18 Agosto 2007 Seguir en 
Tucumán es un punto de atracción para los escritores de microrrelatos, en razón de que aquí vive uno de los grandes teóricos del género, afirmó la destacada Luisa Valenzuela, autora de novelas, de ensayos y de cuentos breves. Se refería a David Lagmanovich. “Además, es una provincia pequeña y tan rica en cultura es un foco de la minificción”, dijo.
La narrativa de Valenzuela fue elogiada en su momento por Julio Cortázar, que sentía una gran afinidad con su obra. “Nos parecemos en la manera de ver el mundo. Algo que nos acercó, después lo descubrimos, era la fascinación por la patafísica desde que éramos muy jóvenes”, contó la escritora.
“La patafísica (movimiento cultural francés de la segunda mitad del siglo XX vinculado al surrealismo) habla de que hay que ver al mundo a través de las excepciones y no de las reglas, de los mundos complementarios, y nos abrió un campo de comprensión muy distinto al de otros escritores”, expresó la escritora.
Invitada a recitar un microrrelato, eligió uno de los primeros que hizo, en 1974. Se llama “Crisis” porque en ese momento trabajaba en la revista homónima. “Pobre. Su situación económica era pésima. Estaba con una mano atrás y otra adelante. Pero no la pasó del todo mal. Supo moverlas”.
Valenzuela es autora de las novelas “Realidad nacional desde la cama”, “El gato eficaz” y “Novela negra con argentinos” -entre otras- y los volúmenes de cuentos “Aquí pasan cosas raras” y “Simetrías”. Ahora está escribiendo una novela y numerosos microrrelatos, porque asiste a muchos encuentros de este género.
“Acabo de terminar un libro de cuentos que se titula ‘Tres por cinco’. Eran cuentos muy dispares que fui escribiendo a lo largo de los años y me di cuenta de que constituían grupos de tres”, comentó. Durante su intervención en las jornadas propuso la fundación entre los escritores de una suerte de cofradía del microrrelato.
“Los escritores, cuando damos conferencias o escribimos novelas somos muy serios y circunspectos. Con el microrrelato somos muy libres. Nos sentimos muy contentos. Se crea otro ambiente”, confesó.
“Yo sostengo que la minificción es el género más importante de la literatura y fuera de ella. La novela es un género menor, subsidiario de la minificción. En realidad, está formada por minificciones”, argumentó por su parte el investigador mexicano Lauro Zavala, compilador de la antología “Relatos vertiginosos” y autor de estudios sobre la minificción.
Fabián Vique, escritor porteño, encontró en la minificción un medio para contar y sugerir mucho con pocas palabras. “En la minificción el lector participa mucho. Lo lee rápido pero no lo digiere de inmediato sino que queda pensando. Uno trata de poner una semilla para que germine en el pensamiento del lector”, afirmó.
La narrativa de Valenzuela fue elogiada en su momento por Julio Cortázar, que sentía una gran afinidad con su obra. “Nos parecemos en la manera de ver el mundo. Algo que nos acercó, después lo descubrimos, era la fascinación por la patafísica desde que éramos muy jóvenes”, contó la escritora.
“La patafísica (movimiento cultural francés de la segunda mitad del siglo XX vinculado al surrealismo) habla de que hay que ver al mundo a través de las excepciones y no de las reglas, de los mundos complementarios, y nos abrió un campo de comprensión muy distinto al de otros escritores”, expresó la escritora.
Invitada a recitar un microrrelato, eligió uno de los primeros que hizo, en 1974. Se llama “Crisis” porque en ese momento trabajaba en la revista homónima. “Pobre. Su situación económica era pésima. Estaba con una mano atrás y otra adelante. Pero no la pasó del todo mal. Supo moverlas”.
Valenzuela es autora de las novelas “Realidad nacional desde la cama”, “El gato eficaz” y “Novela negra con argentinos” -entre otras- y los volúmenes de cuentos “Aquí pasan cosas raras” y “Simetrías”. Ahora está escribiendo una novela y numerosos microrrelatos, porque asiste a muchos encuentros de este género.
“Acabo de terminar un libro de cuentos que se titula ‘Tres por cinco’. Eran cuentos muy dispares que fui escribiendo a lo largo de los años y me di cuenta de que constituían grupos de tres”, comentó. Durante su intervención en las jornadas propuso la fundación entre los escritores de una suerte de cofradía del microrrelato.
“Los escritores, cuando damos conferencias o escribimos novelas somos muy serios y circunspectos. Con el microrrelato somos muy libres. Nos sentimos muy contentos. Se crea otro ambiente”, confesó.
“Yo sostengo que la minificción es el género más importante de la literatura y fuera de ella. La novela es un género menor, subsidiario de la minificción. En realidad, está formada por minificciones”, argumentó por su parte el investigador mexicano Lauro Zavala, compilador de la antología “Relatos vertiginosos” y autor de estudios sobre la minificción.
Fabián Vique, escritor porteño, encontró en la minificción un medio para contar y sugerir mucho con pocas palabras. “En la minificción el lector participa mucho. Lo lee rápido pero no lo digiere de inmediato sino que queda pensando. Uno trata de poner una semilla para que germine en el pensamiento del lector”, afirmó.
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