29 Mayo 2008 Seguir en 
PARIS, Francia/BUENOS AIRES.- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, elaboró un proyecto contra la inmigración ilegal que incluye nuevas medidas para deportar a los "sin papeles" de la Unión Europea (UE), informó hoy el diario español "El Mundo".
El documento exige, entre otras cosas, que los extranjeros tomen clases obligatorias del idioma del país que los acoge. Además, los recién llegados deberán comprometerse a respetar los valores nacionales y europeos, como la igualdad entre géneros.
Si bien Sarkozy reconoce que los inmigrantes son necesarios en Europa por cuestiones demográficas y económicas, destaca: "nuestros países no tienen los medios para recibir con dignidad a los que ven en ellos El Dorado".
Por eso, propone que la inmigración quede restringida a aquellos que tengan las calificaciones requeridas por las necesidades laborales del país que los recibe. También alienta el retorno al país de origen de los extranjeros e, incluso, pretende negociar contratos de readmisión con las naciones de procedencia del ilegal.
El contenido definitivo del documento -que podría suavizarse al ser consensuado con otros gobiernos- será dado a conocer cuando Francia asuma la presidencia de la UE, en el segundo semestre de este año.
El proyecto del jefe de Estado galo se suma al propuesto por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que convierte a la inmigración irregular en un delito. Así, Europa criminaliza cada vez más a los "sin papeles".
Inhumano y degradante
Un reciente informe encargado por el Parlamento Europeo denuncia que 20.000 inmigrantes permanecen detenidos en la UE, donde existen 174 centros de retención de extranjeros irregulares. Allí permanecen mientras se tramitan los expedientes administrativos de expulsión.
En varios países, las condiciones de higiene de esos lugares han sido consideradas inhumanas y degradantes.
Algunos Estados tienen establecido un tiempo máximo de detención como España (40 días), Bélgica (cinco meses), o Hungría (seis meses). Pero, en la práctica, los extranjeros pueden volver a ser detenidos tras su salida y acumular así varios períodos.
Otros países (Reino Unido, Holanda, Polonia y Suecia) directamente no tienen límite. Esto conduce a situaciones de encierro prolongado en lugares que no están preparados para largas estancias.
Los autores del Informe de la Eurocámara recomiendan que la UE priorice la dimensión de acogida frente a la represiva dado que la detención debiera ser un último recurso. "Debería limitarse a días o semanas y no meses porque las detenciones criminalizan a personas que no han cometido ninguna infracción penal y que son detenidas por irregularidades administrativas", subraya. (DyN-Especial)
El documento exige, entre otras cosas, que los extranjeros tomen clases obligatorias del idioma del país que los acoge. Además, los recién llegados deberán comprometerse a respetar los valores nacionales y europeos, como la igualdad entre géneros.
Si bien Sarkozy reconoce que los inmigrantes son necesarios en Europa por cuestiones demográficas y económicas, destaca: "nuestros países no tienen los medios para recibir con dignidad a los que ven en ellos El Dorado".
Por eso, propone que la inmigración quede restringida a aquellos que tengan las calificaciones requeridas por las necesidades laborales del país que los recibe. También alienta el retorno al país de origen de los extranjeros e, incluso, pretende negociar contratos de readmisión con las naciones de procedencia del ilegal.
El contenido definitivo del documento -que podría suavizarse al ser consensuado con otros gobiernos- será dado a conocer cuando Francia asuma la presidencia de la UE, en el segundo semestre de este año.
El proyecto del jefe de Estado galo se suma al propuesto por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que convierte a la inmigración irregular en un delito. Así, Europa criminaliza cada vez más a los "sin papeles".
Inhumano y degradante
Un reciente informe encargado por el Parlamento Europeo denuncia que 20.000 inmigrantes permanecen detenidos en la UE, donde existen 174 centros de retención de extranjeros irregulares. Allí permanecen mientras se tramitan los expedientes administrativos de expulsión.
En varios países, las condiciones de higiene de esos lugares han sido consideradas inhumanas y degradantes.
Algunos Estados tienen establecido un tiempo máximo de detención como España (40 días), Bélgica (cinco meses), o Hungría (seis meses). Pero, en la práctica, los extranjeros pueden volver a ser detenidos tras su salida y acumular así varios períodos.
Otros países (Reino Unido, Holanda, Polonia y Suecia) directamente no tienen límite. Esto conduce a situaciones de encierro prolongado en lugares que no están preparados para largas estancias.
Los autores del Informe de la Eurocámara recomiendan que la UE priorice la dimensión de acogida frente a la represiva dado que la detención debiera ser un último recurso. "Debería limitarse a días o semanas y no meses porque las detenciones criminalizan a personas que no han cometido ninguna infracción penal y que son detenidas por irregularidades administrativas", subraya. (DyN-Especial)







