Avances en el diagnóstico y en el tratamiento del glaucoma

Afirman que es importante detectar a tiempo la enfermedad para evitar la destrucción progresiva del nervio óptico, que culmina en la ceguera.

26 Septiembre 2007
Aun cuando un tratamiento precoz permite frenar su evolución, el glaucoma sigue siendo la segunda causa de ceguera en todo el mundo. "Por cada persona que sabe que tiene glaucoma y que está en tratamiento hay por lo menos otra allí afuera en la comunidad que no sabe que tiene glaucoma y que por lo tanto no está en tratamiento", se lamentó el doctor Iván Goldberg, director de la Asociación de Oftalmólogos de Sydney, Australia, que recientemente visitó el país para participar del VI Simposio Internacional de Avances en Glaucoma que se realizó en Buenos Aires.
Durante el encuentro científico fueron presentados diversos avances relacionados justamente con el diagnóstico precoz de esta enfermedad que se caracteriza por la progresiva destrucción del nervio óptico que, de no ser tratada a tiempo, reduce en forma irreversible la visión hasta culminar en la ceguera. También se presentaron los últimos avances en la investigación de drogas capaces de proteger el nervio óptico, lo que será de utilidad para casos que no responden a las drogas convencionales.

Nuevos criterios
Uno de los elementos clave que apunta a mejorar el diagnóstico del glaucoma son sus nuevos criterios diagnósticos. "La presión intraocular no es más parte del diagnóstico -comentó el doctor Goldberg-. Porque sabemos que al menos un cuarto, y quizás tanto como un tercio de los pacientes con glaucoma tendrán una presión dentro el rango normal, y aún así tienen el daño del glaucoma en sus nervios ópticos."
Durante décadas, la presión intraocular (aquella que ejerce el líquido que se encuentra dentro del ojo) fue considerada la principal causa del daño del nervio óptico y del desprendimiento de la retina, los dos cambios estructurales que conducen a la pérdida de visión que causa el glaucoma. "La presión intraocular ya no es considerada más un criterio diagnóstico del glaucoma, sino un factor de riesgo, el más importante, pero el tenerla no define al glaucoma", explicó el doctor Fabián Lerner, director del Curso de Posgrado en Glaucoma de la Universidad Favaloro y director del citado simposio.
Si bien la medición de la presión intraocular sigue siendo un estudio que conforma la rutina de control oftalmológico, y que puede indicar que una persona tiene un riesgo aumentado de desarrollar glaucoma, el diagnóstico de esta enfermedad que padecen aproximadamente 14 millones de personas en todo el mundo se realiza a partir del estudio del nervio óptico y de la evaluación del campo visual de la persona. Y en estos terrenos, también ha habido avances significativos.
"Lo que ha estado sucediendo en los últimos diez años es que nuestra capacidad de diagnosticar el daño estructural y funcional que se asocia al glaucoma ha mejorado -dijo Goldberg-. Ha habido un cambio cualitativo. Actualmente, para medir el cambio tenemos tecnologías con las que lo hacemos con un alto nivel de precisión". Los nuevos métodos permiten detectar los daños tempranos del nervio óptico hasta cinco años antes que los métodos de una década atrás.
"No podemos todavía diagnosticarlo cuando las primeras fibras nerviosas han sido destruidas por la enfermedad -agregó el oftalmólogo australiano-. Pero ciertamente podemos hacerlo mucho mejor que hace 10 años, cuando hasta el 30 o el 40% de las fibras nerviosas tenían que estar destruidas antes de que fuéramos capaces de estar seguros de que la enfermedad había comenzado. Hoy podemos detectarlo en algunos ojos cuando sólo el 5 o el 10% de las fibras nerviosas han sido dañadas".

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