La "Pipa" de la felicidad

Décima fecha del Torneo Apertura. Gonzalo Higuaín, que marcó dos goles frente a Boca uno de ellos de taco, fue la figura del gran triunfo de River en el Monumental.

IMPARABLES. Gonzalo Higuain y Fernando Belluschi celebran la contundente victoria. Ambos jugadores fueron claves en el triunfo.(NA)
IMPARABLES. Gonzalo Higuain y Fernando Belluschi celebran la contundente victoria. Ambos jugadores fueron claves en el triunfo.(NA)
09 Octubre 2006
Gonzálo Higuaín fue la figura del superclásico. El "Pipita" marcó dos goles en el triunfo de River por 3 a 1 sobre Boca. El otro tanto lo anotó Farías. Palacio había convertido el empate transitorio. El "millonario" está a un punto de su archirrival y el torneo se puso al "rojo" vivo. Passarella le dedicó la victoria a Ortega y La Volpe dijo que su equipo no tuvo suerte.

Brillaron las individualidades
ASI LO VI A RIVER por Carlos Chirino, redacción LA GACETA.
River estaba obligado a ganar y sus jugadores así lo entendieron. Los "millonarios" sabían que otro resultado no les servía y por eso salieron a atacar desde el primer minuto. Passarella volvió a experimentar: puso a Ferrari en el medio campo, ubicó a Belluschi como armador y dejó a Gallardo en el banco. Sí: al "Muñeco", el referente del equipo. Pero esta vez le salió bien al "Kaiser" porque sus individualidades brillaron y aprovecharon al máximo los errores del rival. Higuaín y Belluschi aparecieron en el partido clave, ese que esta reservado sólo para los grandes jugadores. El delantero realizó una de sus mejores producciones, metió dos goles de gran calidad y fue una verdadera pesadilla para la defensa "xeneize". El volante fue el otro verdugo de Boca, el club que ya lo tenía como uno de sus refuerzos para esta temporada, pero al que desistió de ir para sumarse al "millo". El santafesino participó en las tres jugadas de gol, demostró que tiene un enorme talento e hizo olvidar a Gallardo.
Ahora River tiene varios motivos para festejar: le cortó un invicto de 22 partidos al "xeneize", volvió a la senda del triunfo y se prendió en la pelea por el Apertura. Por eso la fiesta fue "Monumental" en Núñez.

Dominado por la confusión
ASI LO VI A BOCA por Eduardo Herrera, redacción LA GACETA
¿Cuál es el límite de obediencia que un jugador debe tener respecto de asuntos tácticos o de conceptos de su entrenador, cuando en la cancha debe resolver situaciones en cuestión de instantes? Desde su desembarco en Boca, el entrenador La Volpe, entre otras cosas, puso el acento en evitar el pelotazo como recurso repetido de salida desde el arco y, en esa línea, le pide a Aldo Bobadilla durante las prácticas comenzar la jugada sacando con sus manos. Por disciplina, o por lo que fuera, el arquero paraguayo se equivocó feo y arriesgó innecesariamente el balón hacia un costado buscando a Silvestre; "El Tecla" Farías lo ahogó arriba, el defensor perdió la la pelota y terminó derribando desde atrás al delantero. Hubo amarilla para el zaguero y de esa maniobra nació el primer gol de River. Un ligero vistazo determina la responsabilidad primaria del arquero en la acción, aunque la jugada no haya resultado determinante en el desarrollo posterior del encuentro ni en el resultado final, si tenemos en cuenta cuán rápido llegó Boca al empate con la relampagueante aparición de Palacio, tras una formidable maniobra previa de Gago. Boca fue algo más en el primer tiempo. Después, sólo proyectó su sombra en El Monumental. Siete días antes, Vélez no supo darle el tiro de gracia y pudo resucitar. Esta vez se encontró con un River que, aunque le hizo precio, con carácter y dos jugadores en altísimo nivel (Belluschi e Higuaín), no lo perdonó. No está mal que La Volpe deje su impronta en el estilo de juego; lo que parece inoportuno es el momento elegido para imponer sus innovaciones. Boca fue pura confusión y lo pagó perdiendo el superclásico.

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