. Estuvo un día internada, recibiendo suero y sales rehidratantes. "Apenas la vio y antes de pesarla, el doctor Marcelo Escalante -narró la madre- me dijo que estaba desnutrida, que debía pesar entre 27 y 30 kilos, y que pidiera turno para el nutricionista. El martes 14 la verá el especialista".
Un sueldo y ocho bocas
Valeria con sus tres hijos viven en Ecuador 2.867, junto a dos hermanos desocupados, un sobrinito y su madre Carmen del Prado (62), empleada del Hospital Padilla desde hace 25 años, quien con su sueldo de $ 423 mantiene a la numerosa familia."Me preocupan mis nietas Rocío y Luisiana... Sinceramente la plata no me alcanza para alimentarlas bien. Viven a guiso de arroz o de fideos. No comen carne casi nunca y la única leche que toman las tres hermanas son los dos kilos que nos dan en el CAPS para Luisiana, pero nos duran dos semanas", expresó la abuela, quien hace 20 años quedó viuda. "Míreme la cabeza (la tenía cubierta con un pañuelo). Perdí el pelo porque estoy con quimioterapia; en junio me descubrieron cáncer de mama. Tomé las vacaciones que me debían para que me operen. Nunca falté al trabajo ni jamás llegué tarde... Quisiera que el gobierno le dé trabajo a uno de mis hijos en el Padilla", clamó la mujer.
La pobreza en el NOA, según la Cruz Roja
La semana pasada, el diario "La Nación" dio cuenta de un informe de la Cruz Roja sobre la pobreza en las provincias del norte argentino que indicaba, entre otras conclusiones, que en Tucumán la "percepción del hambre" alcanzaba al 77,6% de la población.
El estudio nutricional y de las condiciones de vida de la niñez pobre del norte argentino (Encuna) fue realizado por la Cruz Roja Alemana y por su filial Argentina. En la introducción se indica que lo que lo inspiró fue la crisis de 2001, que dejó al descubierto las secuelas del hambre y la desnutrición en las provincias de la región. El estudio, que concluyó en mayo de 2004, fue desarrollado entre fines de 2002 y 2003 por 79 equipos de encuestadores y antropometristas que se distribuyeron en las nueve provincias del norte.
Entre otras conclusiones, en el informe de la Cruz Roja se señala que las provincias del NOA más afectadas por la desnutrición crónica fueron Santiago del Estero y Tucumán, y que esa deficiencia nutricional "coincide claramente con las condiciones de la vivienda". También se observa un acortamiento en la talla de los chicos de la región, y la aparición de la obesidad como elemento de la malnutrición asociada a la pobreza.
Cuando analizan con metodología cualitativa qué porcentaje de la población tiene percepción de hambre severa, Salta encabeza el ránking (con el 57,10 % de su población que dice sentir hambre severa), seguida por Santiago del Estero ( 55,70%) y por Tucumán (54,50%).
Entre las conclusiones del estudio se señala que "la prevalencia de bajo peso al nacer refleja el resultado de un proceso que comenzó durante la infancia de los padres". También se relaciona el estado nutricional de la madre con el bajo peso al nacer del chico. Como elemento positivo, rescata que la lactancia se mantiene como práctica cultural en el 80 % de los hogares pobres.
"Los datos del estudio corroboran que la crisis no se ha traducido, hasta el momento de presentado el estudio, en un incremento de la desnutrición aguda, pese a las limitaciones de cobertura de los programas implementados para paliar sus efectos", indica el informe.
Una entidad catalana ayuda a hospitales y comedores
Para conocer los problemas generados en Tucumán por la pobreza estructural y ver si es posible revertirlos con la educación de la población a través de un proyecto de solidaridad, visita esta provincia Domenec Cucurella, presidente de la fundación "Justicia y Paz", de Manresa, Cataluña, España. Esta ONG tiene su casa central en Barcelona y filiales en casi todo el mundo. En la Argentina la preside el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
"Vine a Tucumán para ver si la población puede modificar su forma de vida. Tenemos un proyecto en marcha y se llama Fundación S.O.S Tucumán, que nació por iniciativa de la monja dominica tucumana, sor Lucía Caram, quien está en el convento de Manresa", dijo Cucurella. Comentó que hace dos años un grupo de familias y de instituciones catalanas y de Barcelona están trabajando intensamente para ayudar a Tucumán. La tarea se realiza con la colaboración de Cáritas y del Rotary Club de Navarcles, población de Cataluña.
"Este año llegó un container con antibióticos que se repartieron entre los hospitales y CAPS de Tucumán, y de Catamarca y de Santiago del Estero. Pronto llegarán otros tres containers con material didáctico, ropa y medicamentos. Los libros no se distribuirán entre los niños; se preservarán en biblotecas que queremos crear para que sirva a varias generaciones", aseguró.La Fundación S.O.S Tucumán ayuda al comedor que erigió y funciona en Martín Berho al 100, donde se alimentan 300 niños y 70 ancianos. "Con el subsidio estatal de $ 2000 no cubren la tercera parte de las necesidades del comedor, que cuenta con talleres educativos que deben continuar", señaló Cucurella.
Sucede que es una niña desnutrida "crónica" de segundo grado y, por estar encasillada en esta categoría y no pertenecer al segmento de desnutridos "agudos", no puede recibir el refuerzo nutricional. Esta fue la respuesta que recibió su madre -Valeria Carolina Mercado (29)-, en el CAPS del Barrio Jardín. La mujer es madre soltera, desocupada, y no tiene recursos para alimentar correctamente a sus tres hijas. Luisiana, la menor, de 2 años, es una desnutrida de primer grado. La única que tiene peso y talla normal es Selena, de 5 años.
"En setiembre la llevé a Rocío al CAPS porque estaba muy delgadita. Pesaba 20 kilos y la pediatra me dijo que debía pesar 23, pero que no me preocupara porque era menudita, como yo. No me convenció, y la llevé de nuevo. Otra pediatra me dijo lo mismo, pero me entregó un bolsón -por única vez- cuando le conté que no recibía ningún tipo de ayuda", contó Valeria a LA GACETA.
La madre no había estado equivocada con respecto a la salud de su hija. Hace más de una semana, Rocío se sintió mal en la escuela República del Paraguay donde asiste a cuarto grado.El martes último, la niña comenzó a tener fiebre y diarrea. La llevaron al Hospital de Niños, y allí le dijeron que padecía gastroenteritis, infección urinaria y que estaba deshidratada. Estuvo un día internada, recibiendo suero y sales rehidratantes. "Apenas la vio y antes de pesarla, el doctor Marcelo Escalante -narró la madre- me dijo que estaba desnutrida, que debía pesar entre 27 y 30 kilos, y que pidiera turno para el nutricionista. El martes 14 la verá el especialista".
Un sueldo y ocho bocas
Valeria con sus tres hijos viven en Ecuador 2.867, junto a dos hermanos desocupados, un sobrinito y su madre Carmen del Prado (62), empleada del Hospital Padilla desde hace 25 años, quien con su sueldo de $ 423 mantiene a la numerosa familia."Me preocupan mis nietas Rocío y Luisiana... Sinceramente la plata no me alcanza para alimentarlas bien. Viven a guiso de arroz o de fideos. No comen carne casi nunca y la única leche que toman las tres hermanas son los dos kilos que nos dan en el CAPS para Luisiana, pero nos duran dos semanas", expresó la abuela, quien hace 20 años quedó viuda. "Míreme la cabeza (la tenía cubierta con un pañuelo). Perdí el pelo porque estoy con quimioterapia; en junio me descubrieron cáncer de mama. Tomé las vacaciones que me debían para que me operen. Nunca falté al trabajo ni jamás llegué tarde... Quisiera que el gobierno le dé trabajo a uno de mis hijos en el Padilla", clamó la mujer.
La semana pasada, el diario "La Nación" dio cuenta de un informe de la Cruz Roja sobre la pobreza en las provincias del norte argentino que indicaba, entre otras conclusiones, que en Tucumán la "percepción del hambre" alcanzaba al 77,6% de la población.
El estudio nutricional y de las condiciones de vida de la niñez pobre del norte argentino (Encuna) fue realizado por la Cruz Roja Alemana y por su filial Argentina. En la introducción se indica que lo que lo inspiró fue la crisis de 2001, que dejó al descubierto las secuelas del hambre y la desnutrición en las provincias de la región. El estudio, que concluyó en mayo de 2004, fue desarrollado entre fines de 2002 y 2003 por 79 equipos de encuestadores y antropometristas que se distribuyeron en las nueve provincias del norte.
Entre otras conclusiones, en el informe de la Cruz Roja se señala que las provincias del NOA más afectadas por la desnutrición crónica fueron Santiago del Estero y Tucumán, y que esa deficiencia nutricional "coincide claramente con las condiciones de la vivienda". También se observa un acortamiento en la talla de los chicos de la región, y la aparición de la obesidad como elemento de la malnutrición asociada a la pobreza.
Cuando analizan con metodología cualitativa qué porcentaje de la población tiene percepción de hambre severa, Salta encabeza el ránking (con el 57,10 % de su población que dice sentir hambre severa), seguida por Santiago del Estero ( 55,70%) y por Tucumán (54,50%).
Entre las conclusiones del estudio se señala que "la prevalencia de bajo peso al nacer refleja el resultado de un proceso que comenzó durante la infancia de los padres". También se relaciona el estado nutricional de la madre con el bajo peso al nacer del chico. Como elemento positivo, rescata que la lactancia se mantiene como práctica cultural en el 80 % de los hogares pobres.
"Los datos del estudio corroboran que la crisis no se ha traducido, hasta el momento de presentado el estudio, en un incremento de la desnutrición aguda, pese a las limitaciones de cobertura de los programas implementados para paliar sus efectos", indica el informe.
Una entidad catalana ayuda a hospitales y comedores
Para conocer los problemas generados en Tucumán por la pobreza estructural y ver si es posible revertirlos con la educación de la población a través de un proyecto de solidaridad, visita esta provincia Domenec Cucurella, presidente de la fundación "Justicia y Paz", de Manresa, Cataluña, España. Esta ONG tiene su casa central en Barcelona y filiales en casi todo el mundo. En la Argentina la preside el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
"Vine a Tucumán para ver si la población puede modificar su forma de vida. Tenemos un proyecto en marcha y se llama Fundación S.O.S Tucumán, que nació por iniciativa de la monja dominica tucumana, sor Lucía Caram, quien está en el convento de Manresa", dijo Cucurella. Comentó que hace dos años un grupo de familias y de instituciones catalanas y de Barcelona están trabajando intensamente para ayudar a Tucumán. La tarea se realiza con la colaboración de Cáritas y del Rotary Club de Navarcles, población de Cataluña.
"Este año llegó un container con antibióticos que se repartieron entre los hospitales y CAPS de Tucumán, y de Catamarca y de Santiago del Estero. Pronto llegarán otros tres containers con material didáctico, ropa y medicamentos. Los libros no se distribuirán entre los niños; se preservarán en biblotecas que queremos crear para que sirva a varias generaciones", aseguró.La Fundación S.O.S Tucumán ayuda al comedor que erigió y funciona en Martín Berho al 100, donde se alimentan 300 niños y 70 ancianos. "Con el subsidio estatal de $ 2000 no cubren la tercera parte de las necesidades del comedor, que cuenta con talleres educativos que deben continuar", señaló Cucurella.







