22 Junio 2008 Seguir en 
"Siempre me ha interesado trabajar con la fusión. No hay que tenerle miedo a mezclarse; no hay que tener miedo a ser mestizo. Es lo mejor que puede pasarle a una cultura: ser amplia de corazón y ser capaz de fusionarse". Lo dice Ana Torrejón, que durante más de una década dirigió la edición argentina de una de las revistas femeninas de mayor renombre en el mundo ("Elle"), y que viene a Tucumán embarcada en una misión temeraria: en el Centro Cultural Virla de la UNT dirigirá el 4,5 y 6 de julio una experiencia de "mestizaje", como las que a ella le gustan: montará un laboratorio de diseño en el que participarán diez diseñadores y artistas tucumanos que trabajarán a partir de las camisetas y los colores de Atlético Tucumán y de San Martín. El clásico de los clásicos.
"Tucumán ha dado gente muy interesante. Es una especie de hervidero de jóvenes creativos. Hay artistas como Sandro Pereira, y experiencias muy ricas como ese colectivo artístico que hizo ?El ingenio? , repasa Ana en diálogo telefónico con LA GACETA.
"Espero presentar esto del soporte indumentario como un formato a explorar en el laboratorio. La idea es que creativos, que normalmente trabajan en forma individual, puedan hacer dos jornadas de un trabajo compartido, al menos desde las consignas de la experiencia. El grupo está integrado por diseñadores de indumentaria y alguno que otro plástico. Serán alrededor de diez personas que van a trabajar conmigo y con mi ayudante de cátedra en la facultad, la santiagueña Eugenia Biagoli; y un fotógrafo, Gustavo Di Mario, que es un artista de mi galería. Y vamos a tener alguno que otro DJ; porque en el territorio del laboratorio cualquier persona va a poder ver lo que hacemos durante los dos días que dure", anticipa, entusiasmada, Ana.
- Operativamente, ¿en qué consiste ese laboratorio?
- Es un espacio físico con mesas de trabajo, con máquinas. El laboratorio se llama "Pasión tucumana". Partimos de la siguiente pregunta:qué es lo que une y separa a la sociedad en Tucumán. Y encontramos una pasión, que es la pasión futbolera. Atlético versus San Martín, San Martín versus Atlético. Vamos a tener algo común a todos los creadores, un stock de camisetas de los dos clubes. La camiseta es una tipología básica en indumentaria. Lo que los creadores van a poder hacer es mantener la tipología (la camiseta), intervenirla, que es aplicarle otra iconografía, resignificarla. También se la podrá transformar en un vestido, o en una campera. O mestizarla, lo que significa fusionar las dos camisetas, y ver qué híbrido se logra, que sea capaz de unir.
- Qué lío se puede armar ahí. Tratar de mezclar los colores de los decanos con los de los santos...
- Lo que puede interpretar el hincha es que estamos haciendo un ejercicio de trabajo con algo simbólico, que es una camiseta. Y se hace con todo respeto, desde un proceso creativo. Se está buscando rescatar que en Tucumán hay algo que es una pasión, y que atraviesa a la sociedad. Los creadores, con respeto, pueden trabajar esas pasiones. Y esas tipologías pueden volver convertidas en un hecho creativo. Cuando hay un partido, hay quienes llevan la camiseta debajo del traje; otros la usan arriba de una campera porque ese día se ganó, como la camiseta argentina. Estoy segura de que en mi convocatoria van a haber hinchas de San Martín y de Atlético. Pero los argentinos, en definitiva, lo somos de una camiseta, que es Argentina. También voy a dar una charla sobre el significado de la camiseta, desde los años 60 en adelante. Porque esa prenda, que hasta entonces era de uso interior, se transforma a partir de ahí en una prenda de uso exterior.
- ¿Cómo has trazado el puente entre el periodismo, el arte y el diseño?
- Todo lo que me ha interesado, me ha interesado como consecuencia de hechos eminentemente humanos, y como hechos culturales. A mí la moda me interesa como piel social; no como un factor de status, o como un ejercicio del poder. Me interesa eso, esa "piel social" con la que nos cubrimos, y que habla de nosotros, y marca una identidad. Una "piel social" a la que no se le aplican categorías sobre buen o mal buen gusto. Buscamos categorías mucho más trascendentes. Para mí, desde esa perspectiva de "piel social", va a ser revelador trabajar con camisetas de fútbol.
- ¿ Lo has hecho antes?
- En el Malba hice un laboratorio con Gabriel Grippo, un artista y diseñador de Paraná que vive en Estados Unidos. Trabajamos ciertos elementos de procedencia muy popular, que terminaron transformados en otra cosa, a partir de camisetas de Atlanta y de Boca Juniors. Porque hay gente que tiene el corazón partido, ya que hay familias en las que el papá es de un club y la mamá del otro. Mi hijo dice: "yo soy de Boca, pero como mi abuela es de San Lorenzo, y yo la quiero mucho, soy de Boca y de San Lorenzo".
- ¿Cómo se explica el auge del diseño en la Argentina?
- Hubo una tradición muy fuerte de diseño en los años 60, con grandes creadores, autores de diseño industrial. Mientras hubo industria nacional existieron creadores que hicieron objetos muy interesantes. Después, como todo, se fueron discontinuando las tradiciones. Cuando la crisis de 2001, de un país abierto a políticas de importación feroces donde la industria nacional era una quimera, pasamos a un país que, de vuelta, tenía que autosustentarse, aunque estaba devastado. Y los jóvenes que se estaban preparando en Diseño de Indumentaria y en Diseño Industrial desde hacía años en la universidad, tuvieron esta alternativa. No había insumos, no había fábricas, pero había que salir al toro, porque la gente sigue teniendo necesidades. Las culturas regionales fueron tenidas en cuenta, porque hay diseñadores muy interesantes en todo el país. Me parece que esa fue la alternativa que hizo revalorizarlos en estos siete años.
- ¿Cuánto de arte hay en el diseño?
- Eso forma parte de una controversia enorme. Hay quienes consideran que lo es, y quienes no. Yo prefiero pensar que el diseño es un valor agregado que se le pone a un cierto objeto, producto o bien, que ese valor agregado tiene connotaciones estéticas, que es muy revelador de quien lo porta, y que por su funcionalidad debería permitirte un estilo de vida mejor. En cuanto al arte, en particular el arte contemporáneo, está puesto para provocar otras cosas, más allá del placer y la contemplación, y puede provocar reflexiones bien profundas. Hay momentos en los que arte y diseño se juntan, y son esas piezas que logran un estado de rareza. Al margen de esa discusión, hay que revalorizar todos los estadios de la creación: revalorizar a nuestras costureras, a nuestros sastres, a nuestros zapateros, a nuestros tejedores de telar, a nuestros artesanos. Hay que darles condiciones dignas para que ellos hagan sus cosas. Y aplaudirlos. Porque los oficios no siempre han sido valorados como corresponde; y son únicos, y tradicionales. Si esa gente tiene mejor calidad de vida, esa tradición va a tener herederos. Porque da mucha pena cuando se pierde el oficio.
"Tucumán ha dado gente muy interesante. Es una especie de hervidero de jóvenes creativos. Hay artistas como Sandro Pereira, y experiencias muy ricas como ese colectivo artístico que hizo ?El ingenio? , repasa Ana en diálogo telefónico con LA GACETA.
"Espero presentar esto del soporte indumentario como un formato a explorar en el laboratorio. La idea es que creativos, que normalmente trabajan en forma individual, puedan hacer dos jornadas de un trabajo compartido, al menos desde las consignas de la experiencia. El grupo está integrado por diseñadores de indumentaria y alguno que otro plástico. Serán alrededor de diez personas que van a trabajar conmigo y con mi ayudante de cátedra en la facultad, la santiagueña Eugenia Biagoli; y un fotógrafo, Gustavo Di Mario, que es un artista de mi galería. Y vamos a tener alguno que otro DJ; porque en el territorio del laboratorio cualquier persona va a poder ver lo que hacemos durante los dos días que dure", anticipa, entusiasmada, Ana.
- Operativamente, ¿en qué consiste ese laboratorio?
- Es un espacio físico con mesas de trabajo, con máquinas. El laboratorio se llama "Pasión tucumana". Partimos de la siguiente pregunta:qué es lo que une y separa a la sociedad en Tucumán. Y encontramos una pasión, que es la pasión futbolera. Atlético versus San Martín, San Martín versus Atlético. Vamos a tener algo común a todos los creadores, un stock de camisetas de los dos clubes. La camiseta es una tipología básica en indumentaria. Lo que los creadores van a poder hacer es mantener la tipología (la camiseta), intervenirla, que es aplicarle otra iconografía, resignificarla. También se la podrá transformar en un vestido, o en una campera. O mestizarla, lo que significa fusionar las dos camisetas, y ver qué híbrido se logra, que sea capaz de unir.
- Qué lío se puede armar ahí. Tratar de mezclar los colores de los decanos con los de los santos...
- Lo que puede interpretar el hincha es que estamos haciendo un ejercicio de trabajo con algo simbólico, que es una camiseta. Y se hace con todo respeto, desde un proceso creativo. Se está buscando rescatar que en Tucumán hay algo que es una pasión, y que atraviesa a la sociedad. Los creadores, con respeto, pueden trabajar esas pasiones. Y esas tipologías pueden volver convertidas en un hecho creativo. Cuando hay un partido, hay quienes llevan la camiseta debajo del traje; otros la usan arriba de una campera porque ese día se ganó, como la camiseta argentina. Estoy segura de que en mi convocatoria van a haber hinchas de San Martín y de Atlético. Pero los argentinos, en definitiva, lo somos de una camiseta, que es Argentina. También voy a dar una charla sobre el significado de la camiseta, desde los años 60 en adelante. Porque esa prenda, que hasta entonces era de uso interior, se transforma a partir de ahí en una prenda de uso exterior.
- ¿Cómo has trazado el puente entre el periodismo, el arte y el diseño?
- Todo lo que me ha interesado, me ha interesado como consecuencia de hechos eminentemente humanos, y como hechos culturales. A mí la moda me interesa como piel social; no como un factor de status, o como un ejercicio del poder. Me interesa eso, esa "piel social" con la que nos cubrimos, y que habla de nosotros, y marca una identidad. Una "piel social" a la que no se le aplican categorías sobre buen o mal buen gusto. Buscamos categorías mucho más trascendentes. Para mí, desde esa perspectiva de "piel social", va a ser revelador trabajar con camisetas de fútbol.
- ¿ Lo has hecho antes?
- En el Malba hice un laboratorio con Gabriel Grippo, un artista y diseñador de Paraná que vive en Estados Unidos. Trabajamos ciertos elementos de procedencia muy popular, que terminaron transformados en otra cosa, a partir de camisetas de Atlanta y de Boca Juniors. Porque hay gente que tiene el corazón partido, ya que hay familias en las que el papá es de un club y la mamá del otro. Mi hijo dice: "yo soy de Boca, pero como mi abuela es de San Lorenzo, y yo la quiero mucho, soy de Boca y de San Lorenzo".
- ¿Cómo se explica el auge del diseño en la Argentina?
- Hubo una tradición muy fuerte de diseño en los años 60, con grandes creadores, autores de diseño industrial. Mientras hubo industria nacional existieron creadores que hicieron objetos muy interesantes. Después, como todo, se fueron discontinuando las tradiciones. Cuando la crisis de 2001, de un país abierto a políticas de importación feroces donde la industria nacional era una quimera, pasamos a un país que, de vuelta, tenía que autosustentarse, aunque estaba devastado. Y los jóvenes que se estaban preparando en Diseño de Indumentaria y en Diseño Industrial desde hacía años en la universidad, tuvieron esta alternativa. No había insumos, no había fábricas, pero había que salir al toro, porque la gente sigue teniendo necesidades. Las culturas regionales fueron tenidas en cuenta, porque hay diseñadores muy interesantes en todo el país. Me parece que esa fue la alternativa que hizo revalorizarlos en estos siete años.
- ¿Cuánto de arte hay en el diseño?
- Eso forma parte de una controversia enorme. Hay quienes consideran que lo es, y quienes no. Yo prefiero pensar que el diseño es un valor agregado que se le pone a un cierto objeto, producto o bien, que ese valor agregado tiene connotaciones estéticas, que es muy revelador de quien lo porta, y que por su funcionalidad debería permitirte un estilo de vida mejor. En cuanto al arte, en particular el arte contemporáneo, está puesto para provocar otras cosas, más allá del placer y la contemplación, y puede provocar reflexiones bien profundas. Hay momentos en los que arte y diseño se juntan, y son esas piezas que logran un estado de rareza. Al margen de esa discusión, hay que revalorizar todos los estadios de la creación: revalorizar a nuestras costureras, a nuestros sastres, a nuestros zapateros, a nuestros tejedores de telar, a nuestros artesanos. Hay que darles condiciones dignas para que ellos hagan sus cosas. Y aplaudirlos. Porque los oficios no siempre han sido valorados como corresponde; y son únicos, y tradicionales. Si esa gente tiene mejor calidad de vida, esa tradición va a tener herederos. Porque da mucha pena cuando se pierde el oficio.
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