29 Junio 2003 Seguir en 
El segundo presupuesto público de la Provincia es el que concentra la Municipalidad de la capital, cuya administración es mirada, si bien con el optimismo propio de la campaña electoral, también con preocupación por los candidatos a la intendencia.
De hecho, dos palabras están presentes en los discursos de todos los aspirantes a manejar el Departamento Ejecutivo Municipal, más allá de las diferencias ideológicas. Los términos en cuestión son "reconstrucción" y "reestructuración". Lo que, en pocas palabras, indica que para el próximo jefe municipal, San Miguel de Tucumán se encuentra en ruinas.
La reformulación administrativa es una de las ideas fuerza que con mayor claridad puede observarse en las plataformas electorales. El abanico va desde quienes quieren descentralizar la estructura, creando delegaciones autónomas en la periferia, hasta los que insisten en la reconversión de los agentes municipales, para hacerlos más eficientes y, consecuentemente, lograr disminuir la burocracia.
Como sea, hay unánime coincidencia en que deben generarse ahorros dentro del propio presupuesto -"optimización de los recursos", dicen todos-, dinero que debe destinarse a mejorar las prestaciones de los servicios y a invertir en obras públicas desde la periferia al centro.
De la agenda discursiva de los postulantes no se caen, tampoco, las propuestas para atraer inversiones privadas, consagrar un crecimiento económico real, alentar la creación de fuentes laborales en el sector privado y fomentar el turismo.La consolidación de un gobierno con una amplia participación de la ciudadanía es otra de las promesas presentes en todos los actos de la campaña.
Otros dos puntos centrales son la disminución del gasto político, con rendiciones de cuentas periódicas, públicas y detalladas; y la transparencia en el manejo de los fondos. Respecto de esto último, todas las miradas se posan en el Concejo, donde las restricciones apuntan a la planta de colaboradores de los 18 concejales y a las dietas de los ediles.La Junta Electoral habilitó 856 mesas para la elección del intendente, que saldrá de entre Clarisa Alberstein (Izquierda Unida), Antonio Bussi (FR), Rubén Chebaia (Frente Unión por Tucumán), Fernando Monteros (Partido Humanista), Ariel Osatinsky (Partido Obrero), Aída Poliche (Vanguardia Provincial), Liliana Signorelli de Aráoz (Frente Anticorrupción) y Gerónimo Vargas Aignasse (Frente Fundacional).
De hecho, dos palabras están presentes en los discursos de todos los aspirantes a manejar el Departamento Ejecutivo Municipal, más allá de las diferencias ideológicas. Los términos en cuestión son "reconstrucción" y "reestructuración". Lo que, en pocas palabras, indica que para el próximo jefe municipal, San Miguel de Tucumán se encuentra en ruinas.
La reformulación administrativa es una de las ideas fuerza que con mayor claridad puede observarse en las plataformas electorales. El abanico va desde quienes quieren descentralizar la estructura, creando delegaciones autónomas en la periferia, hasta los que insisten en la reconversión de los agentes municipales, para hacerlos más eficientes y, consecuentemente, lograr disminuir la burocracia.
Como sea, hay unánime coincidencia en que deben generarse ahorros dentro del propio presupuesto -"optimización de los recursos", dicen todos-, dinero que debe destinarse a mejorar las prestaciones de los servicios y a invertir en obras públicas desde la periferia al centro.
De la agenda discursiva de los postulantes no se caen, tampoco, las propuestas para atraer inversiones privadas, consagrar un crecimiento económico real, alentar la creación de fuentes laborales en el sector privado y fomentar el turismo.La consolidación de un gobierno con una amplia participación de la ciudadanía es otra de las promesas presentes en todos los actos de la campaña.
Otros dos puntos centrales son la disminución del gasto político, con rendiciones de cuentas periódicas, públicas y detalladas; y la transparencia en el manejo de los fondos. Respecto de esto último, todas las miradas se posan en el Concejo, donde las restricciones apuntan a la planta de colaboradores de los 18 concejales y a las dietas de los ediles.La Junta Electoral habilitó 856 mesas para la elección del intendente, que saldrá de entre Clarisa Alberstein (Izquierda Unida), Antonio Bussi (FR), Rubén Chebaia (Frente Unión por Tucumán), Fernando Monteros (Partido Humanista), Ariel Osatinsky (Partido Obrero), Aída Poliche (Vanguardia Provincial), Liliana Signorelli de Aráoz (Frente Anticorrupción) y Gerónimo Vargas Aignasse (Frente Fundacional).







