03 Julio 2008 Seguir en 
Los familiares de Raúl Eduardo Domínguez, un tucumano que desapareció en Santiago del Estero después de haber denunciado una estafa millonaria al fisco de esa provincia, reconocieron hoy como suyas las prendas halladas en un cuerpo que se encontró hace más de un mes.
Olga Cristina Torres, esposa del desaparecido, y una de sus hijas menores, ingresaron a la división Criminalística de la capital de la vecina provincia alrededor de las 10 de la mañana. Allí, observaron las ropas del cadáver y dijeron que pertenecían a Domínguez, informó DiarioPanorama.com.
El hombre vivía en Santiago desde hace más de 30 años y trabajaba en la Dirección de Rentas de esa provincia. A mediados de abril, según los familiares, descubrió que en la sección Sellos y Timbrados y en el Departamento de Control de Receptoría se estaban cometiendo irregularidades.
Los investigadores descubrieron que en Rentas había dos timbradoras electrónicas que contabilizaban las operaciones y el dinero que se recaudaba. Esas máquinas, al momento de descubrirse la estafa, no funcionaban porque, según los empleados, estaban rotas, versión que luego fue desmentida por los técnicos.
Por eso se usaban las manuales, que aparentemente fueron adulteradas para que no pudieran registrar las operaciones ni el dinero que ingresaba. Esto sucedía desde 2005.
Sorpresivos hallazgos
Los policías santiagueños realizaron allanamientos. En la casa de un empleado secuestraron $ 240.000 en efectivo. También hallaron hojas membretadas, papeles pertenecientes a Rentas y un talonario de guías. En la casa de otro encontraron una timbradora, hojas selladas y sellos de agua, prueba contundente de que allí también funcionaba una oficina paralela de Rentas.
En el rastreo que se hizo de los bienes de algunos empleados involucrados (sus sueldos oscilan entre $ 1.500 y $ 2.500 pesos) los investigadores encontraron propiedades en Córdoba y en Tucumán, vehículos costosos y varios fondos de comercio a su nombre.
Por la maniobra fueron detenidas más de cinco personas. Varias de ellas recuperaron la libertad después de haber abonado fianzas por más de $ 300.000. "Mi tío se presentó dos veces a ratificar la denuncia. Lo hizo, a pesar de que en los baños de Rentas le habían dejado leyendas sobre que lo iban a matar por lo que había hecho. Nunca nadie se imaginó que cumplirían con su palabra", contó a LA GACETA Verónica Mayer, sobrina del desaparecido.
Mayer agregó que la Policía santiagueña buscó a su tío durante varios días, pero no obtuvo resultados. "El 26 de mayo encontraron un cuerpo mutilado. Por la ropa que tenía puestas, estamos convencidos de que se trata de él", expresó. A pesar del tiempo transcurrido, a la familia no se le permitió realizar el reconocimiento del cuerpo. LA GACETA.com ©
Olga Cristina Torres, esposa del desaparecido, y una de sus hijas menores, ingresaron a la división Criminalística de la capital de la vecina provincia alrededor de las 10 de la mañana. Allí, observaron las ropas del cadáver y dijeron que pertenecían a Domínguez, informó DiarioPanorama.com.
El hombre vivía en Santiago desde hace más de 30 años y trabajaba en la Dirección de Rentas de esa provincia. A mediados de abril, según los familiares, descubrió que en la sección Sellos y Timbrados y en el Departamento de Control de Receptoría se estaban cometiendo irregularidades.
Los investigadores descubrieron que en Rentas había dos timbradoras electrónicas que contabilizaban las operaciones y el dinero que se recaudaba. Esas máquinas, al momento de descubrirse la estafa, no funcionaban porque, según los empleados, estaban rotas, versión que luego fue desmentida por los técnicos.
Por eso se usaban las manuales, que aparentemente fueron adulteradas para que no pudieran registrar las operaciones ni el dinero que ingresaba. Esto sucedía desde 2005.
Sorpresivos hallazgos
Los policías santiagueños realizaron allanamientos. En la casa de un empleado secuestraron $ 240.000 en efectivo. También hallaron hojas membretadas, papeles pertenecientes a Rentas y un talonario de guías. En la casa de otro encontraron una timbradora, hojas selladas y sellos de agua, prueba contundente de que allí también funcionaba una oficina paralela de Rentas.
En el rastreo que se hizo de los bienes de algunos empleados involucrados (sus sueldos oscilan entre $ 1.500 y $ 2.500 pesos) los investigadores encontraron propiedades en Córdoba y en Tucumán, vehículos costosos y varios fondos de comercio a su nombre.
Por la maniobra fueron detenidas más de cinco personas. Varias de ellas recuperaron la libertad después de haber abonado fianzas por más de $ 300.000. "Mi tío se presentó dos veces a ratificar la denuncia. Lo hizo, a pesar de que en los baños de Rentas le habían dejado leyendas sobre que lo iban a matar por lo que había hecho. Nunca nadie se imaginó que cumplirían con su palabra", contó a LA GACETA Verónica Mayer, sobrina del desaparecido.
Mayer agregó que la Policía santiagueña buscó a su tío durante varios días, pero no obtuvo resultados. "El 26 de mayo encontraron un cuerpo mutilado. Por la ropa que tenía puestas, estamos convencidos de que se trata de él", expresó. A pesar del tiempo transcurrido, a la familia no se le permitió realizar el reconocimiento del cuerpo. LA GACETA.com ©







