27 Mayo 2003 Seguir en 
El "maestro" Roberto de Vicenzo puso en sus vitrinas, a los 23 años de edad, títulos nacionales e internacionales de golf al ganar, en 1946, el Abierto de Chile.
Solamente después de los 26 años, jugadores como Vicente Fernández y Angel Cabrera consiguieron algo similar. Hasta el mismo Eduardo Romero tuvo que esperar cumplir los 30 para tener en su poder triunfos en Argentina y en otro país.
Con sólo 22 años (cumplió el 8 de mayo) Andrés Romero ya conoce el sabor de triunfar en su tierra y el extranjero. Sus victorias en el 37º Abierto del Norte y en Panamá (allí logró, en enero, un torneo Masters perteneciente al Tour de las Américas) lo ponen en la misma senda que los grandes.
"Andrés tiene un futuro enorme", comentó a LA GACETA José Romero, hermano mayor de "Pigu" y su caddie desde hace varios años. José, uno de los ocho hermanos que tiene el campeón, completa una larga lista que forman Ariel, Mónica, las mellizas Miriam y Paula, Erika, Luis y Noemí Mercedes. Todos los varones, menos Ariel, son golfistas. Incluso Luis, de 19 años, tuvo un papel destacado en el último Abierto, al finalizar en el puesto 22º.
"De muy chico ya le gustaba jugar al golf", comentó Federico Romero, padre de Andrés y de profesión camionero. Federico está casado con Rosa Torino, con quien formó esta hermosa familia. "Siempre que podía, salía a la mañana y se iba a la cancha del Jockey Club, pero casi nunca regresaba para el almuerzo", comentó su madre. Los Romero viven a 300 metros del campo de golf de La Rinconada.
Sus comienzos
"La primera vez que tomé un palo de golf fue a los cinco años", comentó Andrés, quien casi no tuvo un pasado como caddie. A los 16 años ya competía entre los más grandes. "Mi primer torneo importante, donde pasé el corte, fue el Abierto del Centro del 1997", recordó el golfista, que finalizó ese mismo año en el cuarto lugar del Abierto del Norte ganado por el "Gato" Romero. Debido a los resultados que obtuvo esa temporada, "Pigu" no necesitó jugar la escuela clasificatoria del Tour Argentino y comenzó a codearse con los mejores.
"Ahora voy a tener un descanso de un mes y medio, y luego voy a viajar a jugar a Estados Unidos", concluyó el profesional, que sueña con ocupar un lugar entre los golfistas más importantes del mundo.
Solamente después de los 26 años, jugadores como Vicente Fernández y Angel Cabrera consiguieron algo similar. Hasta el mismo Eduardo Romero tuvo que esperar cumplir los 30 para tener en su poder triunfos en Argentina y en otro país.
Con sólo 22 años (cumplió el 8 de mayo) Andrés Romero ya conoce el sabor de triunfar en su tierra y el extranjero. Sus victorias en el 37º Abierto del Norte y en Panamá (allí logró, en enero, un torneo Masters perteneciente al Tour de las Américas) lo ponen en la misma senda que los grandes.
"Andrés tiene un futuro enorme", comentó a LA GACETA José Romero, hermano mayor de "Pigu" y su caddie desde hace varios años. José, uno de los ocho hermanos que tiene el campeón, completa una larga lista que forman Ariel, Mónica, las mellizas Miriam y Paula, Erika, Luis y Noemí Mercedes. Todos los varones, menos Ariel, son golfistas. Incluso Luis, de 19 años, tuvo un papel destacado en el último Abierto, al finalizar en el puesto 22º.
"De muy chico ya le gustaba jugar al golf", comentó Federico Romero, padre de Andrés y de profesión camionero. Federico está casado con Rosa Torino, con quien formó esta hermosa familia. "Siempre que podía, salía a la mañana y se iba a la cancha del Jockey Club, pero casi nunca regresaba para el almuerzo", comentó su madre. Los Romero viven a 300 metros del campo de golf de La Rinconada.
Sus comienzos
"La primera vez que tomé un palo de golf fue a los cinco años", comentó Andrés, quien casi no tuvo un pasado como caddie. A los 16 años ya competía entre los más grandes. "Mi primer torneo importante, donde pasé el corte, fue el Abierto del Centro del 1997", recordó el golfista, que finalizó ese mismo año en el cuarto lugar del Abierto del Norte ganado por el "Gato" Romero. Debido a los resultados que obtuvo esa temporada, "Pigu" no necesitó jugar la escuela clasificatoria del Tour Argentino y comenzó a codearse con los mejores.
"Ahora voy a tener un descanso de un mes y medio, y luego voy a viajar a jugar a Estados Unidos", concluyó el profesional, que sueña con ocupar un lugar entre los golfistas más importantes del mundo.







