Cansada de los asaltos pegó carteles en la puerta del quiosco

La mujer aseguró que ya sufrió 10 ataques en su local de calle Ayacucho primera cuadra. Los vecinos de la cuadra dijeron que, a pesar de estar en el centro, la presencia policial es casi nula. "No se puede trabajar".

CLAROS MENSAJES. Arriazu expresó su indignación mediante carteles para que todos conocieran lo sucedido. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
CLAROS MENSAJES. Arriazu expresó su indignación mediante carteles para que todos conocieran lo sucedido. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
07 Agosto 2008
"¿A qué hora hay que trabajar para que no afanen?" "¡Sálvese quien pueda!". Estas fueron algunas de las frases que escribió María Arriazu, la propietaria de un polirrubro ubicado en Ayacucho 43 y que pegó en la puerta del local. "Estoy harta. Es la décima vez que me asaltan en 11 años. No quiero imaginarme lo que les ocurre a los negocios que están fuera de las cuatro avenidas", dijo la víctima.
Indignada, con tono firme, la mujer contó que el martes a las 18, fue víctima de un nuevo atraco. "Entraron un hombre mayor y un jovencito. Me pidieron una gaseosa y les dije que la sacaran de la heladera. Cuando me di cuenta, el mayor, me apuntaba con un arma de fuego. El otro aprovechó, pasó detrás del mostrador y sacó el dinero de la caja registradora, tarjetas de teléfono y mi teléfono celular. Después se fueron como si nada hubiera pasado, con una tranquilidad increíble", relató Arriazu, mientras sus clientes, al descubrir los carteles, le preguntaban qué había ocurrido.

Horario restringido
La comerciante aseguró que en la zona sólo hay vigilancia policial durante la mañana. "A la tarde no aparecen. Mucho menos por la noche. Insisto, no estoy hablando de una zona alejada, sino de un local que está en pleno centro, a tres cuadras de la plaza Independencia", aseguró Arriazu.
La víctima relató además que en los últimos años sufrió la mayor cantidad de asaltos. "Inauguramos el negocio en 1987. Estaba abierto hasta tarde. Me sentaba en el fondo a ver televisión y nunca me pasó nada. Con el tiempo, el lugar se fue tornando más inseguro. Pusimos rejas y tomamos otras medidas de seguridad, pero seguimos siendo víctimas. La verdad, así no se puede trabajar", señaló.
No es la primera vez que en la calle Ayacucho se producen robos. Una panadería que está ubicada a pocos metros, fue asaltada en dos oportunidades. Lo mismo ocurrió con el bar y telecentro ubicado al frente. "Vivimos pidiendo mayor personal de seguridad porque somos hijos de los ?chorros?. Hay un asalto, y llegan los uniformados. Se tranquiliza la cuadra y entonces los policías desaparecen, pero vuelven a empezar los robos. Es una historia de nunca acabar", explicó Juan Carlos Fernández, empleado de un drugstore de la zona.
Además de los comercios, según los vecinos, los transeúntes también son víctimas de los delincuentes. "A la noche o a la mañana muy temprano, esta cuadra es la capital mundial de los arrebatos. No se salva nadie. Los tipos, con una destreza increíble, le quitan todas las cosas de valor a la gente. Hay muchísimos motoarrebatadores", agregó María Laura Pereyra que vive en Ayacucho al 100.

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