05 Agosto 2008 Seguir en 
Adolfo Quiroga tenía 29 años, pero hacía tiempo que su nombre había sido reemplazado por los apodos "Jaime" o "El manco". En la madrugada del 4 de mayo de 1907, tras una discusión, le clavó un cuchillo en el pecho a su vecino, José del Pilar Juárez, que le atravesó el corazón y lo mató en el acto. La pena que recibió fue ejemplar: 14 años de prisión y cuatro años y medio más tras la finalización de la condena sujeto a la vigilancia de la autoridad.
Víctima y victimario quedaron en la historia como los protagonistas centrales de la primera sentencia firmada por la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, el 8 de octubre de 1908. El almanaque indica que el 24 de agosto el máximo tribunal de la provincia cumplirá 100 años, hecho trascendente en el fortalecimiento institucional de uno de los tres poderes del Estado. La fecha encuentra al Poder Judicial atravesado por cambios, desafíos, innovaciones y por problemas internos irresueltos. Frente a ese panorama, a cambio de celebraciones se optó por un acto recordatorio casi íntimo (ver "La celebración ...").
La Corte se constituyó en reemplazo del Superior Tribunal de Justicia, modificación que fue resuelta por la Constitución provincial sancionada en 1907, que elevó el número de magistrados del cuerpo de cinco a siete integrantes. Heredó a cuatro de los miembros de la anterior formación: Fernando de Zavalía, Gustavo Silvetti, Próspero Mena y Miguel Viaña. A ellos se sumaron los designados por el gobernador Luis Nougués el 18 de agosto de 1908: José Ignacio Aráoz (presidente), Luis Cossio y Benjamín Matienzo. Policarpo Gordillo fue ratificado como secretario. Su firma aparece en la sentencia Nº 1, en la cual no figura la participación de De Zavalía en la decisión porque se encontraba en uso de licencia por enfermedad. Su primer fallo en la nueva composición data de noviembre de ese año.
Todos los vocales llegaron precedidos de importantes y reconocidos antecedentes relacionados con la Justicia y con los poderes públicos, con trayectorias trascendentes por haber ocupado bancas de diputados nacionales o provinciales, ministerios e incluso la gobernación de la Provincia.
El tribunal fijó su sede en el antiguo edificio del Cabildo, frente a la plaza Independencia, hasta que fue demolido. Después se instaló en la vieja casona de Crisóstomo Alvarez 344, que había sido el domicilio del ex gobernador Salustiano Zavalía y que luego fue donado para el funcionamiento de la escuela Obispo Molina. Su último destino es el actual Palacio de Tribunales, frente a la plaza Yrigoyen, inaugurado el 15 de febrero de 1939, tras casi tres años de construcción de la obra.
La celebración será austera
La Corte Suprema de Justicia mantendrá el bajo perfil, pese a cumplirse el centenario de su puesta en funciones. Sus integrantes resolvieron limitar los festejos a la inauguración de una placa de mármol recordatoria del hecho histórico. El austero acto contrasta con los eventos que la caracterizaron durante la primera mitad del siglo pasado, según recordó Félix Montilla Zavalía, autor de dos tomos sobre la historia institucional del Poder Judicial de Tucumán.
"Todos los 24 de agosto, la Corte celebraba un nuevo aniversario con sobrios actos en los que el tribunal y sus invitados (autoridades, miembros de la Justicia Federal, el clero, la comunidad judicial y la ciudadanía) escuchaban la disertación de un magistrado sobre la organización de Justicia local; luego se ofrecía un lunch. Los mejores homenajes se llevaron a cabo durante las presidencias del doctor Juan Heller. Su notable oratoria y la diversidad de temas que abordaba lo mostraron preocupado por las cuestiones propias de su función pública, y como un ciudadano responsable y comprometido por el avance cultural de Tucumán", señaló. Montilla Zavalía vincula el fallecimiento de Heller, ocurrido en 1950, con la declinación de esas reuniones. "La tradición de los festejos fue dejada de lado, para pasar al olvido, incluso hasta hoy", acotó.
Víctima y victimario quedaron en la historia como los protagonistas centrales de la primera sentencia firmada por la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, el 8 de octubre de 1908. El almanaque indica que el 24 de agosto el máximo tribunal de la provincia cumplirá 100 años, hecho trascendente en el fortalecimiento institucional de uno de los tres poderes del Estado. La fecha encuentra al Poder Judicial atravesado por cambios, desafíos, innovaciones y por problemas internos irresueltos. Frente a ese panorama, a cambio de celebraciones se optó por un acto recordatorio casi íntimo (ver "La celebración ...").
La Corte se constituyó en reemplazo del Superior Tribunal de Justicia, modificación que fue resuelta por la Constitución provincial sancionada en 1907, que elevó el número de magistrados del cuerpo de cinco a siete integrantes. Heredó a cuatro de los miembros de la anterior formación: Fernando de Zavalía, Gustavo Silvetti, Próspero Mena y Miguel Viaña. A ellos se sumaron los designados por el gobernador Luis Nougués el 18 de agosto de 1908: José Ignacio Aráoz (presidente), Luis Cossio y Benjamín Matienzo. Policarpo Gordillo fue ratificado como secretario. Su firma aparece en la sentencia Nº 1, en la cual no figura la participación de De Zavalía en la decisión porque se encontraba en uso de licencia por enfermedad. Su primer fallo en la nueva composición data de noviembre de ese año.
Todos los vocales llegaron precedidos de importantes y reconocidos antecedentes relacionados con la Justicia y con los poderes públicos, con trayectorias trascendentes por haber ocupado bancas de diputados nacionales o provinciales, ministerios e incluso la gobernación de la Provincia.
El tribunal fijó su sede en el antiguo edificio del Cabildo, frente a la plaza Independencia, hasta que fue demolido. Después se instaló en la vieja casona de Crisóstomo Alvarez 344, que había sido el domicilio del ex gobernador Salustiano Zavalía y que luego fue donado para el funcionamiento de la escuela Obispo Molina. Su último destino es el actual Palacio de Tribunales, frente a la plaza Yrigoyen, inaugurado el 15 de febrero de 1939, tras casi tres años de construcción de la obra.
La celebración será austera
La Corte Suprema de Justicia mantendrá el bajo perfil, pese a cumplirse el centenario de su puesta en funciones. Sus integrantes resolvieron limitar los festejos a la inauguración de una placa de mármol recordatoria del hecho histórico. El austero acto contrasta con los eventos que la caracterizaron durante la primera mitad del siglo pasado, según recordó Félix Montilla Zavalía, autor de dos tomos sobre la historia institucional del Poder Judicial de Tucumán.
"Todos los 24 de agosto, la Corte celebraba un nuevo aniversario con sobrios actos en los que el tribunal y sus invitados (autoridades, miembros de la Justicia Federal, el clero, la comunidad judicial y la ciudadanía) escuchaban la disertación de un magistrado sobre la organización de Justicia local; luego se ofrecía un lunch. Los mejores homenajes se llevaron a cabo durante las presidencias del doctor Juan Heller. Su notable oratoria y la diversidad de temas que abordaba lo mostraron preocupado por las cuestiones propias de su función pública, y como un ciudadano responsable y comprometido por el avance cultural de Tucumán", señaló. Montilla Zavalía vincula el fallecimiento de Heller, ocurrido en 1950, con la declinación de esas reuniones. "La tradición de los festejos fue dejada de lado, para pasar al olvido, incluso hasta hoy", acotó.
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